<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817</id><updated>2011-11-24T23:52:27.626-08:00</updated><category term='América Latina'/><category term='Eduardo Galeano'/><category term='Literatura'/><title type='text'>BIBLIOFILIA</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-7430157059211446403</id><published>2008-04-15T17:12:00.000-07:00</published><updated>2011-11-24T23:52:27.640-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Galeano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='América Latina'/><title type='text'>Espejos, por Eduardo Galeano</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/SAVOsP7UR6I/AAAAAAAAAnA/vH-giinBhhE/s1600-h/Espejos+Portada.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189640667710900130" src="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/SAVOsP7UR6I/AAAAAAAAAnA/vH-giinBhhE/s320/Espejos+Portada.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Espejos, por Eduardo Galeano &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;De deseo somos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pero no tenía con quién hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida era una, y siendo una era ninguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Breve historia de la civilización&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nos cansamos de andar vagando por los bosques y las orillas de los ríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nos fuimos quedando. Inventamos las aldeas y la vida en comunidad, convertimos el hueso en aguja y la púa en arpón, las herramientas nos prolongaron la mano y el mango multiplicó la fuerza del hacha, de la azada y del cuchillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cultivamos el arroz, la cebada, el trigo y el maíz, y encerramos en corrales las ovejas y las cabras, y aprendimos a guardar granos en los almacenes, para no morir de hambre en los malos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en los campos labrados fuimos devotos de las diosas de la fecundidad, mujeres de vastas caderas y tetas generosas, pero con el paso del tiempo ellas fueron desplazadas por los dioses machos de la guerra. Y cantamos himnos de alabanza a la gloria de los reyes, los jefes guerreros y los altos sacerdotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y descubrimos las palabras tuyo y mío y la tierra tuvo dueño y la mujer fue propiedad del hombre y el padre propietario de los hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy atrás habían quedado los tiempos en que andábamos a la deriva, sin casa ni destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los resultados de la civilización eran sorprendentes: nuestra vida era más segura pero menos libre, y trabajábamos más horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fundación de la división del trabajo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Dicen que fue el rey Manu quien otorgó prestigio divino a las castas de la India.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De su boca, brotaron los sacerdotes. De sus brazos, los reyes y los guerreros. De sus muslos, los comerciantes. De sus pies, los siervos y los artesanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a partir de entonces se construyó la pirámide social, que en la India tiene más de tres mil pisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada cual nace donde debe nacer, para hacer lo que debe hacer. En tu cuna está tu tumba, tu origen es tu destino: tu vida es la recompensa o el castigo que merecen tus vidas anteriores, y la herencia dicta tu lugar y tu función.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey Manu aconsejaba corregir la mala conducta: Si una persona de casta inferior escucha los versos de los libros sagrados, se le echará plomo derretido en los oídos; y si los recita, se le cortará la lengua. Estas pedagogías ya no se aplican, pero todavía quien se sale de su sitio, en el amor, en el trabajo o en lo que sea, arriesga escarmientos públicos que podrían matarlo o dejarlo más muerto que vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sincasta, uno de cada cinco hindúes, están por debajo de los de más abajo. Los llaman intocables, porque contaminan: malditos entre los malditos, no pueden hablar con los demás, ni caminar sus caminos, ni tocar sus vasos ni sus platos. La ley los protege, la realidad los expulsa. A ellos, cualquiera los humilla; a ellas, cualquiera las viola, que ahí sí que resultan tocables las intocables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fines del año 2004, cuando el tsunami embistió contra las costas de la India, los intocables se ocuparon de recoger la basura y los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fundación de los días&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Irak era Sumeria, el tiempo tuvo semanas, las semanas tuvieron días y los días tuvieron nombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sacerdotes dibujaron los primeros mapas celestes y bautizaron los astros, las constelaciones y los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos heredado sus nombres, que fueron pasando, de lengua en lengua, del sumerio al babilonio, del babilonio al griego, del griego al latín, y así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos habían llamado dioses a las siete estrellas que se movían en el cielo, y dioses seguimos llamando, miles de años después, a los siete días que se mueven en el tiempo. Los días de la semana siguen respondiendo, con ligeras variantes, a sus nombres originales: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno, Sol. &lt;i&gt;Lunes, martes, miércoles, jueves...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Breve historia de la cerveza&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Uno de los proverbios más antiguos, escrito en lengua de los sumerios, exime al trago de toda culpa en caso de accidentes: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La cerveza está bien.&lt;br /&gt;Lo que está mal es el camino.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y según cuenta el más antiguo de los libros, Enkidu, el amigo del rey Gilgamesh, fue bestia salvaje hasta que descubrió la cerveza y el pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cerveza viajó a Egipto desde la tierra que ahora llamamos Irak. Como daba nuevos ojos a la cara, los egipcios creyeron que era un regalo de su dios Osiris. Y como la cerveza de cebada era hermana melliza del pan, la llamaron pan líquido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los Andes americanos, es la ofrenda más antigua: desde siempre la tierra pide que le derramen chorritos de chicha, cerveza de maíz, para alegrar sus días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Breve historia del vino&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudas razonables nos impiden saber si Adán fue tentado por una manzana o por una uva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí sabemos, en cambio, que hubo vino en este mundo desde la Edad de Piedra, cuando las uvas ya fermentaban sin ayuda de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antiguos cánticos chinos recetaban el vino para aliviar las dolencias de los tristes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los egipcios creían que el dios Horus tenía un ojo de sol y otro de luna, y el ojo de luna lloraba lágrimas de vino, que los vivos bebían para dormirse y los muertos para despertarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vid era el emblema del poder de Ciro, rey de los persas, y el vino regaba las fiestas de los griegos y de los romanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para celebrar el amor humano, Jesús convirtió en vino el agua de seis tinajas. Fue su primer milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Victorioso sol, luna vencida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La luna perdió la primera batalla contra el sol cuando se difundió la noticia de que no era el viento quien embarazaba a las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, la historia trajo otras tristes novedades:&lt;br /&gt;la división del trabajo atribuyó casi todas las tareas a las hembras, para que los machos pudiéramos dedicarnos al exterminio mutuo;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el derecho de propiedad y el derecho de herencia permitieron que ellas fueran dueñas de nada;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la organización de la familia las metió en la jaula del padre, el marido y el hijo varón y se consolidó el estado, que era como la familia pero más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna compartió la caída de sus hijas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lejos quedaron los tiempos en que la luna de Egipto devoraba el sol al anochecer y al amanecer lo engendraba,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la luna de Irlanda sometía al sol amenazándolo con la noche perpetua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y los reyes de Grecia y Creta se disfrazaban de reinas, con tetas de trapo, y en las ceremonias sagradas enarbolaban la luna como estandarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Yucatán, la luna y el sol habían vivido en matrimonio. Cuando se peleaban, había eclipse. Ella, la luna, era la señora de los mares y de los manantiales y la diosa de la tierra. Con el paso de los tiempos, perdió sus poderes. Ahora sólo se ocupa de partos y enfermedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las costas del Perú, la humillación tuvo fecha. Poco antes de la invasión española, en el año 1463, la luna del reino chimú, la que más mandaba, se rindió ante el ejército del sol de los incas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Amazonas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las amazonas, temibles mujeres, habían peleado contra Hércules, cuando era Heracles, y contra Aquiles en la guerra de Troya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odiaban a los hombres y se cortaban el seno derecho para que sus flechazos fueran más certeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran río que atraviesa el cuerpo de América de lado a lado, se llama Amazonas por obra y gracia del conquistador español Francisco de Orellana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él fue el primer europeo que lo navegó, desde los adentros de la tierra hasta las afueras de la mar. Volvió a España con un ojo menos, y contó que sus bergantines habían sido acribillados a flechazos por mujeres guerreras, que peleaban desnudas, rugían como fieras y cuando sentían hambre de amores secuestraban hombres, los besaban en la noche y los estrangulaban al amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por dar prestigio griego a su relato, Orellana dijo que ellas eran aquellas amazonas adoradoras de la diosa Diana, y con su nombre bautizó al río donde tenían su reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siglos han pasado. De las amazonas, nunca más se supo. Pero el río se sigue llamando así, y aunque cada día lo envenenan los pesticidas, los abonos químicos, el mercurio de las minas y el petróleo de los barcos, sus aguas siguen siendo las más ricas del mundo en peces, aves y cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Monopolio divino&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dioses no soportan la competencia de los terrestres vulgares y silvestres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros les debemos humillación y obediencia. Hemos sido hechos por ellos, según ellos; y la censura del alto cielo prohíbe que se divulgue el rumor de que son ellos quienes han sido hechos por nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando advirtieron que veíamos más allá del horizonte, los dioses mayas nos echaron polvo a los ojos; y los dioses griegos dejaron ciego a Fineo, rey de Salmidesos, cuando supieron que él veía más allá del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucifer era el arcángel preferido del dios de los judíos, de los cristianos y de los musulmanes. Cuando Lucifer intentó levantar su trono por encima de las estrellas, ese dios lo hizo ceniza, quemándolo en el fuego de su propia belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue ese dios quien expulsó a Adán y a Eva, los primeros, los que no tenían ombligo, porque quisieron conocer la gloria divina; y fue él quien castigó a los constructores de la torre de Babel, que estaban cometiendo la insolencia de llegar al cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Olimpíadas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los griegos les encantaba matarse entre sí, pero además de la guerra practicaban otros deportes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Competían en la ciudad de Olimpia, y mientras las olimpíadas ocurrían, los griegos olvidaban sus guerras por un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos desnudos: los corredores, los atletas que arrojaban la jabalina y el disco, los que saltaban, boxeaban, luchaban, galopaban o competían cantando. Ninguno llevaba zapatillas de marca, ni camisetas de moda, ni nada que no fuera la propia piel brillosa de ungüentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los campeones no recibían medallas. Ganaban una corona de laurel, unas cuantas tinajas de aceite de oliva, el derecho a comer gratis durante toda la vida y el respeto y la admiración de sus vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer campeón, un tal Korebus, se ganaba la vida trabajando de cocinero, y a eso siguió dedicándose. En la olimpíada inaugural, él corrió más que todos sus rivales y más que los temibles vientos del norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las olimpíadas eran ceremonias de identidad compartida. Haciendo deporte, esos cuerpos decían, sin palabras: Nos odiamos, nos peleamos, pero todos somos griegos. Y así fue durante mil años, hasta que el cristianismo triunfante prohibió estas paganas&lt;br /&gt;desnudeces que ofendían al Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las olimpíadas griegas nunca participaron las mujeres, los esclavos ni los extranjeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la democracia griega, tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fundación de la inseguridad ciudadana&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La democracia griega amaba la libertad, pero vivía de sus prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los esclavos y las esclavas labraban tierras, abrían caminos, excavaban montañas en busca de plata y de piedras, alzaban casas, tejían ropas, cosían calzados, cocinaban,&lt;br /&gt;lavaban, barrían, forjaban lanzas y corazas, azadas y martillos, daban placer en las fiestas y en los burdeles y criaban a los hijos de sus amos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un esclavo era más barato que una mula. La esclavitud, tema despreciable, rara vez aparecía en la poesía, en el teatro o en las pinturas que decoraban las vasijas y los muros. Los filósofos la ignoraban, como no fuera para confirmar que ése era el destino natural de los seres inferiores, y para encender la alarma. Cuidado con&lt;br /&gt;ellos, advertía Platón. Los esclavos, decía, tienen una inevitable tendencia a odiar a sus amos y sólo una constante vigilancia podrá impedir que nos asesinen a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Aristóteles sostenía que el entrenamiento militar de los ciudadanos&lt;br /&gt;era imprescindible, por la inseguridad reinante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Espartaco&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue pastor en Tracia, soldado en Roma, gladiador en Capua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue esclavo fugado. Huyó armado de un cuchillo de cocina, y al pie del volcán Vesubio fundó su tropa de libres, que andando creció y fue ejército.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana, setenta y dos años antes de Cristo, Roma tembló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los romanos vieron que los hombres de Espartaco los veían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían amanecido erizadas de lanzas las crestas de las colinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde allá arriba, los esclavos contemplaban los templos y los palacios de la más reina, la que tenía el mundo a su mandar: estaba al alcance de sus manos, tocada por sus ojos, la ciudad que les había arrancado sus nombres y sus memorias y los había convertido en cosas que podían ser azotadas, regaladas o vendidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ataque no ocurrió. Nunca se supo si Espartaco y los suyos habían llegado hasta allí, hasta tan cerquita, o ésos eran no más que espejismos del miedo. Porque en aquellos días, los esclavos estaban propinando humillantes palizas a las legiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años duró esa guerra de guerrillas que tuvo en vilo al imperio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin, los sublevados fueron cercados, en las montañas de Lucania, y fueron aniquilados por los soldados que en Roma había reclutadoun joven militar llamado Julio César.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Espartaco se vio vencido, apoyó su cabeza en la cabeza de su caballo, la frente pegada a la frente de su compañero de todas las batallas, y le hundió el largo cuchillo y le partió el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los carpinteros alzaron cruces nuevas a todo lo largo de la vía Appia, desde Capua hasta Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Julio César&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llamaban el calvo putañero, decían que era el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuentes bien informadas aseguraban que había estado encerrado varios meses en el dormitorio de Cleopatra, sin asomar la nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ella, su trofeo, regresó a Roma desde Alejandría. Y coronando sus campañas victoriosas en Europa y en África, rindió homenaje a su propia gloria mandando al muere a una multitud de gladiadores y exhibiendo jirafas y otras rarezas que Cleopatra le había regalado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Roma lo vistió de púrpura, la única toga de ese color en todo el imperio, y ciñó su frente con corona de laurel, y Virgilio, el poeta oficial, cantó a su estirpe divina, que venía de Eneas, Marte y Venus. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y poco después, desde la cumbre de las cumbres, se proclamó dictador vitalicio y anunció reformas que amenazaban los intocables privilegios de su propia clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los suyos, los patricios, decidieron que más vale prevenir que curar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el todopoderoso, marcado para morir, fue rodeado por sus íntimos y su bienamado Marco Bruto, que quizás era su hijo, lo estrujó en el primer abrazo y en la espalda le clavó la primera puñalada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otros puñales lo acribillaron y se alzaron, rojos, al cielo. Y allí tirado quedó el cuerpo, en el suelo de piedra, porque ni sus esclavos se atrevían a tocarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;* Fragmentos del libro del autor &lt;i&gt;Espejos. Una historia casi universal&lt;/i&gt;. México, Siglo XXI, 2008. Reproducido con autorización de la editorial.&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-7430157059211446403?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/7430157059211446403/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=7430157059211446403' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/7430157059211446403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/7430157059211446403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2008/04/espejos-por-eduardo-galeano.html' title='Espejos, por Eduardo Galeano'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/SAVOsP7UR6I/AAAAAAAAAnA/vH-giinBhhE/s72-c/Espejos+Portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-6808892373502333562</id><published>2007-11-25T17:32:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T22:12:59.759-08:00</updated><title type='text'>Reflexiones en, desde, por y para la política, por Carlos Castillo Peraza</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/R0ojAh6BkrI/AAAAAAAAAdE/-2g-nLXojn0/s1600-h/Castillo+Peraza.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/R0ojAh6BkrI/AAAAAAAAAdE/-2g-nLXojn0/s320/Castillo+Peraza.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136956816978186930" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reflexiones en, desde, por y para la política*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Castillo Peraza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que debo iniciar estas palabras con alguna nota quizá insoportablemente autobiográfica. Comencé mi vida laboral en el ámbito del periodismo provinciano y batallador. La necesidad material, las penurias familiares, la admiración por algunos periodistas muy verticales y muy buenos escritores, el gusto y el deseo de escribir como ellos me llevaron a una redacción. Simultáneamente, la militancia en una organización juvenil católica que se esforzaba por dar a sus miembros conciencia cívica y compromiso con el bien común alimentaron mi modo de ejercer el periodismo. Ya frente a la máquina de escribir, fui descubriendo que me hacía falta algo más que hambre, sentido apostólico, disponibilidad para actuar en la polis y bien escribir para cumplir bien la tarea. Entonces decidí estudiar filosofía. Quería disponer de un mejor instrumental para ser mejor periodista. Eso era todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Por caminos inusitados, pude llegar a la Escuela de Filosofía de la UNAM. Tuve maestros por más de una razón inolvidables a los que estaré agradecido siempre. También compañeros estupendos. Uno de ellos es Luis Salazar, cuyo talento y destreza para el pensamiento ordenado reconocí y reconozco y respeto hasta la fecha. Él hizo el favor de invitarme a este evento. Su invitación me sorprendió porque me encontró en el torbellino de la política militante y partidista, lejos de la academia. Mis palabras, el día de hoy, no podrían tener ni tienen la estructura técnica que este foro de filósofos merece y a la que la calidad de sus participantes obliga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   1. Luis Salazar, al hacer el favor de invitarme, tuvo a bien plantearme mi participación en términos algo kantianos. "Debes decirnos —indicó—, desde tu perspectiva, qué se puede esperar de la política". Voy a intentar presentar ante ustedes una respuesta. Apelo a su amable comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Quisiera señalar, antes de comenzar, que para mí la política no es asunto de reflectores, sino de reflexión. Podría decir, con mi maestro Philibert Secretan, que para mí filosofía y política se esclarecen mutuamente y que, en su relación, vivida como una tensión especialmente por quienes tenemos al mismo tiempo el carácter de aficionados a aquélla y militantes en ésta, es posible afirmar que la filosofía es una política del pensamiento, y la política una filosofía de la acción. Que, además, los políticos estamos obligados a desarrollar una muy filosófica "voluntad de verdad" (la expresión es de Xavier Zubiri) para no caer en la sofística, en la demagogia, en el dogmatismo o en el afán de ser noticia, y menos en la de convertir a la palabra en instrumento perverso de la imposibilitación de la relación humana y de la edificación de una sociedad en permanente proceso de construcción, para el bien temporal de todos sus miembros. Permítanme citar &lt;em&gt;in extenso&lt;/em&gt; al propio Zubiri:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El filósofo español nos dice que, en el proceso intelectivo, nos encontramos ante dos posibilidades: "Una, la de reposar en las ideas en y por sí mismas como si fueran el canon mismo de la realidad; en el límite, se acaba por hacer de las ideas la verdadera realidad. Otra, es la posibilidad inversa, la de dirigirse a la realidad misma, y tomar las ideas como órganos que dificultan o facilitan hacer cada vez más presente la realidad en la inteligencia. Guiada por las cosas y su verdad real, la inteligencia entra más y más en lo real, logra un incremento de la verdad real. El hombre tiene que optar entre estas dos posibilidades, es decir, tiene que llevar a cabo un acto de voluntad: es la voluntad de verdad" (&lt;em&gt;El hombre y Dios&lt;/em&gt;, Madrid, Alianza Editorial, 1985).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   No sé si he tenido buen éxito, pero he optado por la segunda de estas zubirianas posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Qué se puede esperar de la política? Comienzo por recordar el &lt;em&gt;1984&lt;/em&gt; de Orwell, el héroe, durante la tortura a que es sometido, pregunta a su verdugo si el Big Brother verdaderamente existe. El torturador pide a la víctima que le explique qué es eso de "existencia verdadera", y ésta le precisa que es existir "como existo yo mismo", a lo que el verdugo responde: "¿como tú? Pero si tú no existes..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Creo que lo que debe poderse esperar de la política es, precisamente, que haga posible que todos existamos, que a nadie se arroje, primero teórica y luego prácticamente, al hoyo negro del no-ser. Me parece que la historia político-cultural va bordada de concepciones según las cuales hay hombres que son verdaderamente y hombres que no son tales. En consecuencia, creo que de la política puede y debe esperarse que renuncie a constituirse en ámbito desde el cual se decide quién es hombre y quién no lo es. Dicho de otro modo, hay que pugnar porque la política no sea el espacio desde el que se define lo que es el hombre, sino el lugar en el que todos los hombres reales puedan discutir acerca de su ser, sin matar ni matarse; en el que de algún modo compitan sin violencia las diversas definiciones posibles del ser del hombre, de la sociedad, de la nación, del Estado, del gobierno, del poder. Que sea el ámbito en el que las supuestas o reales racionalidades interactúen razonablemente, en respeto y libertad, sin riesgos de Auschwitz, Siberias, paredones, escuadrones de la muerte, "fraudes patrióticos", quemas en efigie, etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   3. Con lo anterior quiero decir que me adhiero a la visión de la política y la democracia sostenida por Mounier: "la institucionalización del diálogo" (&lt;em&gt;Communisme, anarchie et personalisme&lt;/em&gt;, Seuil, París, 1966). Diálogo que tiene como premisa, como axioma, que los ciudadanos, cada uno de ellos y todos ellos, son personas, y, negativamente, que no hay no-personas, que no hay simples "momentos" sin existencia real en la sociedad y en la historia; que el otro es siempre otro como yo, otro yo respetable y digno, libre y amigo. Otro de mis maestros, Santo Tomás de Aquino, me sirve aquí de guía: &lt;em&gt;Omnis homo omni homini naturaliter amicus&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Suma contra gentiles&lt;/em&gt;, III, 77, BAC, Madrid, 1968). De la política así entendida, me parece que puede y debe esperarse la construcción de una sociedad de amistad. En algún trabajo que escribí hace años, en una etapa más académica que política, me refería a esto de la manera siguiente: "Platón, que veía en los amigos a enemigos potenciales de las tiranías ilustradas que algún tiempo lo fascinaron, no erró el blanco, puesto que además escribió que no había verdadera amistad sino en la búsqueda común de la verdad y del bien. Y el hombre fue hecho para la amistad; sólo haciendo de su prójimo una abstracción ('enemigo', 'asesino', 'burgués', etc.) puede odiarlo, es decir, concebir a la comunidad como espacio en el que otro no tiene lugar posible y, en el límite, suprimirlo…” (&lt;em&gt;El ogro antropófago&lt;/em&gt;, Epessa, México, 1990).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   4. No quisiera verme ingenuo ni ser visto como tal. Sé que en el mundo, en la historia, en la política se dan hechos que merecen el nombre de males. No es necesario disponer de un microscopio electrónico para descubrirlos. Pero tengo la convicción de que no se trata de males inevitables como pueden serlo los terremotos o los ciclones. Precisamente porque pienso que los otros no son como yo, me parece que &lt;em&gt;se trata de males evitables&lt;/em&gt;, puesto que son males que seres como yo producen y generan en otros hombres como ustedes y como yo. De allí mi convicción de que de la política puede y debe esperarse que sea un instrumento de los hombres &lt;em&gt;para suprimir hasta donde sea posible los males que los hombres nos hacen unos a otros, es decir, los males evitables&lt;/em&gt;. De allí mi convicción de que la política debe tener como fin organizar el ámbito de la vida humana común y temporal de manera que el hombre no hiera al hombre, ni de palabra ni de obra, ni por acción ni por omisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   5. Esta visión podría asimismo calificarse de utópica, en el sentido de que la utopía fuese "el sueño metódico de una razón derrotada" (Secretan) o “la esencia por todas partes y la existencia por ningún lado" (&lt;em&gt;ibid&lt;/em&gt;). De algún modo es utópica, en la medida que lo utópico es el &lt;em&gt;telos&lt;/em&gt; de la acción humana en el tiempo. Pero el &lt;em&gt;telos&lt;/em&gt; es también causa final que atrae y que convoca a la acción concreta y reflexiva que &lt;em&gt;pone los escalones hacia lo deseable&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;No es la perfección contemplada&lt;/em&gt; que inmoviliza o, al menos, no debe serlo. Así lo entiende el dicho popular que afirma que lo mejor es enemigo de lo bueno, o Maritain que, en su filosofía teológica de la historia, recuerda al profeta Habacuc, quien señala que el diablo siempre va adelante de &lt;em&gt;Dios proponiendo lo óptimo para que ni siquiera se haga lo bueno&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Filosofía de la Historia&lt;/em&gt;, Troquel, Buenos Aires, 1971).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Desde esta perspectiva, me parece adecuado sugerir que de la política puede y debe esperarse una modestia que conduzca &lt;em&gt;a ir haciendo lo bueno, para aproximarse a lo óptimo&lt;/em&gt; tanto como sea posible en el tiempo y con los medios falibles e imperfectos con que nos es dable contar. No es humano imponer el ideal por medio de la coacción, como lo hemos podido comprobar en este siglo. El diálogo racional, razonable y respetuoso exige reflexión, energía y paciencia, pero no resignación. Las voluntades de verdad tienen que pasar por encontrarse y confrontarse antes de que puedan descubrir sus respectivos calores, sus comunes denominadores y sus posibilidades de coedificación política. No es fácil pasar de una cultura y una cultura política de la guerra a una de la paz. Pero Yael Dayán, la hija del general judío llamado Moshe, acaba de decir al respecto algo de una gran lucidez y sensatez: &lt;em&gt;son preferibles todos los problemas de la paz a uno solo de los problemas de la guerra&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Más allá del diálogo y de la visión del hombre que desde mi punto de vista lo sostiene, quisiera abundar en la noción &lt;em&gt;mounieriana de la institucionalización&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;como propósito fundamental de la política&lt;/em&gt;. Ésta debe ser, precisamente, ideación y diseño comunes de instituciones, de leyes. Trabajo intelectual y político que establezca los marcos en que se ejerce el derecho de la diferencia, y el deber de la construcción común del espacio y la acción políticos. Tarea central es ésta. Trabajo de convencimiento de las conciencias: de agrupación, formación y organización de conciencias convencidas; labor de aproximación de las personas y los grupos diferentes, para que diseñen los pasos comunes para el futuro común; &lt;em&gt;laborío de "carpintería política"&lt;/em&gt;, modesto y constante, que encarna en obras y prácticas los ideales; obra de inteligencia y de acción en la que es imprescindible la convicción de que en el diferente hay parte de lo valioso común. Parte, es cierto. De allí la necesidad de que las partes —partes, partidos— se sepan partes y se asuman y actúen como tales, desde una autocomprensión como todo, no hay diálogo ni interlocución ni obra común posibles. Las partes, entendidas como tales, constituyen un todo que finalmente es mayor que la suma de aquéllas. En cambio, los "todos" sólo pueden edificar una suma menor que la de las partes. Idear y construir, con paciencia, humildad y perseverancia instituciones, es también algo que debe poder esperarse de la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   7. Hay tres figuras políticas en la historia del pensamiento que mueven a la reflexión. Sigo aquí de nuevo a Philibert Secretan: se trata de las del sofista, el dogmático y el burgués (&lt;em&gt;Autorité, pouvoir, puissance&lt;/em&gt;, L'Age d^Homme, Lausanne, 1969).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El sofista identifica la razón o la verdad con la fuerza, y para él, el lenguaje es sólo un mecanismo de autoproducción, de generación de más lenguaje sin relación con la realidad; un instrumento del poderío. La realidad son las palabras del más fuerte. El dogmático identifica —creo que aquí aparece Hobbes— su verdad con la verdad y la impone como justificación de un imperio sobre todos, en nombre de la supresión del conflicto de todos contra todos. Lo mismo da, para los dos casos, que sean verdades supuestamente eternas o sólo y pragmáticamente trienales o sexenales. El burgués identifica su afán posesivo o sus posesiones materiales con la verdad o la razón. Sofista, dogmático o burgués no sólo puede ser un hombre, sino también un grupo de hombres e incluso un Estado. Los tres confunden la simultaneidad con la semejanza, y de algún modo condenan al hombre que quiere conocer la verdad, construir el símbolo o puente entre los hombres, a beber la cicuta, su actividad destruye el &lt;em&gt;symbolon&lt;/em&gt; ("symballo" quiere decir "yo reúno", "yo junto", "yo hago coincidir"), es decir, el nexo, el vínculo. Se vuelve así diabólica ("diablos" es "el que separa", "el que siembra discordia", "el que calumnia"). &lt;em&gt;Romper el puente entre palabra y realidad&lt;/em&gt; conduce a fracturarlo entre hombre y hombre, es condenarnos al silencio o al estrépito estériles, autistas, apolíticos; utilizar la palabra para esto es renunciar al logos que es, al mismo tiempo, sonido y razón. Es hacer irracional a la política, es arrojarla a la pura acción, al juego de fuerzas y de intereses, al choque de egoísmos. Es hacerla violenta porque quedaría &lt;em&gt;reducida a actos sin logos&lt;/em&gt;. Es sofisticarla, dogmatizarla y aburguesarla, condenarla no a la búsqueda del bien común temporal, sino del mal común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Sugiero que, desde la filosofía, es preciso contribuir a que la política sea un ámbito de reflexión, libre ejercicio responsable de la razón, &lt;em&gt;razonable intercambio de razones&lt;/em&gt;, respetuosa &lt;em&gt;búsqueda de puentes&lt;/em&gt;, amistosa coedificacíón de respuestas y de soluciones —de instituciones— que sirvan a todos porque no envilecen a nadie. Tal vez la política y los políticos no podamos dar para tanto, pero es allí donde los que son, por oficio o por vocación, hombres de razón raciocinante, puedan ayudamos y, así, ayudarse. No podremos esperar nada, o podremos esperar muy poco de la política, si la razón no espera ni confía en sí misma, si ustedes no creen en la razón, si ustedes renuncian a la voluntad de verdad y a exigir, desde esta voluntad, que la política y los políticos nos convirtamos al "logos común de los hombres despiertos", que no sueñan que el otro no es, sino saben que es y es digno de respeto. Cuando Goya escribió que "el sueño de la razón produce monstruos" no sé qué quiso decir. Pero, si monstruo es "prodigio" o "amonestación divina", bien puede imaginarse que las racionalidades sin razonabilidad, es decir, incapaces de comunicarse y construir, parten de la idea de que mi razón me convierte en "prodigioso" o en "divino amonestador", en ángel único frente a demonios innumerables. De la política debe esperarse —con el auxilio del pensamiento— que se sepa, se quiera y se realice como obra de hombres, débiles quizá, "cañas, pero cañas que piensan" que diría Pascal. Esta convicción completa de las flaquezas y las fortalezas propias de lo humano y de los humanos, tal vez deba llegarle a la política desde la filosofía, a los políticos desde los filósofos. Como político, ojalá que transitorio en cuanto tal, espero de mis hoy alejados colegas de academia ese punto de socrática ironía que ayuda a ponernos a todos en nuestro lugar, a combatir en la propia alma y en la propia acción, la tentación de las tentaciones humanas: la desmesura. Sólo construye en la historia el que está convencido de que no es la historia misma. Alguien tiene que decirnos a los políticos que no lo somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;strong&gt;* Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;El porvenir posible&lt;/em&gt;. Estudio introductorio y selección de Alonso Lujambio y Germán Martínez Cázares. México, Fondo de Cultura Económica, 2006. 668 p. Reproducido con permiso de la editorial.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-6808892373502333562?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/6808892373502333562/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=6808892373502333562' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/6808892373502333562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/6808892373502333562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/11/reflexiones-en-desde-por-y-para-la.html' title='Reflexiones en, desde, por y para la política, por Carlos Castillo Peraza'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/R0ojAh6BkrI/AAAAAAAAAdE/-2g-nLXojn0/s72-c/Castillo+Peraza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-6598122093252813030</id><published>2007-11-04T22:20:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T22:12:59.954-08:00</updated><title type='text'>Fomento de la democracia en casa, por Noam Chomsky</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Ry64TMPYOfI/AAAAAAAAAas/zBeMkUj9UO4/s1600-h/Chomsky+fallidos.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Ry64TMPYOfI/AAAAAAAAAas/zBeMkUj9UO4/s320/Chomsky+fallidos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129239665464326642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FOMENTO DE LA DEMOCRACIA EN CASA*&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOAM CHOMSKY&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que el concepto del fomento de la democracia en casa se antoje extraño o incluso absurdo. Al fin y al cabo, Estados Unidos fue la primera sociedad (más o menos) democrática y desde entonces ha servido de modelo para otras. Además, en muchas dimensiones cruciales para la auténtica democracia —la protección de la libertad de expresión, por ejemplo— se ha convertido en el líder entre las sociedades del mundo. Existe, sin embargo, un buen número de motivos para la preocupación, algunos de los cuales ya han sido mencionados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La preocupación no nos es desconocida. El especialista más destacado que se concentra en la teoría y práctica democráticas, Robert Dahl, ha escrito sobre características seriamente indemocráticas del sistema político estadounidense, y ha propuesto modificaciones. La «teoría de la inversión» de la política de Thomas Ferguson es una inquisitiva crítica de unos factores institucionales más profundos que restringen de manera acusada la democracia efectiva. Lo mismo puede decirse de las investigaciones de Robert McChesney sobre el papel de los medios en el menoscabo de la política democrática, hasta el punto de que para el año 2000 las elecciones presidenciales se habían convertido en una «farsa», concluye, con un efecto recíproco en el deterioro de la calidad de los medios de comunicación y su servicio al interés público. La subversión de la democracia por medio de las concentraciones de poder privado es, desde luego, un fenómeno familiar: los comentaristas de las corrientes mayoritarias observan de pasada que «la empresa ejerce un control absoluto sobre la maquinaria de gobierno» (Robert Reich), haciéndose eco de la observación de Woodrow Wiison, días antes de asumir el cargo, cuando dijo que «los amos del Gobierno de Estados Unidos son los capitalistas y fabricantes combinados de Estados Unidos». El más destacado filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, concluyó que «la política es la sombra que proyecta la gran empresa sobre la sociedad» y seguirá siéndolo mientras el poder resida en «la empresa para el beneficio privado a través del control privado de la banca, la tierra y la industria, reforzado por el dominio de la prensa, las agencias de noticias y otros medios de publicidad y propaganda». En consecuencia, las reformas no bastarán. Es necesario un cambio social fundamental para conseguir una democracia efectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«EL NUEVO ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema político que es objeto de esas críticas presenta algún parecido con el diseño inicial, aunque sus artífices a ciencia cierta se hubieran mostrado espeluznados ante muchas alteraciones posteriores, en particular el activismo judicial radical que concedió derechos correspondientes a las personas a las «entidades legales colectivistas» (corporaciones), derechos que se ampliaron mucho más allá de los de las personas de carne y hueso en recientes acuerdos económicos internacionales (mal llamados «acuerdos de libre comercio»). Cada paso de ese tipo constituye un grave atentado contra los principios liberales clásicos, la democracia y los mercados. Por si fuera poco, la ley exige que las «personas» inmortales e inmensamente poderosas que se han creado padezcan deficiencias morales que entre la gente real se considerarían patológicas. Un principio nuclear del derecho corporativo angloamericano es que deben dedicarse con entrega absoluta a su propio interes material. Se les permite hacer «buenas obras», pero sólo si éstas ejercen un impacto favorable en su imagen y, por ende, en sus beneficios y cuotas de mercado. En ocasiones los tribunales han ido más allá. El Chancery Court de Delaware observó que «los tribunales contemporáneos reconocen que, a menos que las corporaciones acarreen una parte creciente de la carga de sostener las causas caritativas y educativas [...], las ventajas empresariales que la ley otorga en la actualidad a las corporaciones bien podrían demostrarse inaceptables para los representantes de una opinión pública soliviantada». Los poderosos «medios de publicidad y propaganda» de los que hablaba Dewey deben movilizarse para garantizar que una «opinión pública soliviantada» no llegue a entender el funcionamiento del sistema estatal-corporativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más influyente de los artífices, James Madison, articuló el diseño inicial con claridad. Sostenía que el poder debería estar en manos de «la riqueza de la nación [...] el conjunto más capaz de hombres». De las personas «sin propiedad ni esperanza de adquirirla», reflexionó a finales de su vida, «no puede esperarse que simpaticen con sus derechos lo bastante para ser depositarios seguros del poder sobre ellos». Los derechos no son los de la propiedad, que no tiene derechos, sino de los propietarios de la propiedad, que en consecuencia debían tener derechos adicionales más allá de los asignados a los ciudadanos en general. En su «determinación de proteger a las minorías de las vulneraciones de sus derechos por parte de la mayoría», observa el insigne especialista en Madison, Lance Banning, «está absolutamente claro que le preocupaban muy en especial las minorías propietarias de entre el pueblo». Madison no podía ignorar la fuerza de la observación de Adam Smith cuando dijo que «el gobierno civil, en la medida en que fue instituido para la seguridad de la propiedad, se instituye en realidad para la defensa de los ricos contra los pobres, o de aquellos que tienen alguna propiedad contra quienes carecen de ninguna». Advirtiendo a sus colegas de la Convención Constitucional sobre los peligros de la democracia, Madison les pidió que se plantearan lo que sucedería en Inglaterra «si las elecciones estuvieran abiertas a todas las clases de personas». En ese caso la población utilizaría su derecho de voto para distribuir la tierra con mayor equidad. Para impedir semejante injusticia, recomendaba disposiciones «para proteger de la mayoría a la minoría de los opulentos», que a renglón seguido se pusieron en práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema planteado por Madison era antiguo, pues se remonta al primer clásico de la politología, la &lt;em&gt;Política&lt;/em&gt;, de Aristóteles. De entre la variedad de sistemas que analizó, Aristóteles consideraba la democracia «el más tolerable», aunque por supuesto tenía en mente una democracia limitada de hombres libres, de modo muy parecido a lo que haría Madison dos mil años más tarde. Aristóteles reconocía defectos en la democracia, sin embargo, entre ellos el que Madison expuso a la convención. Los pobres «ansían los bienes de sus vecinos», observaba Aristóteles, y si la riqueza está concentrada en pocas manos, utilizarán el poder de su mayoría para redistribuirla con mayor equidad, lo que sería injusto: «En las democracias debería salvaguardarse a los ricos; no sólo no debe dividirse su propiedad, sino que también sus ingresos [...] deben ser protegidos [...] Grande es pues la buena fortuna de un Estado en el que los ciudadanos tengan una propiedad moderada y suficiente; porque donde unos poseen demasiado, y otros nada, puede surgir una democracia extrema», que no reconoce los derechos de los ricos y tal vez se deteriore incluso más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aristóteles y Madison plantearon en esencia el mismo problema, pero llegaron a conclusiones opuestas. La solución de Madison era restringir la democracia, mientras que la del griego consistía en reducir la desigualdad, mediante lo que equivaldría a programas de Estado de Bienestar. Para que la democracia funcione adecuadamente, sostenía, «deberían pues tomarse medidas que concedan [a todas las personas] una prosperidad duradera». La «recaudación de los ingresos públicos debería acumularse y distribuirse entre sus pobres» para permitirles «adquirir una pequeña granja o, cuando menos, abrirse paso en el comercio o la agricultura», junto con otros medios, tales como «comidas comunes» con costes sufragados por la «tierra pública».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siglo que siguió a la fundación del sistema constitucional estadounidense, las luchas populares ampliaron en gran medida el alcance de la democracia, no sólo mediante cambios políticos como la ampliación del derecho al voto, sino también estableciendo el concepto mucho más trascendental de que «el trabajo autodirigido definía al demócrata», un principio que en siglo XIX se adoptó como «la norma para todos los hombres», escribe el historiador Robert Wiebe. El trabajo asalariado se consideraba poco distinto a la esclavitud. Hacia mediados del siglo XIX, los trabajadores denunciaron con indignación el sistema industrial en auge que los obligaba a convertirse en «humildes súbditos» de «déspotas», reducidos a un «estado de servidumbre» con «una aristocracia adinerada que se cierne sobre nosotros como una poderosa avalancha que amenaza con la aniquilación a todo hombre que se atreva a cuestionar su derecho a esclavizar y oprimir a los pobres y desafortunados». Deploraban «el nuevo espíritu de los tiempos: acumular riqueza, olvidándolo todo menos a uno mismo» como un cruel ataque a su dignidad, libertad y cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han hecho falta ingentes esfuerzos para intentar alejar tales sentimientos del pensamiento, para lograr que la gente aceptara «el Nuevo Espíritu de los Tiempos» y el hecho —en palabras de Woodrow Wilson— de que «la mayoría de los hombres son sirvientes de las corporaciones [...] en un Estados Unidos muy distinto del antiguo». En ese nuevo Estados Unidos —«que ya no es un escenario de empresa individual [...], oportunidad individual y medro individual»— «pequeños grupos de hombres al mando de grandes corporaciones ejercen un poder y control sobre la riqueza y las oportunidades empresariales del país». A medida que el proceso cobraba fuerza, socavando mercados y libertad, la era del «autogobierno» tocaba a su fin, escribe Wiebe. «Las luces se fueron apagando en el gran escaparate de la democracia decimonónica», prosigue, un proceso espoleado por «el impulso hacia la conformidad y el control que se expresaron en el patriotismo guerrero [de la Primera Guerra Mundial], el Terror Rojo [de Wilson]» y otros instrumentos «para reglamentar a la clase baja».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien la lucha popular con el paso de los siglos ha cosechado muchas victorias para la libertad y la democracia, el progreso no sigue una trayectoria ascendente regular. Ha existido un ciclo regular de progreso bajo presión popular, seguido de una regresión cuando los centros de poder movilizan sus considerables fuerzas para invertirlo, al menos en parte. Aunque con el tiempo el ciclo tiende a ser ascendente, a veces la regresión llega hasta el punto en que la población queda marginada casi por completo en seudoelecciones, cuyos ejemplos más recientes serían la «farsa» de 2000 y la farsa más extrema si cabe de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MESIANISMO DEMONÍACO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los comentarios iniciales de este capítulo repasaban parte de la crítica a la democracia capitalista de los estados «corporativizados», en su variedad relativamente estable. Sin embargo, en reacción específíca a las políticas de la Administración Bush, se han expresado preocupaciones más inminentes, en ocasiones de un modo que tiene pocos o ningún precedente. Voces cautelosas de las publicaciones especializadas han cuestionado la mismísima «viabilidad [...] del sistema político de Estados Unidos» a menos que pueda afrontar las amenazas a la supervivencia que suponen las actuales políticas. Hay quien ha recurrido a analogías nazis al hablar del Departamento de Justicia de Bush; otros han comparado las políticas de la Administración con las del Japón fascista. Las medidas que en la actualidad se están utilizando para controlar a la población también han despertado amargos recuerdos. Entre quienes recuerdan bien se cuenta el distinguido erudito en historia alemana Fritz Stern. Comienza un reciente repaso de «el descenso desde la decencia a la barbarie nazi en Alemania» con el comentario: «Hoy en día, me preocupa el futuro inmediato de Estados Unidos, el país que dio acogida a los refugiados germanoparlantes en la década de 1930», él incluido. Con implicaciones para el momento presente que ningún lector puede pasar por alto, Stern repasa la demoníaca apelación de Hitler a su «misión divina» como «salvador de Alemania» en una «transfiguración seudorreligiosa de la política» adaptada a «las formas cristianas tradicionales», dirigiendo un Gobierno dedicado a «los principios básicos» de la nación, con «el cristianismo como fundamento de nuestra moralidad nacional y la familia como base de la vida nacional». La hostilidad de Hitler hacia el «estado laico liberal», compartida por gran parte del clero protestante, impulsó «un proceso histórico en el que el resentimiento contra un mundo laico desencantado halló alivio en la escapada extática de la sinrazón».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debería olvidarse que el rápido descenso a las simas de la barbarie tuvo lugar en un país que era el orgullo de la civilización occidental en las ciencias, la filosofía y las artes; un país que antes de la propaganda histérica de la Primera Guerra Mundial muchos politólogos estadounidenses habían considerado un modelo de democracia. Uno de los intelectuales más prominentes de Israel, Amos Elon, en la actualidad exiliado por voluntad propia a causa del declive social y moral de su país, describe a la comunidad judía alemana de su juventud como «la elite laica de Europa. Eran la esencia del modernismo: líderes que se ganaban la vida con la potencia de sus cerebros y no la de sus músculos, mediadores y no trabajadores de la tierra. Periodistas, escritores, científicos. De no haber tenido todo un final tan horrible, hoy en día cantaríamos las alabanzas de la cultura de Weimar. La compararíamos con el Renacimiento italiano. Lo que sucedió allí en los ámbitos de la literatura, la psicología, la pintura y la arquitectura no se produjo en ninguna otra parte. No se había visto nada parecido desde el Renacimiento». No es un juicio irrazonable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá quepa recordar que los nazis tomaron prestadas sus técnicas de propaganda de las doctrinas y prácticas empresariales que tuvieron sus pioneros ante todo en las sociedades angloamericanas. Esas técnicas se basaban en el recurso a «símbolos y consignas» sencillos con «impresiones reiteradas hasta la saciedad» que apelan al miedo y otras emociones elementales al estilo de los anuncios comerciales, observa un estudio contemporáneo. «Goebbels reclutó a la mayoría de los publicistas comerciales más destacados de Alemania para su Ministerio de Propaganda» y se jactaba de que «utilizaría métodos publicitarios estadounidenses» para «vender nacionalsocialismo» de un modo muy parecido a como la empresa intenta vender «chocolate, pasta de dientes y medicamentos». Esas medidas cosecharon un éxito pavoroso a la hora de propiciar el repentino descenso de la decencia a la barbarie que Fritz Stern describe con una ominosa advertencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mesianismo demoníaco es un instrumento natural para los grupos dirigentes que se encuentran en el extremo del espectro en cuanto a su dedicación a los intereses a corto plazo de reducidos sectores de poder y riqueza y a la dominación global. Hace falta una ceguera voluntaria para no ver cómo esos compromisos orientan la actual política estadounidense. La opinión pública se opone caso tras caso a las metas perseguidas y los programas aplicados. Eso provoca la necesidad de movilizar a las masas, empleando las habilidades de las enormes industrias que han sido creadas en una sociedad dirigida por la empresa para influir en las actitudes y las creencias. La necesidad de tales medidas ha adoptado una especial importancia en las últimas décadas, un periodo sumamente inusual de la historia económica estadounidense. Cuando los programas de corte neoliberal empezaron a cobrar forma en la década de 1970, los salarios reales de Estados Unidos eran los más altos del mundo industrial, como era de esperar en la sociedad más rica del mundo, con ventajas incomparables. En la actualidad la situación ha experimentado un cambio radical. Los salarios reales de la mayoría en gran medida se han estancado o han menguado, y hoy en día se acercan al nivel más bajo entre las sociedades industriales; el sistema de prestaciones, relativamente débil, también ha decaído. Las rentas se mantienen tan sólo ampliando los horarios laborales mucho más allá de los de sociedades parecidas, a la vez que la desigualdad ha crecido de manera vertiginosa. Todo ello supone un drástico cambio respecto del cuarto de siglo anterior, cuando el crecimiento económico fue el más alto que se recuerda para un periodo prolongado y también igualitario. Los índices sociales, que avanzaron paralelos al crecimiento económico hasta mediados de los setenta, después se alejaron de ellos, hasta caer hasta los niveles de 1960 para el año 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edward Wolff, el más destacado especialista en distribución de la riqueza, escribe que «las condiciones de vida se estancaron en la década de 1990 para los hogares estadounidenses de la zona intermedia, mientras que los rápidos avances en riqueza e ingresos de la elite tiraron con vigor de las cifras medias». De 1983 a 1998, la riqueza media del primer 1 por ciento aumentó en «un espectacular 42 por ciento», mientras que el 70 por ciento más pobre «perdió el 76 por ciento de su (muy modesta) riqueza». Concluye que incluso «el &lt;em&gt;boom&lt;/em&gt; de los noventa se ha saltado a la mayoría de estadounidenses. Los ricos han sido los principales beneficiarios», en una continuación de las tendencias que se remontan a finales de los setenta, La dedicación de la Administración Bush a la riqueza y el privilegio aceleró esas tendencias y condujo a una gran subida de «los beneficios empresariales, las rentas profesionales, las ganancias de las inversiones y la compensación a ejecutivos», mientras que, para mediados de 2005, «los salarios horarios medios para los trabajadores de la producción con cometidos no supervisores» todavía tenían que alcanzar el punto más bajo de la recesión de 2001. Los datos de la Oficina del Censo para 2004 revelaron que, por primera vez que se recuerde, las rentas de los hogares dejaron de crecer durante cinco años seguidos. La renta media real previa a los impuestos alcanzó su punto más bajo desde 1997, mientras que la tasa de pobreza aumentó por cuarto año consecutivo, hasta el 12,7 por ciento. Los ingresos medios de los trabajadores a jornada completa «descendieron significativamente» en el caso de los hombres, en un 2,3 por ciento. La desigualdad siguió aumentando hasta «cotas casi históricas», sin incluir «los ingresos procedentes de paquetes de acciones, que aumentarían más aún la desigualdad», dada la concentración extremada de la propiedad de acciones. El Departamento de Trabajo recoge una caída adicional de los salarios reales en 2004 para la mayoría de los trabajadores, aparte de un pequeño porcentaje de los muy cualificados. El economista Dean Baker afirmó en octubre de 2005 que «la economía atravesó su periodo más largo de pérdida de empleo desde la Gran Depresión tras la recesíón de 2001. La proporción de puestos de trabajo por población sigue estando casi dos puntos porcentuales por debajo de su nivel anterior a la recesión. Utilizando la recuperación del mercado laboral como unidad de medida, la economía nunca ha sido menos fuerte en todo el periodo posterior a la guerra».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cifra de personas que pasan hambre porque no pueden permitirse comprar comida creció hasta superar los 38 millones en 2004; un 12 por ciento de los hogares, un aumento de 7 millones en cinco años. En el mismo momento en que el Gobierno hacía públicos esos datos, el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes aprobó la retirada de la financiación para los vales de comida de 300.000 personas y recortó las comidas y desayunos escolares de 40.000 niños, tan sólo una de muchas ilustraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los resultados se aclaman como «economía sana» y modelo para otras sociedades. Se trata a Alan Greenspan con reverencia por haber estado a la cabeza de esos logros, que él atribuye en parte a «una contención atípica en los aumentos de las compensaciones [que] parece ser consecuencia ante todo de una mayor inseguridad laboral», evidente desiderátum de una economía sana. Es posible que en efecto el modelo carezca de muchos precedentes en cuanto a su efecto perjudicial para la «población subyacente» aparejado con los beneficios para las «personas sustanciales», según la ácida terminología de Thorstein Veblen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mantener a raya a la población subyacente ante las realidades cotidianas de sus vidas, el recurso a la «transfiguración seudorreligiosa» es un instrumento natural, que explota características de la cultura popular que han divergido acusadamente del resto del mundo industrial durante mucho tiempo y que se han manipulado con fines políticos en especial desde los años de Reagan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro instrumento que se aprovecha con regularidad es el miedo a la destrucción inminente a manos de un enemigo de ilimitada maldad. Se trata de percepciones con un profundo arraigo en la cultura popular estadounidense, acompañadas por la fe en la nobleza de propósito, donde esto último es lo más cercano a una idea universal que proporciona la historia. En un revelador análisis de la cultura popular desde sus inicios, Bruce Franklin identifica temas destacados tales como el «sindicato angloamericano de la guerra» que impondrá su «dominio pacífico e ilustrado» amenazando con la «aniquilación» a quienes se interpongan, llevando «el Espíritu de la Civilización» a los pueblos atrasados (1889). También repasa la llamativa elección de demonios a punto de destruirnos, por lo general aquellos a quienes los americanos estaban aplastando bajo sus botas: indios, negros y obreros chinos, entre otros. Entre los participantes en esos ejercicios se contaron destacados escritores progresistas, como Jack London, quien en 1910 escribió un texto en una publicación popular donde abogaba por el exterminio de los chinos mediante la guerra bacteriológica para atajar su nefasta conspiración secreta para arrollarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sean cuales sean las raíces de esas características culturales, a los dirigentes cínicos les resulta fácil manipularlas, a menudo de modos que cuesta creer. Durante los años de Reagan, se suponía que los estadounidenses debían encogerse de miedo ante las imágenes de los sicarios libios que pretendían asesinar a nuestro líder, una base aérea en la capital mundial de la nuez moscada que Rusia podía utilizar para bombardearnos, el feroz ejército nicaragüense a apenas dos días de Harlingen, Tejas, los terroristas árabes que acechaban por todas partes, la delincuencia callejera, los narcotraficantes hispanos... cualquier cosa que pudiera sacarse a colación para movilizar el apoyo a !a siguiente campaña en casa y en el extranjero, por lo común con víctimas nacionales para acompañar a las de otros países, que sufrían golpes mucho mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia&lt;/em&gt;. Traducción de Gabriel Dols. Barcelona, Ediciones B, 2007. Reproducido con autorización de la editorial en México.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-6598122093252813030?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/6598122093252813030/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=6598122093252813030' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/6598122093252813030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/6598122093252813030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/11/fomento-de-la-democracia-en-casa-por.html' title='Fomento de la democracia en casa, por Noam Chomsky'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Ry64TMPYOfI/AAAAAAAAAas/zBeMkUj9UO4/s72-c/Chomsky+fallidos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-4569468760785136217</id><published>2007-08-30T23:26:00.000-07:00</published><updated>2008-11-12T22:13:00.060-08:00</updated><title type='text'>Eso que ilumina el mundo, por Armando González Torres</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Rte0qP5-tLI/AAAAAAAAAUU/Hu5TURjTnP0/s1600-h/Gonz%C3%A1lez+Torres+Eso.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Rte0qP5-tLI/AAAAAAAAAUU/Hu5TURjTnP0/s320/Gonz%C3%A1lez+Torres+Eso.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104747340564968626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eso que ilumina el mundo*&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Armando González Torres&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FORASTEROS EN EL ESPEJO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aconsejó buscar a Dios en mi propia morada; no me atrevía a decirle que había perdido la llave en mi última parranda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer apoyarse en la oquedad del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi instinto aristocrático desconfía de la turba que se aloja en mi cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trátate con la helada cortesía de un extraño y con el amable rigor de un patrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se reconocía en ciertos rostros,&lt;br /&gt;se detestaba en muchos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guarda éste que fui hoy en tu&lt;br /&gt;recuerdo más piadoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me divorcié de mi espíritu para poder&lt;br /&gt;cohabitar con mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierto diariamente con la ilusión&lt;br /&gt;de ya no ser el mismo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, qué dolor, soy impune a mi propia ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos aquello que odiamos, pero qué bien la pasamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIETE PECADOS HE COMETIDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la misma ponzoña que me consume,&lt;br /&gt;infeste el alma de los que me odian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cómo me gusta dilapidar mi paraíso prometido&lt;br /&gt;en el infierno de paga de tu carne!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tienen necesidades ni aspiraciones, tienen intereses; no &lt;br /&gt;tienen pensamientos, tienen posturas; tampoco&lt;br /&gt;tienen alma, tienen personalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cómo lo agotaba fingir laboriosidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay gula de ideas, y el devorador de opiniones&lt;br /&gt;amaga con su halitosis en los rincones de cualquier café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despojar al muerto de todo lo que amábamos de él,&lt;br /&gt;y enterrarlo con todo lo que detestábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pesadilla del avaro: olvidar los escondrijos&lt;br /&gt;donde oculta sus tesoros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HACIA UNA CONVERSIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Basta de que nos manipule el sistema, elijamos&lt;br /&gt;con libertad nuestros dogmas y prejuicios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi país las mentes brillantes son castradas&lt;br /&gt;Y se les destina al cuidado del burdel imperial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Erudición: saber sin la redención del olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuánto nos condolemos de que nuestro enemigo&lt;br /&gt;no muera con tanto dolor como quisiéramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FUGA MUNDI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos confundimos: no éramos el rebaño del buen pastor,&lt;br /&gt;sino la piara de cerdos poseída por demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo habitual es que la muerte se anuncie&lt;br /&gt;en los ojos de un animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que una flor “huele bonito” cuando sus efluvios&lt;br /&gt;hacen fina la memoria y renuevan las fragancias&lt;br /&gt;abolidas de la infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quisiera una fe indolora y acústica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque estamos llenos de palabras que nos silencian&lt;br /&gt;y de silencios elocuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sabios recomiendan estar colmados de silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apártate y deja que las voces elijan sus propias palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fragmentos del libro de aforismos del autor &lt;em&gt;Eso que ilumina el mundo&lt;/em&gt;. Oaxaca, Almadía, 2006. Reproducidos con permiso del autor.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-4569468760785136217?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/4569468760785136217/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=4569468760785136217' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/4569468760785136217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/4569468760785136217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/08/eso-que-ilumina-el-mundo-armando.html' title='&lt;strong&gt;Eso que ilumina el mundo, por Armando González Torres&lt;/strong&gt;'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Rte0qP5-tLI/AAAAAAAAAUU/Hu5TURjTnP0/s72-c/Gonz%C3%A1lez+Torres+Eso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-8446108599423011183</id><published>2007-07-15T17:38:00.000-07:00</published><updated>2008-11-12T22:13:00.308-08:00</updated><title type='text'>Tláloc, por Paco Ignacio Taibo II</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RprAwCzfGKI/AAAAAAAAAQc/SLS0rK-VDWk/s1600-h/Taibosombra.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RprAwCzfGKI/AAAAAAAAAQc/SLS0rK-VDWk/s320/Taibosombra.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087590660687468706" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tláloc*&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Paco Ignacio Taibo II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;em&gt;Para David Brooks que cuida Nueva York y para. Marcial que cuida la calle.&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago contempló atentamente la horrible estatua ecuestre y dorada del general Sherman, luego giró la vista y decidió que era mucho mejor la de Simón Bolívar, que había regalado la comunidad venezolana a la ciudad de Nueva York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía un vientecillo helado que venía del océano hacia el Hudson y del que sólo podía escaparse cobijándose en las avenidas, paredes de rascacielos, e! mejor paisaje urbano: árboles, vendedores de corbatas falsificadas de seda italiana y rascacielos. Las damas de la basura este año eran orientales. La miseria en Nueva York siempre parecía estar cortada por una tijera étnica. La miseria o la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Por ejemplo ésta, era una locura mexicana» se dijo Santiago y se hundió en el chamarrón forrado de piel de borrega, que lo hacía parecer un sobreviviente de la nueva ola francesa de los años 60, un Godard canoso, un Resnais sin afeitar, y abandonó Central Park para adentrarse en la Sexta Avenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el quinto piso se dejó guiar por el sonido de las voces, los aplausos y el discurso en los amplificadores, más cerca incluso el tronidito de las latas de Tecate al abrirse. Las palabras salían en un inglés lleno de cadencias mexicanas, en el que se cruzaba de vez en cuando el apresurado español de alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de cristal estaba entreabierta y ninguno de los asistentes a la asamblea, que estaban acodados en el gran pasillo que daba al salón de reuniones, hizo algo para impedirle el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un pequeño escenario con una mesa, adornada por dos bocinas, y unos doscientos asistentes sentados en su mayor parte en sillas de tijera distribuidas irregularmente. Abundaban los uniformes, que cubrían la gama de la funcionalidad al exotismo: monos de trabajo color café o azul, chaquetones guinda con botones dorados, hombreras plateadas de tamaño descomunal con borlas, toda la parafernalia de un ejército desigual y derrotado. El sindicato de porteros de Nueva York estaba en sesión. Presidía desde la mesa un gigante bizco y moreno de pelo más que largo. Santiago sabía quién era; sabía muchas cosas sobre Benito Jiménez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin orden ni concierto, en la asamblea se estaban discutiendo problemas extraños, como el derecho a usar los sótanos como vivienda, como el quién debía incinerar las basuras en las oficinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago escuchaba a medias fumando un cigarrillo cerca de los ventanales. Era curioso ir descubriendo el poder que concentraban los asistentes. La cantidad de dominio sobre la vida cotidiana de una de las ciudades más grandes del mundo. Eran éstos los que abrían las puertas, cerraban los edificios, resolvían los problemas de plomería, incineraban la basura, llamaban al taxi, cubrían a la anciana con el paraguas. Eran los representantes brechtianos del poema: Nueva York florecía en las mañanas. ¿Quién limpiaba los cristales? Un millón de negocios se hacían diariamente. ¿Quién abría las puertas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la reunión, Santiago se dirigió directamente hacia el gigante, que estaba guardando los papeles en un portafolio negro lustroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago le soltó de sopetón:&lt;br /&gt;—Creo que usted y yo tenemos un interés en común, compañero Jiménez; usted y yo tenemos un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante sacó un Camel sin filtro todo arrugado del bolsillo superior de la chamarra y le dirigió una mirada torcida a Santiago.&lt;br /&gt;—Usted y yo siempre hemos querido robarnos al Tláloc —prosiguió el escritor de ciencia-ficción que vivía de vender seguros en Nueva York y parecía director de cine francés con veinte años de retraso.&lt;br /&gt;—¿El Tláloc?&lt;br /&gt;—La estatua de Tláloc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia comenzaba a colarse por las rendijas de la cristalera. Por el rabillo del ojo, Santiago vislumbró un relámpago. Benito Jiménez sonrió.&lt;br /&gt;—Ah, que la rechingada —dijo el dirigente sindical.&lt;br /&gt;—El Tláloc de Chapultepec: Coatlinchan, esa madre que mide ocho metros de alto por tres de ancho y pesa 197 toneladas. Descubierto en Los Tecomates, cerca de Texcoco. Estaba ahí en proceso de construcción, dios de ojos cerrados y brazos alzados. Bautizado Tláloc...&lt;br /&gt;—Ah, ese Tláloc... —dijo Benito Jiménez.&lt;br /&gt;—Ese mero —continuó Santiago—. Lo trajeron a México en mayo del 64, hubo que construir y reforzar tramos de carretera, montar una troca especial con plataforma de 72 ruedas, y grúas extrapesadas... Los campesinos se quejaban de que al quitarlo no habría lluvia en la región.&lt;br /&gt;—Nos quejábamos.&lt;br /&gt;—Tuvieron que traer un batallón del ejército para sacarlo, porque trataron de cerrar las carreteras para que no lo pudieran sacar.&lt;br /&gt;—Tratamos, pero se lo llevaron... Y luego dejó de llover.&lt;br /&gt;—Luego no hubo lluvia, pero los turistas y los defeños podían verlo ahí en Reforma.&lt;br /&gt;—Hace 26 años...&lt;br /&gt;—Usted tiene como 40, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del dios de piedra parecía haber conjurado la tormenta. Santiago se había sentado en una de las sillas de tijera y miraba cómo las ráfagas de lluvia azotaban los cristales donde se podía leer invertido; «Janitors Union. Local 140»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y por qué querría yo robarme el Tlaloc? —preguntó el dirigente sindical. La sala se estaba quedando vacía. Un pequeño grupo de porteros cerraba las sillas de tijera y las iba acomodando contra una de las paredes.&lt;br /&gt;—Usted solito no, el sindicato de porteros y conserjes de Nueva York, la Janitors Union entera.&lt;br /&gt;—¿Y eso?&lt;br /&gt;—Porque el 82 por ciento de los miembros de su asociación, porque la mayoría de los porteros de Nueva York, son nativos de una zona de México cercana a Texcoco, de Los Tecomates, de San Salvador Atenco, de Chiautla... hasta de Otumba y Nopaltepec. Campesinos o hijos de campesinos de la misma zona de la que se extrajo el Tlaloc. Y ni me pregunte cómo pasan estas cosas, porque si alguien lo puede saber mejor que nadie...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dirigente sindical le dirigió a Santiago una mirada penetrante acentuada por su bizquera.&lt;br /&gt;—Ya ve. Se migra así. Uno tiene un compadre, y el compadre un amigo, y hace más de 20 años uno recomienda, y luego viene otro y luego como que la hacemos bien... Cuando yo llegué a Nueva York los porteros eran italianos y polacos de salida y estaban llegando los portorriqueños... Y cuando dejó de llover empezamos a llegar nosotros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los porteros rezagados, entre bromas dejaron de colocar las sillas. Benito despidió con un gesto al último grupo. Alguien le recordó que apagara las luces de la escalera... Seguía lloviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sale, supongamos que el sindicato de Janitors de Nueva York quiere robarse el Tláloc por razones patrióticas y devolverlo a sus verdaderos propietarios... ¿Y usted, por qué podría querer robarse el Tláloc?&lt;br /&gt;—Porque de ahí salieron las grandes manifestaciones del 68.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benito se rió, frotándose las manos.&lt;br /&gt;—¿Y cómo nos la vamos a robar, amigo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago alzó los hombros. A tanto no le daba la imaginación. Bastante había sido atar dos cabos tan lejanos que conectaba aquel monstruo de piedra de 197 toneladas presidiendo el paseo de la Reforma y este local en un quinto piso de la Sexta Avenida en Nueva York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El portero que estaba entregando la correspondencia, miró cauteloso hacia ambos lados del pasillo, y al verificar que estaba vacío se coló a las oficinas centrales de una empresa de ingeniería llamada W.I. AI fondo, uno de los despachos permanecía con las luces encendidas. Harry Walpole trabajaba tarde de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenas noches, &lt;em&gt;Matís, want some coffee&lt;/em&gt;? —preguntó el gringo alzando la cabeza de sus documentos al reconocer la familiar figura del conserje.&lt;br /&gt;—&lt;em&gt;Inge&lt;/em&gt;, ¿de qué tamaño tiene que ser una grúa para levantar una piedrota de 197 toneladas? ¿Qué clase de grúa hay que usar? ¿Quién distribuye esas grúas en México?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gringo desconcertado chapurreó en español:&lt;br /&gt;—¿Piedrota? ¿Qué &lt;em&gt;tamaños&lt;/em&gt;? &lt;em&gt;How many tons, yon said?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin darse cuenta ya estaba sacando su calculadora y buscando encima del revoltijo de papeles de su mesa un catálogo de equipos pesados. Los cristales de la ventana repiquetearon alegremente cuando comenzó a llover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago le mostró a Benito una fotografía del Tláloc. Las dimensiones de la piedra las daba el propio Santiago colocado al lado de la mole, acariciando la enorme viga con la que el dios estaba anclado a tierra. Estaba lloviendo aquel día en el DF.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sea lo que sea hay que librarse de la viga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente don Pablo Rozadas y don Jerónimo Santiesteban se dieron una vuelta por Shean Construction y se compraron un enorme soplete de acetileno. Fue una lata cargarlo en una camioneta a mitad de la lluvia y llevarlo al sótano de un edificio de oficinas en la calle Hudson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban paseando por la calle 42, rodeados de padrotes, negros andrajosos sonados por el &lt;em&gt;crack&lt;/em&gt; y griegos viejos que buscaban putas; todo ello mezclado con turistas de Texas, luces de neón que anunciaban pornografía, nigerianos de un negro azabache vendedores de cinturones, adolescentes autistas viviendo en el universo &lt;em&gt;walkman&lt;/em&gt; y muy profesionales carteristas. Varias músicas se cruzaban en el aire, dominando la de una mujer negra de unos sesenta años vestida como estatua de la libertad, que tocaba un órgano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay que levantarlo, ni que alzarlo veinte metros, ni que subirlo con una grúa —dijo Santiago—. Hay que hundirlo. Zuuum... Pa'bajo. Por abajo viaja el metro, volamos un cacho de Reforma y lo bajamos por el agujero, lo hacemos descender con cuidado y lo colocamos en una plataforma, como un vagón de metro sin paredes. De ahí sólo es cosa de llevarlo hasta la zona donde el metro sale a la superficie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las tres de la mañana, y sin que nadie les hiciera el más mínimo caso, los porteros del edificio Astoria en la calle Lexington, vestidos con su habitual uniforme azul marino con hombreras doradas, pero extrañamente desprovistos de la gorra de plato y en su lugar coronados con unos paliacates rojos que les hacían parecer un par de apaches esotéricos, entraron en las oficinas de la Compañía Internacional de Carros de Ferrocarril y se robaron todas las fotos que pudieron encontrar de plataformas y vagones. Los ladrones eran un par de hombres morenos, de más de cincuenta años, muy serios, con canas en las sienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imposible —dijo Santiago arrojando al suelo el compás. Sobraba panza o sobraba espalda del Tláloc para poder subirlo al metro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benito recapituló:&lt;br /&gt;—Entonces... por el drenaje profundo.&lt;br /&gt;—Imposible, no hay canalizaciones cerca—resumió Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban sentados en una de las esquinas del enorme salón del sindicato. Benito firmaba formatos de adhesión de nuevos miembros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya todo está cambiando... Mira... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señaló las fichas de ingreso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Salvadoreños, nicaragüenses, etíopes, senegaleses...&lt;br /&gt;—Y si lo volamos. Por ejemplo: lo cortamos en cachitos, en pedazos, lo retaceamos. Nos llevamos las pinches piedritas y luego lo armamos de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benito lo miró fascinado. Este pinche loco era peor que él. Había que tener güevos para volar el Tláloc. No sabía si él mismo se atrevería a tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago se ruborizó ante la penetrante mirada bizca del gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las ocho y media de la mañana cuando cruzaba a paso rápido por la sala Helénica del Museo Metropolitano de Nueva York, el doctor Linus Taylor fue detenido por un par de porteros del Met. Trató de escaparse argumentando la falta de tiempo hasta su próxima cita, pero los porteros, balbuceando inconexas excusas en español, lo condujeron hacia uno de los baños, y desplegaron ante él fotos y papeles.&lt;br /&gt;—¡¿El qué?!—preguntó sorprendido el egiptólogo mirando más atentamente a sus dos interlocutores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago mojó su dona en un café.&lt;br /&gt;—¿Qué dice el curador de la sala egipcia del Met?&lt;br /&gt;—Ni madres, si le metemos dinamita nunca lo vamos a poder reconstruir.&lt;br /&gt;—Vuelta a empezar. &lt;br /&gt;Benito Jiménez asintió.&lt;br /&gt;—¿Y si en lugar de llevarlo, simplemente lo hacemos desaparecer? Que los que lo están viendo ya no lo puedan ver. Que esté allí, pero que ya no esté...&lt;br /&gt;Benito contempló atentamente a Santiago, luego le quitó su taza de café y la olió.&lt;br /&gt;—SÍ, chinga, cubrirlo con algo... —insistió Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La asamblea del jueves de la Janitors Union-Local 140 discutió al paso, sin darle demasiada importancia, como al descuido y en el punto 17 de la orden del día, la aprobación de una cuota extraordinaria de siete dólares por cada uno de sus miembros, destinada a la «Operación Solidaridad Mexicana». Elmer Brown, delegado de un grupo de porteros de edificios de oficinas al sur de Queens, y de origen jamaiquino, protestó en voz alta, pero la mirada de su compadre y codelegado de la zona, Atanasio Rivera, lo hizo callar. ¿Qué se traían estos tipos en mente? Atanasio le guiñó el ojo para acabar de hacer más profundas las dudas que roían el alma del veterano sindicalista.&lt;br /&gt;—Es pa' los niños pobres de Tuxtla Gutiérrez, para hacerles unos juegos infantiles —le dijo Ramón Gómez, otro de los viejos fundadores del sindicato.&lt;br /&gt;—Son sólo siete dólares, no la hagas de pedo —le informó Catarino Villavicencio, que era su cuñado. Y por eso de estar casado con una mexicana, Elmer entendió que deberían estar cocinando algo importante y absolutamente ilegal. Y que cuando decían «no hacerla de pedo», él miraba para otro lado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hey, brother, tú que le sabes... —le dijo el conserje mexicano a un &lt;em&gt;office boy &lt;/em&gt;portorriqueño de rostro castigado por el acné.&lt;br /&gt;—No, pues miden la casa, la desarman y luego la levantan y se la llevan y luego la ponen en otro lado.&lt;br /&gt;—¿Así nomás?&lt;br /&gt;—Bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora del lunch, el portorriqueño bajó hasta el sótano donde en medio de los quemadores de basura, él y el portero estudiaron toda la folletería de la empresa que se acababa de robar. Una fuerte tormenta se desató mientras los dos personajes le daban vuelta a los papeles y el agua se colaba por abajo de la fila de lavadoras automáticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Desde que me escapé de la escuela no había estudiado tanto —dijo Laureano Bañuelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y un pinche mago? —le sugirió Benito Jiménez a Santiago, mientras tomaban en una delicatessen unos sandwiches de salami de Génova con provolone.&lt;br /&gt;—Un mago de esos que desaparecen cosas, que desaparecen la Estatua de la Libertad, de esos, como el Copperfield —repropuso Santiago con la boca llena—. ¿Cómo le hace ese güey?&lt;br /&gt;—Todo fuera tan fácil como eso, mano, ¿quién crees que manda en Nueva York? —dijo Benigno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago no contestó porque se estaba quitando migas de pan de la barba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, los porteros del edificio de la Quinta Avenida donde vivía David Copperfield tocaron tímidamente a la puerta del ilusionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mago apareció en pijama de seda lila en la puerta, contempló los rostros habituales y esperó que le entregaran correspondencia, hablaran del agua o pasaran a recoger la basura. Pero los tipos lo miraban en silencio. Comenzó a llover.&lt;br /&gt;—Don David, le traemos un encarguito, &lt;em&gt;a small problem, you know? But very important for us&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago volvió a ver el sistema de espejos gigantescos y reflectores que estaba dibujado esquemáticamente y se quitó el sudor de la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sirve —dijo Santiago—. Es demasiado espectáculo, y crea los mismos problemas. Ahora que es maravilloso, ¿eh?&lt;br /&gt;—No sirve —confirmó Benito—. ¿Qué hacemos después de que lo desaparecemos? ¿Cómo lo quitamos de verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago resumió:&lt;br /&gt;—Me rindo, mano.&lt;br /&gt;Y entonces. Benito Jiménez se levantó de la silla y dijo;&lt;br /&gt;—Sólo hay de una, llevarlo como se lo trajeron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ante tan afortunada idea caminó pausado hasta uno de los lockers y sacó una botella de tequila Orendain para brindar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba lloviendo a raudales cuando en Nueva York se produjo la misteriosa epidemia que afectó la semana laboral de un centenar de porteros. A unos les nacieron nietos, otros cayeron en cama con una maligna gripe asiática, otros pidieron vacaciones que habían pospuesto durante años para ir a México, otros se intoxicaron con camarones japoneses, otros se rompieron una piedra al salir del elevador, otros simplemente se desvanecieron y en su lugar apareció algún joven paquistaní.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba lloviendo a cántaros en el DF, cuando en el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México aparecieron durante un par de días un montón de viejos emigrantes que se acogían al programa Paisano y que reclamaban su pasaporte y su mexicanidad, y que querían ver a sus nietos y volver a ver los volcanes y comer carnitas en Texcoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía furiosamente cuando Benito Jiménez le mostró a Santiago la vieja plataforma de 72 ruedas arrumbada en unos almacenes de la Secretaría de Obras Públicas allá por el rumbo de Los Reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía furiosamente cuando la secretaria Marisa Ceballos descubrió que le habían abierto el cajón donde guardaba una copia del protocolo del INAH sobre la limpieza y conservación de monumentos prehispánicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía a lo desesperado, mangas de agua azotando los cristales del automóvil, ratas flotando ahogadas, inundaciones en el Periférico, cloacas que escupían surtidores, calles inundadas llenas de hojas arrancadas por el agua a los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó de llover un rato la tarde y las primeras horas de la noche del lunes, cuando una brigada fantasmagórica del INAH comenzó a recubrir Tláloc con una enorme manta para limpiarlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mañana del martes 13 de octubre, el director del Museo de Antropología e Historia volteó desde su ventana para contemplar el paso de los automóviles a través de los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo estaba fuera de lugar. Algo le faltaba al paisaje habitual. Desconcertado saltó de la silla para buscar una nueva perspectiva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mí me gustaban las películas de vampiros, esas de Germán Robles, en las que había luchadores y gorditas en bikini.&lt;br /&gt;—No, yo soy un comemierda y un intelectual, a mí me gustaban las de cine-club, y en blanco y negro — contestó Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía a cántaros en Los Tecomates. Santiago y Benito caminaron hasta la puerta del garaje brincando los charcos, saltando el pequeño torrente que comenzaba a formarse a mitad de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está cabrona la lluvia, ¿verdad? —dijo el sindicalista.&lt;br /&gt;—Está, está —dijo el escritor y vendedor de seguros, y apoyó la mano en la patita de la mole de piedra que asomaba por la puerta mal cerrada del garaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cuento tomado del libro del autor &lt;em&gt;Sólo tu sombra fatal&lt;/em&gt;. México, Ediciones B, 2006. 281 p. Reproducido con permiso de la editorial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-8446108599423011183?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/8446108599423011183/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=8446108599423011183' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/8446108599423011183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/8446108599423011183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/07/tlloc-por-paco-ignacio-taibo-ii.html' title='Tláloc, por Paco Ignacio Taibo II'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RprAwCzfGKI/AAAAAAAAAQc/SLS0rK-VDWk/s72-c/Taibosombra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-5640889696925970083</id><published>2007-04-29T13:30:00.000-07:00</published><updated>2008-11-12T22:13:00.504-08:00</updated><title type='text'>La muerte de un ídolo, por José Ernesto Infante Quintanilla</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RjUAqbAZRBI/AAAAAAAAAII/7oNn08H0GG0/s1600-h/Infante+Quinatilla.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5058950485224539154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RjUAqbAZRBI/AAAAAAAAAII/7oNn08H0GG0/s320/Infante+Quinatilla.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:180%;"&gt;La muerte de un ídolo*&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;José Ernesto Infante Quintanilla&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wilo Rosel nos ha comentado que el sábado 13 de abril entrenaron fuerte en el gimnasio y notó a Pedro preocupado y muy tenso. No obstante, esto no impidió que al día siguiente saliera en avioneta junto con el mecánico Marciano Bautista Escárraga hacia Isla Mu&amp;shy;jeres y Tulum. Viaje del que regresaron por la noche y momento en el que fue instruido por Pedro para presentarse a las 7:00 a.m. del día siguiente porque viajarían hacía el D. F. También le recomendó que llevara consigo cierta herramienta específica para quizá reali&amp;shy;zar algunos ajustes antes del viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de abril, Pedro se levantó muy temprano, desayunó lo que le había preparado su doméstica, la señora Trinidad Romero; ultimó detalles para trasladarse al aeropuerto de la ciudad de Mérida y realizó el que fue su último viaje en motocicleta, al dirigirse hacia el aeropuerto en su famosa Harley-Davidson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran aproximadamente las 7:30 de la mañana, cuando abor&amp;shy;dó el tetramotor XA-KUN, modelo Liberator, marca Consolidated, el cual había sido utilizado en la segunda guerra mundial para transportar tropas, y después fue adaptado para servir como aero&amp;shy;nave de carga (un pequeño Hércules), propiedad de TAMSA. Según versión de su hermano Pepe, frecuentemente oía a Pedro comentar que ese aparato les estaba dando serios problemas mecánicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del vuelo, estando ya en el aeropuerto, instruye al piloto Edgardo Alatorre, quien había sido convocado para ese viaje, para que no se incorpore a la tripulación y salga hasta el día siguiente con el mismo itinerario, pues Pedro había decidido ser el copiloto y conducir la nave, junto con el capitán Víctor Manuel Vi&amp;shy;dal. Los acompañaba el mecánico Marciano Bautista. Este cambio de planes, providencial para Edgardo, le salvó la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día, Pedro se había comprometido a estar en la ciudad de México; incluso la noche anterior había hablado con su hermano Pepe, para que lo esperara en el hangar de TAMSA, a eso de las 10:00 a.m., junto con su escolta,  el Indio Sandoval y López Zuazua.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez verificados los instrumentos, se escucharon por ra&amp;shy;dio las instrucciones de rutina para iniciar el despegue, siendo la señorita Carmen León, operadora de TAMSA, la última persona que escuchó la voz de Pedro Infante. Así, aparentemente sin ningún problema, el tetramotor tomó pista y despegó a las 7:40 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con los testigos del accidente, quizá dos minutos después, se notó que la aeronave.no alcanzaba ni la altura ni la velocidad óptimas. Se sabe que en el interior de la cabina de mando, tanto Pedro como el capitán Víctor Manuel Vidal y el mecánico Marciano Bautista Escárraga, hicieron todos los intentos posibles para corregir la falla, inclusive, durante ese pequeño trayecto, ti&amp;shy;raron algo de la carga. Cajas de pescado y rollos de telas fueron lanzados al vacío con la finalidad de aligerar el peso al avión, asu&amp;shy;miendo el riesgo de lastimar a alguien, pues esta maniobra se rea&amp;shy;lizó sobre pleno centro de Mérida. Momentos después, el aparato se desplomó cayendo en la esquina que forman las calles 54 y 87, al sur de la ciudad. Los depósitos de combustible del avión estaban llenos, por lo que al impactarse en tierra estallaron, creando un incendio impresionante. El fuego abarcó varias casas y resultaron lesionadas decenas de personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según nos ha comentado don Rubén Canto Sosa, propietario de la casa donde cayó el avión y testigo del accidente, en el lugar perecieron, además de la tripulación, la señorita Ruth Rosell Chan, de 19 años, y el niño Baltasar Martín Cruz, ayudante de una car&amp;shy;pintería que se encontraba a unos metros del accidente. Entre los cuerpos también se encontraron los restos de tres mascotas que Pedro llevaba a la ciudad de México. Las toneladas de pescado, combustible y los restos humanos calcinados provocaron un olor insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, todos los periódicos del país y muchos del extranjero publicaban en primera plana la fatal noticia. El periódico &lt;em&gt;El Norte&lt;/em&gt;, de Monterrey, dio una enorme cobertura a los hechos. Las notas señalaban:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Trasladan a México el cadáver de Infante, consternación por su muerte... El famoso actor y cantante falleció esta mañana, a las 8 horas, en un accidente de aviación ocurrido en la ciudad de Mérida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La Dirección de Aeronáutica Civil dependiente de la SCOP informaba oficialmente, hoy a las 7:45 horas, que el avión Consolidated Vultec B-4-J, matrícula XA-KUN despegó de la pista número 10 que tiene dirección poniente-oriente en el Aeropuerto Internacio&amp;shy;nal de Mérida, Yucatán, propiedad de Transportes Aéreos Mexicanos (TAMSA) . Efectuaba el vuelo 904 con carácter de extraordinario, directo desde Mérida, Yucatán, a la ciudad de México. Tripulaban el aparato el capitán piloto aviador Víctor Manuel Vidal Lorca y como primer oficial y copiloto el piloto aviador Pedro Infante Cruz, como mecánico Marciano Bautista Escárraga...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El avión sufrió el accidente poco después de haber despe&amp;shy;gado, cayendo a tierra a una distancia relativamente corta de la cabecera de la pista, en un lugar que está situado en el cruzamien&amp;shy;to de las calles 54 y 87 de la ciudad de Mérida, Yucatán. Al caer el avión quedó totalmente destruido, los tanques de combustible explotaron, el fuego se extendió rápidamente, todos los tripulantes perecieron... El inspector de la Dirección de Aeronáutica Civil, Luis Soto Ruiz, inició las investigaciones para determinar las causas del accidente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El piloto aviador Pedro Infante, conocido por sus activi&amp;shy;dades como actor cinematográ&amp;shy;fico y cantante, trabajaba como socio en aviones de esa compañía desde hace más de tres años; cuando sus actividades artísticas se lo exigían solicitaba licencia a la empresa TAMSA y le era conce&amp;shy;dido por el tiempo necesario...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Al terminar cada una de estas licencias. Infante reanudaba sus actividades de piloto. Era titular de la licencia de transportes públicos número CCP-447P-P. La había renovado el 2 de abril y en esa fecha se le computaban 2 900 horas de vuelo..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Guitarras lloren guitarras&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La identificación de los: cadáveres fue muy complicada y extremadamente dolorosa para los deudos. En el caso de Pedro y de acuerdo al parte médico del doctor Benjamín Góngora, quien en esa época era, además, presidente municipal de Mérida y amigo personal del ídolo, el cuerpo presentaba el cráneo totalmente destruido; tres fracturas en la columna vertebral, así como en el hueso iliaco y pelvis, varias fracturas más en ambos fémures y peronés. El parte médico refería que la causa de la muerte de Pedro, había sido la “atricción total”, debido a esto el cuerpo perdió sus dimensiones reales. En efecto, como consecuencia de las graves quemaduras, tanto su peso como su estatura se redujeron en forma impresionante, esta última que era de 1.73 m., se redujo a 80 cm., y su peso que era de 77 kg., terminó siendo de 35 kg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un verdadero cuadro dantesco, sin embargo la identificación se logró a partir de una reconstrucción parcial del cadáver, y por haberse encontrado una esclava con su nombre grabado, así como su famosa placa de platino (Vittalium), elementos que corroboraron, de modo inobjetable, su identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe mencionar que aparte de la identificación de los cadáveres, su hermano Ángel fue quien tuvo la triste encomienda, por parte de la familia, de constatar personalmente la tragedia. Al respecto, en 1986, en una de las agradables comidas con mi tío Ángel y mi padre, don Pepe, platicamos sobre los detalles de estos penosos recuerdos, y me comentaba mi tío:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Quienes llegaron hasta el preciso lugar del accidente donde se encontraban los restos, antes que el ejército acordonara la zona restringiendo el acceso, vieron cómo mi hermano no se separó del asiento de la cabina. El cinturón de seguridad resistió los jalones y los golpes del impacto y del fuego. Cuando llegaron los oficiales e hicieron un reconocimiento del siniestro observaron que se le había desprendido un brazo y estaba a punto de desprendérsele una pierna. Aún se alcanzaba a distinguir una pequeña parte de su rostro. En su caja torácica se apreciaban algunos órganos calcinados y otros ensangrentados. Es el dolor más grande que he sentido en mi vida. Pero el trabajo del doctor Góngora, así como de la funeraria para reconstruir y preparar su cuerpo fue magnífico, a las 18:00 horas ya lo estábamos velando en su casa de la calle Itzaes, con el ataúd abierto, para que el pueblo de Mérida despidiera a mi hermano.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ciudad de México, a las 1:15 de la mañana, el locutor Manuel Bernal, uno de los pilares de la XEW, dio la trágica noticia a través de los micrófonos: “Ha muerto Pedro Infante”, y de inmediato el luto se esparció por toda la república y el extranjero en ese lunes santo. Una noticia que, para muchos, acentuó más aún el misticismo de esos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez confirmado el suceso, directivos de la ANDA y otros compañeros, entre los que se encontraban Rodolfo Landa (Rodolfo Echeverría Álvarez), Jaime Fernández, Ángel Infante, Irma Dorantes, José Ángel Espinosa “Ferrusquilla”, hicieron el penoso viaje a Yucatán. Los medios de información, así como el gobierno de la república, conjugaron esfuerzos para trasladarse a la ciudad de Mérida, con el fin de agilizar el traslado de los restos del ídolo a la ciudad de México. La noche del 15 de abril, Pedro Infante era velado en su domicilio de Itzaes por el público yucateco. Uno de los días más tristes y penosos en la historia reciente de la región. Esa tarde, la prensa nacional, ha&amp;shy;ciendo tirajes extra, difundía ampliamente los pormenores del accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las causas del siniestro todavía se desconocen. Se ha sostenido que volaba con exceso de carga; sin embargo, el pe&amp;shy;ritaje concluyó que traía 6.5 toneladas de peso y el avión tenía capacidad para 12. Lo más apegado a la realidad indica que la causa del accidente fue una falla mecánica en uno de sus motores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo 15 de abril, el periódico &lt;em&gt;Últimas Noticias&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;Excélsior&lt;/em&gt;, destacaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Se paró el motor y el avión se vino abajo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Las dos esposas de Pedro Infante se disputan el derecho de sus restos.'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Yo soy la culpable.', gime Irma Dorantes..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La anulada esposa de Pedro voló, angustiada, a Yucatán. ‘Vivo me lo quería quitar, pero muerto ya nadie se atreverá’, dijo al partir a Mérida..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Yo soy la culpable....! Frenética fuera de sí, rayando en el histerismo, Irma lo gritó así en el aeropuerto, una y otra vez, como para que todo el mundo lo supiera..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día después, el 16 de abril a las 6:30 a.m., despegaba un DC-3, matrícula xa-hey de TAMSA, con los restos de Pedro Infante, acompañado por su hermano Ángel y varios periodistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los periódicos del país reproducían la noticia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pedro Infante pereció ayer al caer el avión que copiloteaba."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Estupor, luto y pena por el fin del actor.'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El trágico suceso, un impacto que conmocionó al país en&amp;shy;tero."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mudo desfile ante el ídolo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Desfiló el pueblo día y noche ante este ídolo caído."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Consterna a México la muerte de Pedro Infan&amp;shy;te."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue tan impactante la noticia que tanto en México como en otros países, hubo suicidios por su fallecimien&amp;shy;to, particularmente en Ve&amp;shy;nezuela y Colombia. Estos tráficos hechos adicionales muestran la relevancia de Infante como fenómeno so&amp;shy;cial y el grado de identificación del público con su ídolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar sus restos al aeropuerto, ya lo esperaban los oficiales de policía y trán&amp;shy;sito portando un listón negro en la sola&amp;shy;pa de sus uniformes. El desempeño de esta agrupación fue fundamental en el traslado de los restos de su comandante y amigo, y en el control de las multitudes que también esperaban su arribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del aeropuerto, los restos de Pedro fueron trasladados a la funeraria, donde se hizo un cambio de ataúd, en este caso metálico, mismo que fue sellado. Más tarde lo trasladaron al teatro Jorge Negrete, para ser velado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de las 13:00 hrs., ese recinto se convirtió en un centro donde cobró forma el dolor generalizado, en el que sobresalían los sollozos y accesos de histeria de muchas mujeres. Era impresionante el número de gente de todas las edades y de todos los estratos sociales, que acu&amp;shy;dió con el firme propósito de dar el último adiós a su ídolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un desfile interminable que incluyó a toda su familia, sus compañeros artistas, desde los más modestos hasta las gran&amp;shy;des estrellas del cine nacional. Políticos, gente de los medios, sus fíeles amigos motociclistas, todo tipo de deportistas, universitarios y gente anónima. Todos se volcaron para participar en ese trágico ritual como nunca en la historia de nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Refugio, su madre, terriblemente abatida, acompaña&amp;shy;da siempre por sus hijas e hijos, recibía las condolencias de todos. Cabe mencionar que el día anterior, al recibir la noticia, sufrió dos síncopes que la mantenían bajo extremo cuidado médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La Prensa&lt;/em&gt; publicaba el 17 de abril:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Mi hijo está quemado?, ¡Hijo querido!, ¡Mi hijo de mi vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Como un coro doliente, las cinco hermanas del actor des&amp;shy;aparecido enlutadas también como su madre, rojos los ojos de tanto llorar y pálidos los labios, rodeaban a la viuda de Infante que estaba a punto de perder el conocimiento..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, la nota describía el desconsuelo que embar&amp;shy;gaba a los dolientes. Escenas de dolor extremo que, aun cuando de&amp;shy;bieron quedar en un ámbito estrictamente familiar, fue imposible que no llegaran a ser de dominio público, dada la cobertura de los medios y la popularidad del artista. Así, los lectores se enteraron de los esfuerzos de doña Refugio por ver el cadáver de su hijo. La renuencia de Ángel, quien como hijo mayor había asumido el control de la situación y por ello intentaba, con esfuerzo, ahorrar un dolor más a doña Refugio, quien, madre al fin, intuyó el porqué de aquella negativa. Y, finalmente, la actitud viril de Ángel Infante al admitir los terribles efectos que el fuego había ocasionado en el cuerpo de su hermano y pedirle cariñosamente a su progenitora fortaleza de ánimo y resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí, mamacita, está quemado. Tu hijo está quemado... Tú eres fuerte. Tú has querido siempre que te digamos la verdad. Tú no quieres que tus hijos te mientan... Pedro no hubiera querido que lloraras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Y la madre hundió la cabeza en el pecho y de sus ojos esca&amp;shy;paron dos torrentes de lágrimas de fuego, pero no dijo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Verdaderamente, como dijo su hijo Ángel, la madre de Pedro, la madre de los Infante, es una madre valiente, una madre digna del pueblo mexicano, una madre émula de las madres de nuestras luchas sociales y ante aquel cuadro lleno de dolor, nadie ni los ajenos a la sangre de los Infante, pudieron evitar las lágri&amp;shy;mas..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera guardia la montaron Mario Moreno, Cantinflas, José Elias Moreno, Miguel Manzano, Arturo Soto Rangel, Ángel In&amp;shy;fante y José Infante. La segunda la conformaron Andrés y Fernando Soler, Jorge Martínez de Hoyos y el comandante de policía y trán&amp;shy;sito Ramón Ruiz, a las que siguieron una cantidad impresionante de guardias de honor, sin dejar de mencionar a una representación de la pareja presidencial, la cual, incluso, ofreció, en su momento, la aeronave oficial para el traslado de los restos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles 17, Pedro Infante fue trasladado ha&amp;shy;cía su última morada, pre&amp;shy;cedido por una escolta de cuarenta motociclistas del prestigiado escuadrón de tránsito y una intermina&amp;shy;ble fila de autos, múltiples camiones con ofrendas flo&amp;shy;rales, así como por todo el pueblo, que estuvo hacien&amp;shy;do valla a lo largo de todo el recorrido. Hasta la fecha ese cortejo fúnebre ha sido uno de los más impactantes en la historia de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los medios de información se dieron cita para cubrir, minuto a minu&amp;shy;to, este acontecimiento. En el panteón, sus hermanos Ángel y Pepe, Mario Moreno, Cantinflas, e Is&amp;shy;mael Rodríguez, fueron quienes llevaron el ataúd hasta su tumba, la misma donde hacía dos años habían depositado a su padre, don Delfino, a es&amp;shy;casos metros de Blanca Estela Pavón y de Jorge Negrete. Nuevamente se estaban reuniendo los ahora mitos de nuestro cine nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al filo del medio día, Pedro Infante era sepultado con música de mariachis, que ento&amp;shy;naban algunas canciones que el cantante hiciera famosas. En muchas fotografías del sepelio aparece cantando un joven admirador de Pedro. Era Javier Solís, quien años después sería un digno sucesor y representante de la canción mexicana, particularmente del bolero ranchero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa ocasión, el párroco Manuel Herrera pronunció la oración fúnebre y el secretario general de la ANDA, Rodolfo Lauda, dirigió un mensaje emotivo y sincero a nombre de todo el gremio, despidiéndose de su querido amigo. Posterior&amp;shy;mente, los miembros del prestigiado escuadrón de tránsito pasaron lista de presente, diciendo un hasta luego a su respetado y querido "Comandante”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el cine perdía un gran actor, el deporte a un fiel atleta, la música popular a un representante auténtico, los actores a un hermano y el pueblo a un amigo solidario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves 18, la prensa nacional informaba acerca de lo suce&amp;shy;dido en esta dramática jornada. Una nota del periódico &lt;em&gt;Excélsior&lt;/em&gt;, por ejemplo, describía la forma en que la radio y la televisión habían realizado la amplísima cobertura que dio a conocer los pormenores de este hecho:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Miles de personas lloraron ayer en silencio, frente a sus aparatos de televisión, era el viaje definitivo de Pedro Infante. Los tres canales con sus repetidoras, por primera ocasión se unían para cubrir la fúnebre ceremonia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Lo que captaban las cámaras electrónicas hicieron palpitar más de prisa los corazones. Al bajar el féretro a la tumba enmu&amp;shy;decieron telespectadores y radioescuchas. Los locutores no tenían frases para describir el momento; su gran amigo, Gonzalo Castellot, el líder nacio&amp;shy;nal de los conductores de televisión, lloró consternado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Con llanto en los ojos y la voz entrecortada, el veterano Pedro de Lille, hizo ayer una de sus más dramáticas narraciones desde el Panteón Jardín. En los momentos en que el féretro que contenía los restos del infortunado Pedro Infante bajaba lentamente a su última morada, a miles de personas que se aglomeraron ante los magnavoces que fueron instalados en las calles de la capital, les produjo llanto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Éste fue el último aspecto del entierro del galán que fue dado a conocer al país a través de la emisora XEQ y sus retransmi&amp;shy;soras en el país...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Durante las doce horas y media de transmisiones se reali&amp;shy;zaron tres controles remotos: en la anda, en la estatua del Ariel, en Chapultepec y en el Panteón Jardín, además de la narración que se hizo a lo largo del trayecto del cortejo fúnebre, mediante la instalación de una unidad móvil de control remoto sobre autos de alquiler que se unieron a la caravana…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Además de De Lille, los locutores que cubrieron los dife&amp;shy;rentes aspectos del trágico acontecimiento fueron José Hernández Chávez, Pico de Oro, Jacobo Zabludovsky, Jorge Labardini y Mario Rincón, agregándose una narración especial que hizo a las puertas del cementerio el teniente de tránsito José Ibáñez, íntimo amigo del llorado cantante.'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, la muerte de Pedro Infante también puso fin a una hermosa época de prosperidad para la industria fílmica, en la que se enaltecieron los valores nacionales y se difundió parte del extenso mosaico musical de nuestra patria. Fue la época de oro del cine nacional en la que una importante generación de cineastas, productores, directores y notables actores de los años cuarenta y cincuenta dieron un gran prestigio a esta industria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al respecto, Emilio García Riera comenta: "A fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, la crisis del cine mexi&amp;shy;cano no era sólo advertible para quienes conocían sus problemas: la delataba el tono mismo de un cine cansado, rutinario y vulgar, carente de inventiva e imaginación".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cine de otros países daba signos de renovación, tanto en sus leyes, como en su apertura hacia temas difíciles de exponer. Dentro de esta nueva vertiente una enorme gama de temas, nunca antes vistos en pantalla, se empezaron a difundir. A la censura se le dio un trato más inteligente. Dentro de un ambiente siempre controversial el neorrealismo impulsó a nuevos cineastas. A fines de los cincuenta y en las décadas posteriores estos jóvenes realiza&amp;shy;dores propusieron exitosamente otra forma de hacer cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cine mexicano, en cambio, la renovación y la cultura de la originalidad se estancaron e, incluso, se perdieron. Nuestro cine fue ampliamente rebasado, salvo contadas excepciones. Varios hechos contribuyeron a agravar la crisis, además de la muerte de Pedro Infante. Entre ellos podría señalarse a la Revolución cubana de 1959, pues para el cine nacional significó la pérdida de uno de sus mercados naturales más importantes. En 1957 dejaron de funcionar los Estudios Tepeyac y los CLASA, y, en 1958, los Azteca; sólo quedarían para la producción fílmica, los Churubusco y los San Ángel Inn. El marco jurídico resultaba obsoleto y desligado de la necesidad real de una renovación que diera el impulso suficiente para intentar mantenerse dentro de los estándares internacionales; como dice Emilio García Riera, "hubo subdesarrollo dentro del subdesarrollo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;Pedro Infante, el ídolo inmortal&lt;/em&gt;, México, Océano, 2006. Reproducido con permiso de la editorial. Título de la redacción.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-5640889696925970083?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/5640889696925970083/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=5640889696925970083' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/5640889696925970083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/5640889696925970083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/04/la-muerte-de-un-dolo-por-jos-ernesto.html' title='La muerte de un ídolo, por José Ernesto Infante Quintanilla'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RjUAqbAZRBI/AAAAAAAAAII/7oNn08H0GG0/s72-c/Infante+Quinatilla.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-3282201565947266345</id><published>2007-03-11T20:30:00.000-07:00</published><updated>2008-11-12T22:13:00.590-08:00</updated><title type='text'>Los Who, por Nik Cohn</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RfTOn__y1UI/AAAAAAAAAE0/PeIxWwqtG3s/s1600-h/Cohn.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040881069523653954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RfTOn__y1UI/AAAAAAAAAE0/PeIxWwqtG3s/s320/Cohn.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Los Who*&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Nik Cohn&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente los Who constituyen el último gran intento de superpop. Quiero decir con esto que la mayoría de la gente a la que uno llama pop dejó de serlo hace ya tiempo: abandonaron la música &lt;em&gt;teen&lt;/em&gt; para dedicarse a algo &lt;em&gt;soi-disant&lt;/em&gt;, más serio; los Who, sin embargo, se han mantenido fieles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son inteligentes, musicales y continúan progresando, pero también son provocadores y actúan con todo el ruido y el absurdo de un viejo grupo de rock &amp; roll. Hacen buena música a la vez que son pop. Esto es casi una contradicción terminológica, pero así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio vivían todos en el barrio londi&amp;shy;nense de Shepherd's Bush y eran &lt;em&gt;mods&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los &lt;em&gt;mods&lt;/em&gt; aparecieron al principio de los sesen&amp;shy;ta y alcanzaron su punto culminante en 1964. En gran parte eran una reacción contra la rudeza de los &lt;em&gt;teds&lt;/em&gt; en los cincuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los &lt;em&gt;mods&lt;/em&gt; eran pequeñas y extrañas criaturas, muy pulcras y delicadas, que montaban en moto, mascaban chicle y tragaban cientos de píldoras. La ropa les preocupaba más que ninguna otra cosa, y todo el dinero que conseguían lo gastaban en po&amp;shy;nerse guapos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron ellos los que primero crearon &lt;em&gt;Carnaby Street&lt;/em&gt;, hacia 1962 o 1963, y acostumbraban cambiarse de ropa cuatro y más veces al día. Era un asunto duro que exigía una gran dedicación. Si le sorprendían a uno con el jersey de la noche anterior, estaba perdido. (Hacia 1964 los mods se mar&amp;shy;charon de Carnaby Street.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo &lt;em&gt;mod&lt;/em&gt; era estrictamente masculino. Se les veía pasear por las calles en grandes tribus, sin dirección fija y con las olvidadas chicas a re&amp;shy;molque detrás de ellos. Bailaban solos, sumergidos profundamente en maravillosos sueños narcisistas. No sonreían y cuando había un espejo en el club hacían cola para mirarse. Posaban, hacían gestos, se ponían chulos y se embriagaban de sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los &lt;em&gt;mods&lt;/em&gt; eran un nuevo paso en la decadencia, pero era un trabajo duro, intenso, realmente obse&amp;shy;sivo, y este es el ambiente propicio para el buen pop.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Shepherd's Bush&lt;/em&gt; era una de las principales ci&amp;shy;tas de los &lt;em&gt;mod&lt;/em&gt; y los Who se convirtieron en el gran conjunto &lt;em&gt;mod&lt;/em&gt;. Lo primero, porque sonaban altísi&amp;shy;mo: en el escenario se movían entre grandes forta&amp;shy;lezas de amplificadores y producían ese tipo de ruido que enturbia los ojos, que duele y que le des&amp;shy;troza a uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su violencia no tenía límites: Pete Townshend acostumbraba estrellar su guitarra contra los am&amp;shy;plificadores, haciéndola astillas, y los amplificado&amp;shy;res chillaban realimentados, aullaban y explotaban. Roger Daltrey, que cantaba, solía lanzar el micró&amp;shy;fono como si fuera un lazo contra los tambores; Keith Moon tocaba la batería con veinte brazos, la boca abierta y los ojos perdidos, debatiéndose co&amp;shy;mo un salvaje, y John Entwistle, que tocaba el bajo como Bill Wyman, aburrido a más no poder, y su&amp;shy;jetaba a los demás para que no se dispersasen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces Townshend movía el brazo en un círculo lento como de molino, cogía su guitarra como una metralleta y comenzaba a pasearse de un lado a otro del escenario segando una a una todas las caras del público; la gente del final de la fila se encogía de miedo tratando de esconderse. No querían morir. Al final, el escenario parecía un campo de batalla, todo sembrado de trastos de la batería, guitarras deshechas, trozos de amplifica&amp;shy;dor y lleno de humo. Todo el mundo sudaba. Por aquellos tiempos, los Who eran verdaderamente salvajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo segundo porque tenían imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caprichosos y degenerados todos ellos, solían actuar como niños mimados, cogían rabietas, se es&amp;shy;cupían los unos a los otros y en escena se pegaban. Eran brutales. Bueno, mejor dicho, eran simple&amp;shy;mente tontos. Resultaban odiosos para casi todo el mundo y provocaban continuas peleas. Gastaban un montón de dinero en ropa. Pete Townshend solía gastarse unas ochenta libras semanales sim&amp;shy;plemente para ir discreto. No eran guapos, pero tenían estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un principio, Pete Townshend fue el que acaparó toda la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre había tocado en una orquesta de bai&amp;shy;le y él mismo había estado rondando siempre por ese ambiente. Escribía canciones. Tenía la nariz totalmente desproporcionada y no le hacía ningu&amp;shy;na gracia. Según explicó más tarde, de niño se ha&amp;shy;bían reído mucho de ella y pensó que tal vez cuan&amp;shy;do fuera mayor se podría vengar de algún modo, haría que su nariz saliera en todos los periódicos, la gente tendría que tragársela. Y así lo hizo. Y cuando salía al escenario y ametrallaba a su públi&amp;shy;co, tal vez fuera ridículo, pero él lo vivía, tenía ver&amp;shy;dadera rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre habría conseguido dirigir, fuera como fuese, un conjunto pop y sacarle adelante y hacerle triunfar. Tenía ese tipo de magnetismo que nunca puede fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontró a Daltrey, Entwistle y Moon y se lla&amp;shy;maron los Hi-Numbers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era por 1963 cuando todo el mundo estaba con el rollo del R &amp; B, pero ellos utilizaban una mezcla de canciones de Townshend y cosas de la Tamla Motown, todo muy avanzado para aquellos tiempos, y fueron buenos desde el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tales circunstancias aparecieron Kit Lam&amp;shy;bert y Chris Stamp. Lambert era hijo del compo&amp;shy;sitor Constant Lambert y había estudiado en Lancing y Trinity, Oxford. Stamp era hijo de un funcionario del puerto y hermano de Terence, el actor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos se habían dedicado anteriormente al cine y habían tenido bastante éxito como ayudan&amp;shy;tes de dirección. Lo que tenía que pasar pasó, se encontraron, se hicieron amigos y decidieron ha&amp;shy;cer algo juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lambert era insomne y extrovertido, muy inte&amp;shy;ligente y demasiado generoso. Stamp era duro, ló&amp;shy;gico y casi despiadado. Formaban una buena com&amp;shy;binación. Se complementaban perfectamente el uno con el otro. Y sucedió que un día escucharon a los Hi-Numbers en la trastienda de cierto pub, les gustó mucho y se hicieron sus mánagers. Siempre ha resultado ser un management poco serio y bas&amp;shy;tante ridículo. Lambert es neurótico. Townshend es neurótico. Keith Moon es neurótico. Casi todos ellos son maniáticos y casi todos ellos en extremo brillantes, y desde hace años difícilmente ha trans&amp;shy;currido una semana sin que algo grave mera a su&amp;shy;ceder. O los Who iban a deshacerse, o los Who iban a dejar a Lambert-Stamp, o Lambert-Stamp iban a dejar a los Who, o cada uno se iba a ir por su lado de forma desconsiderada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, nunca sucedió nada de esto. Llegó a convertirse en una especie de &lt;em&gt;Coronation Street&lt;/em&gt; en pop (Lambert como Elsie Tanner v Townshend como Annie Walker) y toda la panto&amp;shy;mima ha sido siempre la puesta en escena más in&amp;shy;geniosa y cómica del pop inglés. ¿Por qué? Pues porque tenían gracia, porque eran inteligentes y nunca dejaban decaer la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Townshend era un intelectual y Lambert hablaba como si lo fuera. Entre los dos analizaron a los Who y empezaron a decir cosas ingeniosas de ellos. Si los Who destrozaban sus instrumentos, usaban &lt;em&gt;feedback &lt;/em&gt;y actuaban como simios, ¿era aquello violencia? Por supuesto que no: aquello era autodestrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del mismo modo, si llevaban chaquetas hechas con la bandera de Inglaterra aquello no podía lla&amp;shy;marse extravagancia, aquello se llamaba &lt;em&gt;pop art&lt;/em&gt;. Ni más ni menos, &lt;em&gt;pop art&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente todo era puro cuento, pero lo hacían muy bien, hablaban con gran seriedad e hi&amp;shy;cieron muchísima publicidad. Fue un verdadero golpe. ¿&lt;em&gt;Pop art&lt;/em&gt;? Desde luego. Los Who eran &lt;em&gt;avant garde&lt;/em&gt; y cada martes por la noche la armaban gorda en el Marquee. Eran los grandes héroes &lt;em&gt;mod&lt;/em&gt; y continuaron arrojando bombas de humo, peleándo&amp;shy;se y destrozando todo lo que se les ponía por delan&amp;shy;te. Todo imagen, eran destructores y sustituyeron a los Rolling Stones como anarquistas número uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para colmo, Pete Townshend había comenza&amp;shy;do a escribir escalofriantes canciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usaba siempre el mismo sistema, el mismo que ha empleado desde entonces: se pone a sí mismo en el lugar de un teenage y este chico es el prototipo del &lt;em&gt;mod &lt;/em&gt;de &lt;em&gt;Shepherd's Bush&lt;/em&gt;, un poco callado, un poco agresivo y un poco desconcertado y confuso. Las canciones trataban de sus problemas, de sus depre&amp;shy;siones e inseguridades, y Townshend lo hacía a la perfección, tenía imaginación y era muy listo y diver&amp;shy;tido, lo reflejaba todo exactamente tal y como era:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;I’m a substitute for another guy,&lt;br /&gt;I look pretty tall but my heels are high.&lt;br /&gt;The simple things you see are all complicated,&lt;br /&gt;Look pretty young but I’m just backdated,&lt;br /&gt;Yeah...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Soy el sustituto de otro chico,&lt;br /&gt;parezco bastante alto pero mira mis tacones.&lt;br /&gt;Las cosas más sencillas que puedas encontrar&lt;br /&gt;siempre son complicadas,&lt;br /&gt;parezco bastante joven y sin embargo ya estoy gas&amp;shy;tado,&lt;br /&gt;Yeah...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo sus canciones encerraban grandes implicaciones, pero nunca quedaban flojas; super&amp;shy;ficialmente siempre eran agudas y brillantes. Nada de rollos y sermones; Townshend lo mantenía to&amp;shy;do muy sincero y real, y desde Eddie Cochran ha sido él el que mejor ha hecho la crónica de las vi&amp;shy;das de los &lt;em&gt;teenagers.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;«My Generation» era típica. El &lt;em&gt;mod&lt;/em&gt; trata de jus&amp;shy;tificarse a sí mismo, quiere replicar a todos aquellos que le desprecian, pero ha tomado demasiadas píldo&amp;shy;ras y no puede concentrarse bien. Se limita a balbu&amp;shy;cear. Está harto y desesperado pero no puede decir por qué, no puede articular palabra, y cuanto más se lo propone más tartamudea y más se embarulla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;People try to put us down&lt;br /&gt;Just because we get around,&lt;br /&gt;Things they do look awful cold,&lt;br /&gt;Hope I die before I get old.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La gente trata de hundirnos&lt;br /&gt;simplemente porque existimos,&lt;br /&gt;todo parece horriblemente frío,&lt;br /&gt;ojalá que me muera antes de llegar a viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, Townshend no era como este héroe &lt;em&gt;mod&lt;/em&gt;, pero Roger Daltrey, sí. Daltrey no tenía un pelo de tonto pero no teorizaba; lo que más le gustaba eran las chicas y los coches, no era muy coherente y Townshend le usaba como portavoz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho les usaba del mismo modo a todos ellos. Él era los Who.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les daba los &lt;em&gt;hits&lt;/em&gt; hechos, les hacía ganar dinero, les hacía famosos y a cambio les usaba y les formaba a su imagen y semejanza. Siempre han sido como una fantasía de Pete Townshend hecha realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él mismo ha sido arrogante, generoso, presun&amp;shy;tuoso, cruel, leal, honrado, complicado, siempre muy inteligente. Se ha quedado con su espantosa nariz, pero ha llegado a aceptarla. Le han salido bien las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, y volviendo un poco a la his&amp;shy;toria, los Who tuvieron &lt;em&gt;hits&lt;/em&gt;. No tuvieron números uno, pero se mantuvieron constantemente entre los diez primeros. Acabaron por sentirse a salvo y hasta dejaron de pegarse puñetazos unos a otros. Se institucionalizaron como cualquier otro grupo y perdieron encanto. Los &lt;em&gt;mods&lt;/em&gt; desaparecieron y por 1967 eran ya un grupo totalmente establecido, casi tanto como los Beatles o los Stones, casi tan vistos e ignorables como todo eso. Sencillamente se ha&amp;shy;bían convertido en sólidos ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tres años de duros esfuerzos consi&amp;shy;guieron al fin triunfar en América y desde enton&amp;shy;ces pasaron la mayor parte del tiempo fuera de Inglaterra, dando conciertos y haciéndose ricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que se les encontraba estaban descon&amp;shy;tentos: todavía continuaban con los mismos golpes de siempre, pero ya no quedaban tan atroces como antes, sonaban pasados. Al final hasta empezaban a ser aburridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no importa: Townshend seguía siendo igual de bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, es el mejor compositor que ha producido el pop inglés, el más perceptivo y el más original. Es el único de los grandes que se ha man&amp;shy;tenido cerca de lo que verdaderamente significa el pop. No se ha montado nunca en ningún vagón de música postDylan y siempre se ha preocupado y ha trabajado para un público estrictamente &lt;em&gt;teen&lt;/em&gt;. Es el único que no ha escrito nada pretencioso, y cierta vez le apoyé para que produjese algo realmente grande. Hasta ahora yo diría que aún no ha llega&amp;shy;do al límite de sus posibilidades. En sus buenos tiempos tuvo quizá una media docena de geniali&amp;shy;dades («My Generation», «Substitute», «Mary Anne With The Shaky Hand», «I'm a Boy», «Tattoo», «I Can See for Miles»), pero siempre ha te&amp;shy;nido demasiadas prisas y demasiado trabajo para reflejar toda la calidad de la que él es capaz en un ál&amp;shy;bum entero. Por ejemplo, cuan&amp;shy;do se propusieron hacer su último álbum, &lt;em&gt;The Who Sell Out&lt;/em&gt;, Townshend pensó que había que convertirlo en un anuncio de enormes proporciones, en un anuncio fantásti&amp;shy;co y desmadrado, lleno de tintineos, mensajes ur&amp;shy;gentes y canciones publicitarias, todo ello hecho lo más rápido, vulgar y ruidoso que fuera posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente podría haber sido maravilloso, incluso podría haber sido la obra maestra del pop, pero por aquella época Townshend tenía que ac&amp;shy;tuar en América y no contó con el tiempo necesa&amp;shy;rio para planearlo. Fue una pena, la mitad del dis&amp;shy;co fue brillante y la otra mitad una porquería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es que no hago predicciones. Tengo mis re&amp;shy;servas acerca de si él podrá o no reunir medios adecuados para hacer algo grande, pero si lo consi&amp;shy;gue tiene talento suficiente para dominar el pop inglés de los próximos diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA. Desde que escribí este capítulo, los Who han justificado un montón de las cosas que yo es&amp;shy;peraba de ellos. Han sacado un álbum de su actua&amp;shy;ción en escena, &lt;em&gt;Live At Leeds&lt;/em&gt;, que es simplemente el mejor disco en vivo del pop. Pete Townshend ha escrito una ópera pop, proyecto que soñaba desde hacía años, y ha sido brillante. Particularmente, dos de las canciones, «Pinball Wizard» y «We're Not Gonna Take It», son tan buenas como cual&amp;shy;quier otra cosa de las que ha escrito, lo cual quiere decir que son tan buenas como cualquier otra cosa escrita por cualquiera desde Chuck Berry.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;*&lt;strong&gt; Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;Awopbopaloobop Alopbamboom. Una historia de la música pop&lt;/em&gt;. Traducción de Silvia Palacios Ucelay y Manuel Arroyo Stephens. Madrid, Punto de Lectura, 2004. Reproducido con permiso de la editorial.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-3282201565947266345?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/3282201565947266345/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=3282201565947266345' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/3282201565947266345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/3282201565947266345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/03/los-who-por-nik-cohn.html' title='Los Who, por Nik Cohn'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RfTOn__y1UI/AAAAAAAAAE0/PeIxWwqtG3s/s72-c/Cohn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-2182061939252355266</id><published>2007-03-05T17:32:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T22:13:00.758-08:00</updated><title type='text'>Abonando la utopía, por Xavier Rodríguez Ledesma</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RezE7DXPtMI/AAAAAAAAAEM/JxndBWSbMyg/s1600-h/RodrÃ¬guez+Ledezma+abono.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5038618601914873026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RezE7DXPtMI/AAAAAAAAAEM/JxndBWSbMyg/s320/Rodr%C3%ACguez+Ledezma+abono.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Abonando la utopía *&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Xavier Rodríguez Ledesma&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La preocupación porque no se lee, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;o no se lee lo que se debiera es antiquísima.&lt;br /&gt;Anne-Marie Chartier (1)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante una gira por Sonora el ferrocarril del presidente Álvaro Obregón se vio obligado a detenerse, pues pro&amp;shy;blemas existentes en la vía le impedían avanzar. Al ver que el asunto iba para largo, buscando refrescarse ya que la inclemencia del calor del desierto hacia imposi&amp;shy;ble mantenerse dentro de los vagones, Obregón decidió dar un paseo por los alrededores. No lejos encontró a un habitante de la zona con el cual entabló conversación. Con el transcurso de la plática el presidente se percató de que el sujeto, además de vivir en la más absoluta de las miserias, no sabía el nombre del lugar donde se en&amp;shy;contraban, es decir, no conocía cómo se llamaba el pue&amp;shy;blo donde había nacido, vivía y seguramente moriría. Sorprendido frente a tan sublime inopia, Obregón in&amp;shy;mediatamente giró instrucciones. Le ordenó a su secre&amp;shy;tario que en cuanto llegaran a la ciudad de México le enviaran al pobre hombre un ejemplar de &lt;em&gt;La Divina Comedia&lt;/em&gt; y uno de los &lt;em&gt;Diálogos&lt;/em&gt; de Platón, de la colección de clásicos que Vasconcelos acababa de editar.(2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea verdad o no que la anécdota aconteció, ella ilustra fehacientemente varios de los mitos con los que los li&amp;shy;bros, la lectura y, en general, la palabra escrita han debido cargar durante la modernidad. Entre ellas destaco dos que constituyen los ejes más amplios de la mitología creada alrededor de este gran tema cultural contemporáneo, los cuales, sin duda y con urgencia, deben ser analizados críticamente en aras de poder ubicar en sus justos térmi&amp;shy;nos tanto el asunto de la carencia de un hábito de lectura en la sociedad (la existencia más bien de una cultura de no lectura), más cuanto las estrategias viables para crear posibles nuevos lectores si es que se llega a acordar, como parece coincidir la mayoría de los diletantes literarios ya existentes, que a ello debiéramos aspirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero de esos rubros se refiere a la forma de en&amp;shy;tender a la lectura de libros como un medio para lograr otros fines, es decir, buscar y/o crear un sentido eminen&amp;shy;temente utilitario a una práctica cultural, reduciendo a la lectura a ser una simple herramienta pedagógica. Dicha concepción está detrás de la gran mayoría de análisis y reflexiones sobre la necesidad de construir el hábito de leer en una sociedad que carece de él y se materializa en forma de enunciados contundentes —verdaderas sen&amp;shy;tencias flamígeras— del estilo: "hay que aprender a leer pues ello sirve para crecer", "leer ayuda a desarrollar una serie de habilidades metacognitivas", es necesario "leer para ser libre", "leer para saber", "leer para apren&amp;shy;der", "leer para educarse", "leer para acumular lecturas", "leer para...". En fin, una batería de frases hechas con las que se ametrallan los oídos de los oyentes cuando se aborda el tema de la lectura y sus bondades. El que en mu&amp;shy;chas ocasiones los que disparan tan contundentes apo&amp;shy;tegmas también carezcan del hábito de leer es lo de menos, simplemente se trata de repetir lo que se espera que un adulto responsable (llámese padre, madre, maestro(a), intelectual; funcionario(a), etcétera) diga cuando se le in&amp;shy;quiere sobre algo tan supuestamente importante para la cultura y la educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo eje tiene que ver con la certeza rebosante de romanticismo y buenos deseos, compartida por multitud de individuos bienintencionados, de que tan sólo basta con acercar los libros a los sujetos (posibles lectores) para que éstos de manera automática y espontánea desarrollen el gusto, el interés y/o el placer por la lectura, convirtién&amp;shy;dose inmediatamente en degustadores del arte literario. No importa que la historia nos aporte múltiples ejemplos en contra de tal fe. El imaginario romántico que recrea la figura de un pueblo que hace suyas pilas de libros que hasta antes le eran insignificantes gracias a que a alguna buena alma se le ocurrió acercar tales artefactos a sus manos, no es más que eso, una ilusión extraída del abun&amp;shy;dante cuerno de las mejores intenciones, pero falaz en la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas líneas se vinculan estrechamente. Son parte de una misma concepción sobre el ejercicio de la lectura que da pie al surgimiento de arrebatos febriles generadores de las más optimistas esperanzas, o bien a las más encendidas diatribas contra otros medios culturales y de comunica&amp;shy;ción. Veamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el tono de la optimista esperanza se plantea que se&amp;shy;ría suficiente con que los libros entren en contacto con los individuos ignorantes de su existencia para que éstos, al conocerlos y observar sus dones y virtudes, se arrojen sin más al vicio de la letra escrita. Ello inexorablemente redundaría en que la anhelada redención social estaría al alcance de la mano, pues el problema tan sólo se re&amp;shy;duciría a diseñar y llevar a cabo una política eficiente de difusión del libro para que ese cambio cultural tan im&amp;shy;perioso pueda encontrar caminos de desarrollo. Obvio es que detrás de este tipo de ilusiones se halla la concepción, también falsa, de que el ejercicio de la lectura es un medio que por sí mismo garantiza la elevación del sujeto a niveles espirituales-intelectuales altamente positivos. Desafortunadamente, como veremos, el asunto no es tan sencillo. Si lo fuera, desde hace mucho tiempo —por lo menos desde mediados de los años veinte del siglo pasado, cuando se llevó a cabo la cruzada vasconcelista— ello se habría conseguido en nuestro país. Sin duda tal era el ánimo que imbuyó a Obregón para con&amp;shy;siderar, desde su ingenuidad cultural colmada de buenas intenciones, que era una excelente idea echar mano de esos redentores (los libros) que su gobierno estaba editando para ayudar a progresar, desarrollarse, cultivar&amp;shy;se, avanzar, etcétera, al miserable con el que platicó bajo el asfixiante sol del desierto sonorense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a lo anterior se despliega una vertiente hipercrí&amp;shy;tica de otras formas comunicativas. Ella se caracteriza por la urgente necesidad de encontrar a los culpables de la ausencia y/o disminución del hábito de lectura en la sociedad dentro del amplio espectro de las nuevas tec&amp;shy;nologías comunicativas y de entretenimiento existentes hoy en día. Hace décadas se identificó a la televisión como el enemigo fundamental, hoy en día a ella se han su&amp;shy;mado los videojuegos y el internet, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una significativa y curiosa paradoja suele asomar la cabeza, cuando con voz engolada, muchos críticos destrozan en sus discursos a estas herramientas de muy reciente aparición. No faltan quienes levanten la bandera de su necesaria contención o hasta erradicación ya que, al responsabilizarlas de eliminar el hábito de la lectura en la sociedad, se reestablecerían las condiciones necesa&amp;shy;rias para su recuperación y, por ende, la reconstrucción de un pasado edénico e idílico que en realidad jamás existió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ludismo, la destrucción de las máquinas por los obre&amp;shy;ros al inicio de la revolución industrial —pues a sus ojos ellas eran los enemigos responsables de la pérdida de sus empleos—, vuelve a hacer su aparición siglos después bajo una careta modernamente actualizada. Ahora los de&amp;shy;monios del futuro habrían encarnado en esos nuevos medios de comunicación y entretenimiento a los cuales, si no es posible destruir, por lo menos sería necesario man&amp;shy;tener a raya de la virginal doncella cultural constituida por las legiones de lectores que, de caer en aquellas terribles manos, se alejarían irremediablemente del buen y único camino legitimado para acceder a estadios su&amp;shy;periores de cultura y conocimiento: la lectura de libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La paradoja es aleccionadoramente simple: la lectura que —se afirma— debiera educar y enseñar, no cumple su cometido, pues este tipo de crítica, al hacer caso omi&amp;shy;so del conocimiento histórico, repite sin rubor los erro&amp;shy;res de apreciación sobre el devenir de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerquémonos un poco más a ambos ejes analíticos para repensar el asunto del papel contemporáneo del li&amp;shy;bro y, por ende, del fomento de la lectura hoy en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Anne-Marie Chartier y J. Hébrard, &lt;em&gt;Discursos sobre la lectura (1880-1980)&lt;/em&gt;, Gedisa, España, 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) John W. Dulles, &lt;em&gt;Ayer en México&lt;/em&gt;, Fondo de Cultura Económica, Mé&amp;shy;xico, 1977, pp. 117-118.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Fragmento del texto del autor en el libro de varios autores &lt;em&gt;Abonando la utopía&lt;/em&gt;, México, Océano, Librerías Ganco Colorines y CONACULTA, 2006 (Col. Lecturas sobre lecturas). Reproducido con permiso del autor, quien con este escrito ganó el Primer Premio “Mauricio Achar el Señor de los libros” de ensayo sobre fomento a la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-2182061939252355266?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/2182061939252355266/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=2182061939252355266' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/2182061939252355266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/2182061939252355266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/03/abonando-la-utopa-por-xavier-rodrguez.html' title='Abonando la utopía, por Xavier Rodríguez Ledesma'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RezE7DXPtMI/AAAAAAAAAEM/JxndBWSbMyg/s72-c/Rodr%C3%ACguez+Ledezma+abono.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-4515787350512531277</id><published>2007-01-31T16:23:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T22:13:01.017-08:00</updated><title type='text'>Viaje al centro de la utopía norteamericana, por José Luis Orozco</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RcEzGgxLZsI/AAAAAAAAABE/WEVghpyZL-I/s1600-h/Metapol%C3%ADtica51.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5026354846090618562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RcEzGgxLZsI/AAAAAAAAABE/WEVghpyZL-I/s320/Metapol%C3%ADtica51.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Viaje al centro de la utopía norteamericana*&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Luis Orozco** &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los presupuestos de mi nuevo libro, &lt;em&gt;Érase una utopía en América&lt;/em&gt;, desarrollan una interpretación no convencional de las disociaciones, los desencuentros y los antagonismos, &lt;em&gt;ahora infranqueables&lt;/em&gt;, entre las dos &lt;em&gt;revoluciones burguesas&lt;/em&gt; que hasta hace algunas décadas aparecían indistintas, casi &lt;em&gt;gemelas&lt;/em&gt;, y que, dogmáticamente &lt;em&gt;liberales&lt;/em&gt; e &lt;em&gt;igualitarias&lt;/em&gt;, abrían una &lt;em&gt;modernidad&lt;/em&gt; de la cual se desprendía la recreación racional de la historia. Planteado su deslinde desde varios años antes de la celebración de sus respectivos Bicentenarios, las luminarias consagradas de la inteligencia y la academia acababan contraponiendo ambos eventos, la Revolución Americana y la Revolución Francesa, a la luz de las perspectivas totalitarias de las guerras mundiales, la Guerra Fría y el fin de la historia en vez de remitirse a las condiciones históricas del tiempo económico y político en que ocurrieron. La &lt;em&gt;condición noratlántica&lt;/em&gt; y la &lt;em&gt;épica revolucionaria&lt;/em&gt; que los dos movimientos celebraron como rasgo compartido en los textos escolares de historia universal moderna por alrededor de un siglo, sobre todo fuera de Estados Unidos, acabó desplomándose a favor de la llamada &lt;em&gt;Revolución Americana&lt;/em&gt;. Al juzgar ésta como moral, intelectual y materialmente superior a aquélla, se ignoraron de plano las contradicciones sociales y geopolíticas albergadas &lt;em&gt;en el interior&lt;/em&gt; de un desarrollo capitalista jamás homogéneo y, mucho menos, armonioso. Para el materialismo histórico, empero, el paralelismo histórico se había vuelto mecánico y no dialéctico, dogmático y no crítico. Al homologar la &lt;em&gt;democracia burguesa&lt;/em&gt; en sus versiones estadounidense y francesa y remitir su origen a la Gloriosa Revolución inglesa, el marxismo también hizo caso omiso, &lt;em&gt;por diferentes razones&lt;/em&gt;, de los grandes circuitos conservadores que, tanto en el nuevo país como en la Inglaterra del joven William Pitt, se oponían a cualquier impulso radical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es paradójico, por ello, que haya sido el conservadurismo el que, desde Edmund Burke, cuestiona las coincidencias radicales de dos eventos que tuvieron lugar en dos dimensiones históricas y geográficas asimétricas del capitalismo, por no mencionar sus atmósferas políticas y de clase. Luego, la literatura inglesa y la conservadora europea habrán de denunciar, a favor de Estados Unidos, la desmesura que implica incorporar a Francia en el exclusivo círculo de la &lt;em&gt;democracia ejemplar, la liberal&lt;/em&gt;, indistinta tantas veces de la &lt;em&gt;conservadora&lt;/em&gt;. Para caracterizar con mayor precisión los resultados de la independencia de Estados Unidos, y a partir de distintas posiciones economicistas, Arthur Schlesinger padre y Peter Drucker no dudaron, aquél en 1917 y éste en 1942, en aplicarles, guardando pocas reservas, el término de &lt;em&gt;contrarrevolución conservadora&lt;/em&gt;. A ese término, no sin reticencias, me he adherido en otras ocasiones, sin aceptar plenamente sus connotaciones reaccionarias. Desde luego, la combinación de esas palabras envuelve una tautología, y de allí la necesidad de suprimir el segundo término y acudir a otro que contribuya a explicar por qué una clase dirigente cuya posición social inusitadamente privilegiada, y cuya proyección geográfica, tecnológica y económica aprovechaba todas las ventajas de Europa, opta por fórmulas intelectuales y anti-intelectuales, seculares y religiosas que, en última instancia, configuran una &lt;em&gt;modernidad precaria, contradictoria&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Primera nación moderna, utopía de los modernos, primera nación universal, arquetipo democrático, ejecutora única del legado de la Ilustración, eje de la globalización&lt;/em&gt;: ¿cuántos y cuántos juicios se suman en los títulos y títulos que, año con año, exaltan sin el menor titubeo la &lt;em&gt;excepcionalidad estadounidense&lt;/em&gt; y la depuran de cualquier tentación represiva, agresiva y reaccionaria, tentación vista, si acaso se menciona, como &lt;em&gt;circunstancial&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;relativa&lt;/em&gt;, corregible por el curso saludable y superior de sus principios y sus fines últimos? No es ésta, por supuesto, la ocasión para confrontar o impugnar estos y otros calificativos que saltan dondequiera en las lecturas en lengua inglesa. Tampoco la de someter a examen teórico una modernidad cuyas cuotas de legitimidad, secularidad, racionalidad o normatividad podrían ocuparnos centenas de años y análisis de textos que, &lt;em&gt;en los tiempos del unilateralismo&lt;/em&gt;, no podemos permitirnos perder. Menos todavía, la de dejarnos llevar por el juego de las &lt;em&gt;opiniones sobre opiniones&lt;/em&gt; y las &lt;em&gt;informaciones sobre informaciones&lt;/em&gt; que, más allá de las reiteraciones sobre reiteraciones de la historiografía profesional, se multiplican al infinito por el instrumental electrónico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Como en otros trabajos, no interpreto los acontecimientos en función de los eventos contemporáneos y, menos aún, introduzco una &lt;em&gt;categorización intelectual aceptada&lt;/em&gt; que, a fin de cuentas, lo compacta todo y deja todo por explicar. Ni &lt;em&gt;izquierda&lt;/em&gt; ni &lt;em&gt;derecha&lt;/em&gt;, ni &lt;em&gt;progresismo&lt;/em&gt; ni &lt;em&gt;reaccionarismo&lt;/em&gt;, ni todas las antítesis políticas que satisfacen al análisis foráneo de la realidad estadounidense, pueden explicar una ordenación capitalista cuya &lt;em&gt;sustancial raíz europea&lt;/em&gt; se planta físicamente en el ámbito colonial y, sin romper su lógica inherente, se desarrolla en la América del Norte, con modalidades peculiares, &lt;em&gt;en un sentido corporativo metropolitano&lt;/em&gt;. En el plano de la historia de las ideas políticas, esa indudable &lt;em&gt;singularidad&lt;/em&gt; debe ser presupuesta, pero no tomarse como factor determinante o como simple infraestructura. Entre ella y sus formas de percepción y conversión política se dará el espacio donde los propios actores construyen la narración. A la vez, sin desestimar pequeños tratados y discursos prominentes, la tarea impone, por paradójico que se oiga, dejar de lado los órdenes narrativos sancionados y reciclados una y otra vez por la academia estadounidense. Las &lt;em&gt;primeras preocupaciones&lt;/em&gt; del trabajo atenderán la voz y la escritura de los &lt;em&gt;protagonistas políticos&lt;/em&gt; y sus intelectuales inmediatamente afines o lejanamente discordantes, y a ellas acudiremos en sus formas discursivas de proclamas, declaraciones, libelos, artículos, sermones, cartas, oficios o recopilaciones, cualquiera que sea su presentación editorial y su tipo de imprenta. No se espere, pues, un texto lógicamente compacto: espérese una narrativa de primera mano que, sin ceder a las tentaciones precipitadas de explicar la &lt;em&gt;actualidad&lt;/em&gt;, deja que sean los propios protagonistas los que ocupen, por sí mismos y su quehacer histórico, un lugar en tiempo presente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Privilegiar al actor político sobre el intérprete académico que, a pesar de sus alegatos de objetivismo, se vuelve apologista para publicar y promoverse universitaria y mediáticamente, conlleva riesgos nunca circunscritos, como en este caso, a la pertinente traducción del inglés del Siglo XVIII. La misma elección de un elenco significativo debe vérselas con un &lt;em&gt;personaje corporativo&lt;/em&gt; al que la ortodoxia historiográfica sustrae de todo yerro moral y de largo plazo: el de los Padres Fundadores elevados a forjadores de los principios políticos más inmaculados de la historia. Una escritura biográfica-moral-heroica se ha encargado de disipar o sublimar sus divergencias a manera de que, en la singular dialéctica de los &lt;em&gt;intereses&lt;/em&gt; y los &lt;em&gt;principios&lt;/em&gt;, brille, a la par del &lt;em&gt;pluralismo&lt;/em&gt;, un &lt;em&gt;plan único y superior&lt;/em&gt; cifrado en la devoción desinteresada por la &lt;em&gt;libertad&lt;/em&gt;. Si en la operación se da una concurrencia afortunada que hace de los Padres Fundadores una generación en última instancia homogénea y universalmente benévola, los conflictos más irreductibles en el interior del sistema son asignables a las figuras temperamentalmente opuestas de Thomas Jefferson y Alexander Hamilton. A ambos se atribuirán &lt;em&gt;dos proyectos de nación&lt;/em&gt; y, en términos más forzadamente abstractos, una &lt;em&gt;rivalidad ideológica&lt;/em&gt; que aproxima a aquél al ideario revolucionario francés y a éste a la monarquía constitucional inglesa. La confrontación entre &lt;em&gt;republicanos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;federalistas&lt;/em&gt; arroja, así, una supuesta &lt;em&gt;dialéctica política nacional&lt;/em&gt; que apenas aporta alguna claridad al tortuoso binomio doctrinal del &lt;em&gt;liberalismo&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;conservadurismo&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La validez universal de esa distinción partidista tropieza de inmediato con lo que podríamos llamar las &lt;em&gt;franjas ideológicas&lt;/em&gt; que configuran a ambos personajes, de ninguna manera simplificables al modo de la pretendida lógica del párrafo anterior. Ninguno, para comenzar, ofrece un discurso siquiera personalmente congruente desde la perspectiva intelectual y moral. El Jefferson de la Ilustración y la Revolución francesas, fisiócrata y demócrata, convive con el Jefferson esclavista, racista y expansionista, si no es que genocida. El Hamilton tradicionalista, elitista, militarista y represor de los Catilinas y los Césares que fatalmente engendra el gobierno popular, convive con el Hamilton capitalista, industrialista, corporatista y nacionalista. Contradictorios y complementarios, pragmáticos ambos, ¿cómo hablar de una &lt;em&gt;ideología integral&lt;/em&gt; opuesta a otra &lt;em&gt;ideología integral&lt;/em&gt; si, a fin de cuentas, son los intereses regionales y sectoriales de las clases dirigentes los que dictan las &lt;em&gt;combinaciones doctrinales&lt;/em&gt; más aptas, y por fuerza heterogéneas en cada segmento político? A esa flexibilidad combinatoria súmese la &lt;em&gt;teología política&lt;/em&gt; que, declarándose puritana y plural, coloca al Antiguo Testamento como una suerte de &lt;em&gt;marco ideológico dúctil&lt;/em&gt; pero intransgredible una vez que las ideas modernas y seculares entran en contradicción con el sistema. La capacidad conciliatoria de ese mosaico de categorías fragmentarias, empero, no sería posible si éstas no actuaran como los &lt;em&gt;medios partidistas&lt;/em&gt; en relación a &lt;em&gt;fines empíricos compartidos&lt;/em&gt; cuya realización y consecución exigen una &lt;em&gt;confrontación competitiva&lt;/em&gt; relativamente regulada por las élites.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, la antítesis entre Jefferson y Hamilton plantea más una oposición de &lt;em&gt;medios&lt;/em&gt; que una de &lt;em&gt;fines&lt;/em&gt;. Ninguno privilegia, por caso, la Razón de Estado sobre la Razón de Mercado, de no ser cuando la conveniencia requiere privilegiar alguna. Su pugna, no obstante, ilustra una &lt;em&gt;coyuntura decisiva, nada insignificante&lt;/em&gt; en tanto de ella arranca no sólo un &lt;em&gt;estilo político&lt;/em&gt; que mantiene a distancia las ideologías sino un &lt;em&gt;compromiso final &lt;/em&gt;que configura al &lt;em&gt;Estado&lt;/em&gt; como engranaje &lt;em&gt;público y privado&lt;/em&gt; de dominio. &lt;em&gt;Primera y última polarización ideológica&lt;/em&gt;, la de Hamilton y Jefferson, al desprenderse del viejo Estado piramidal, estamental y absolutista, anuncia una &lt;em&gt;nueva cadena de mando estatal&lt;/em&gt; y un discurso político poliédrico cuyas caras se entrecruzan sin orden fijo. Aunque los &lt;em&gt;fines compartidos&lt;/em&gt; estén ya dados en Hamilton y Jefferson por el expansionismo territorial y la todavía relativa subrogación imperial, el suyo será, en suma, un momento clave para determinar tanto la &lt;em&gt;orientación material &lt;/em&gt;como la &lt;em&gt;resistencia social &lt;/em&gt;y la &lt;em&gt;perdurabilidad&lt;/em&gt; de un sistema de poder insertado en una modernidad todavía política y geopolíticamente eurocéntrica. Por ello, el texto que sigue no gira &lt;em&gt;exclusivamente&lt;/em&gt; alrededor de ambos, a la usanza biográfica y exaltadora de la historia oficial. Que aparezcan dondequiera como las figuras más relevantes de esa época apenas si puede ponerse en tela de duda. Con todo, resaltarlos olvidando a las personalidades de poder, inteligencia y riqueza que los rodearon e influyeron, haría caer en el voluntarismo histórico que caracteriza los estudios galardonados de la academia estadounidense. Miembros de la generación excepcional que vive los primeros grandes debates, Jefferson y Hamilton, sus amigos y sus enemigos, son indispensables para incursionar en la construcción nacional, institucional, dinástica, clasista, racial y represiva que en esos años proyecta para la posteridad mundial una Razón de Estado jamás vista antes, la de la &lt;em&gt;Seguridad Nacional&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;* Texto tomado de &lt;em&gt;Metapolítica&lt;/em&gt;, Núm. 51, Enero-febrero de 2007. Reproducido con permiso de los editores.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;** Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-4515787350512531277?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/4515787350512531277/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=4515787350512531277' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/4515787350512531277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/4515787350512531277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/01/viaje-al-centro-de-la-utopa.html' title='Viaje al centro de la utopía norteamericana, por José Luis Orozco'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/RcEzGgxLZsI/AAAAAAAAABE/WEVghpyZL-I/s72-c/Metapol%C3%ADtica51.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-3661912836512063687</id><published>2007-01-12T08:56:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T22:13:01.123-08:00</updated><title type='text'>Cuello blanco. Corbata roja, por José Othón Quiroz Trejo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Rae-dSULl7I/AAAAAAAAAAM/JDLwsjmJYKc/s1600-h/Quiroz_Trejo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5019189720069674930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Rae-dSULl7I/AAAAAAAAAAM/JDLwsjmJYKc/s320/Quiroz_Trejo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuello blanco. Corbata roja*&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Othón Quiroz Trejo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Julio de 1972, a las puertas del trabajo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Acabo de regresar de mi primer viaje como auditor. Pasé una se&amp;shy;mana en Martínez de la Torre. Con calma me aproximo a las puer&amp;shy;tas de los elevadores. Hoy no tengo que checar tarjeta, por eso camino despacio entre los compañeros que están retrasados. Intencionalmente, me separo del grupo de los apresurados, a unos cuantos metros distingo una figura conocida, es Tomás, un activis&amp;shy;ta del comité de lucha de la Facultad de Comercio y Administra&amp;shy;ción. Entre 1970 y 1971 enfrentamos juntos a los priístas de la sociedad de alumnos y a los porros. En medio de una mayoría apática, formamos grupos culturales, sectas, células, núcleos y demás experimentos organizativos que se estilaban por aquellos años. Promovimos encuentros y desencuentros, fusiones y esci&amp;shy;siones para tratar de animar a una runfla de alienados que, como nosotros, vivían diariamente entre el trote y la franca carrera, de la casa al trabajo y del trabajo a la escuela. Sin tiempo para pensar en otras cosas que no fueran la partida doble, las declaraciones men&amp;shy;suales de impuestos, las nuevas corrientes de la mercadotecnia o las leyes generales de la administración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1970 organizamos el Grupo Estudiantil Netzahualcó&amp;shy;yotl, el GEN. Engendro que nació después de varias noches cafete&amp;shy;ras en la casa de unos estudiantes tabasqueños y que aglutinó a los veteranos del comité de lucha que venían actuando desde 1968. El poeta de Texcoco también sirvió de parapeto para que las Boinas Rojas de Netzahualcóyotl realizaran sus actividades derechistas escudándose en una mexicanidad con olor a nazismo. En el GEN consideramos que el nombre del bardo podría acercamos a nues&amp;shy;tros refractarios compañeros, quitándonos el san-benito de "agitadores con ideas extranjerizantes". Éramos el colectivo más numeroso, añejo y conocido. Se nos acercaron otros grupos como el ABC, que bien podría haberse llamado DEF o ghi. Sus miembros eran jóvenes cristianos, fugitivos de alguna estudiantina. Después del primer encuentro les perdimos la pista. En orden de importan&amp;shy;cia numérica seguía el grupo Binomio, que, consecuente con su nombre, estaba integrado por dos maoistas que valían por mil: Tomás, el que ahora reparte volantes a las puertas de la financiera, y Toño, aquel que un día se atrevió a pintar todas las bardas y paredes de la Facultad, en heroica acción individual, a la mane&amp;shy;ra de las grandes proezas del presidente Mao, su entrañable mito inspirador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más pequeño de los grupos de aquella "coalición" de izquierda era el "tataranieto del ahuizote", integrado por un miem&amp;shy;bro: Gabino, conocido por sus túnicas de vampiro, su afición al periodismo y su puntualidad a las citas con extranjeras en busca de calor tercermundista. La máxima hazaña de este bronceado Nosferatu fue citarse con una británica en Trafalgar Square; "nos vemos en la plaza a la hora del té, de aquí a tres meses, iu nou mai diir..", prometió. Y lo peor de todo -o lo mejor- fue que en uno de sus arrebatos, se embarcó a Europa y esperó en aquella esquina a la inglesa que, puntualmente, llegó al encuentro ¿Realidad, leyen&amp;shy;da? Nadie se preocupó en averiguarlo, mantener el misterio fue un acuerdo tácito del colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la fuerza que nos daba el anonimato y la hiperactividad de una docena de individuos conseguimos poner de cabeza a la Facultad más conservadora y porril de la Ciudad Universitaria. El nuevo relevo vino después del jueves de Corpus Christi de 1971, fecha de la segunda represión contra estudiantes que regó sangre en el asfalto, en menos de tres años, por parte del gobierno de un partido con cuarenta años ininterrumpidos de ejercer el poder. Una nueva generación de militantes se dio a la tarea de darle continui&amp;shy;dad al comité de lucha. En inesperada asamblea protestamos con&amp;shy;tra la matanza del 10 de junio. Yo era el único veterano que venía del comité del 68, el puente entre aquella primera camada de inconformes y un nuevo contingente de militantes comandados por Javier Alvarado, un tepiteño carismático. En 1972, buena parte de ese grupo participó en la fundación del primer sindicato bancario del que él fue uno de sus dirigentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de una militancia placentera y lúdica conocí al solemne Tomás. El mismo que continúa repartiendo volantes, se&amp;shy;guramente sobre el movimiento sindical de los trabajadores bancarios. Me detengo a unos pasos y observo a los potenciales receptores del escrito. Algunos lo rechazan como si el papel re&amp;shy;volución les quemara las manos, otros lo aceptan con reservas, lo apelmazan y lo guardan en sus bolsillos más cercanos. Además del temor a ser identificados como simpatizantes del sindicalismo, la prisa por llegar al reloj checador les impide leer el encabezado del panfleto. Están a punto de agotarse los minutos de tolerancia para no hacerse acreedores a un retardo. En cambio yo, aunque sea por un día, tengo el privilegio de contemplar lo que sucede sin apresuramientos, sin temor al reloj ni al castigo que acompaña al hecho de llegar con dieciséis minutos de retraso: "llamada de atención por escrito y, después de tres retardos, notificación del descuento de un día de sueldo, con copia para el expediente per&amp;shy;sonal. La reincidencia puede llegar a ser sancionada con el des&amp;shy;pido sin derecho a indemnización".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los potenciales receptores de los volantes cada vez son más escasos. Tomás ya se percató de mi presencia. Me mira de reojo mientras se cuida de los policías bancarios. Cuando ve que éstos se van y ya no hay a quien repartirle los panfletos, me busca. Su expresión de sorpresa se transforma rápidamente en un gesto de autosuficiencia. Me mira con el aire de superioridad de quien parece decir: "heme aquí compañero, en la línea de fuego, en la vanguardia bancaria y tú ahí, paradote, sin hacer nada por el movimiento". Marcada la raya de la suficiencia militante, cuando nadie nos ve, con voz pastosa y grave, como queriendo grillar, se dirige a mí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Compañero Antón, ¿ya sabes cómo está la situación de nuestro movimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué onda Tomás, primero saluda- respondo mientras pienso: "claro que estoy al tanto: el sindicato de los bancarios ha sido reprimido. A unos cuantos días de su fundación, después del haber sido permitida su constitución -lo cual hizo que crecieran las esperanzas en el surgimiento de un nuevo sindicato democráti&amp;shy;co en un sector estratégico de la economía nacional-, sus organi&amp;shy;zadores fueron despedidos; justo cuando la banca privada soltó el crédito que necesitaba el gobierno para aliviar sus problemas en el campo. Así desapareció el Sindicato de Empleados de Institucio&amp;shy;nes de Crédito y Organismos Auxiliares. Para limpiar su imagen, el presidente del país reubicó en la banca pública a muchos de los sindicalistas despedidos de la banca privada. Apenas tenía unos días de haber sido contratado por la financiera, cuando los banqueros, con la complicidad del gobierno y los dirigentes obre&amp;shy;ros oficialistas, desarticularon el primer sindicato de trabajadores de la banca".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados unos segundos de silencio, tratando de evitar una discusión inútil o un tedioso monólogo, decido ser complaciente y pregunto escuetamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, vamos a ver maestrín, cuéntame cómo va el sindicato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos avanzando, me cae que estamos avanzando com&amp;shy;pañero Campos. Mira, nuestro nivel organizativo se ha mejorado; nuestros cuadros más importantes se han recuperado; estamos en&amp;shy;trando en una nueva fase de la lucha. Sólo nos falta una vanguar&amp;shy;dia verdaderamente orgánica que nos aglutine. Nuestra línea es la correcta, y en la crítica y la autocrítica sentaremos las bases de nuestra recuperación -en ese momento Tomás levanta el índice y señala hacia el infinito-. Porque...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya! Ya Tomás, ¡párale! A quién tratas de impresionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es imposible ser paciente con este tipo. A la menor provo&amp;shy;cación se suelta un discurso interminable, no hay más remedio que interrumpir su letanía de rudo militante. Por sus gesticulaciones parece preparar otra embestida verbal que, afortunadamente, sólo queda en pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tú, cuándo vas a organizar tu banco? No hay tiempo que perder, compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Caabrón! Cómo quieres que le entre si apenas tengo dos semanas de trabajar aquí. La gente ni me conoce ¡no ma&amp;shy;mes!-respondo irritado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Campos, hay que entrarle ya. Pero con seriedad, necesitamos disciplina y organización. Sólo eso garantizará el logro de nuestras demandas mediatas e inmediatas. Eso y el pro&amp;shy;grama. ¡Sí pinche Antón!, el programa. Y no me mires así, no te burles. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos teóricoprácticos, y unir la lucha en los centros de trabajo con nuestra vida diaria, ser consecuentes. ¡Sí compañero! Ser consecuentes, no se vale estar haciéndole al organizador proletario y pasársela chupando en fiestas pequeño burguesas y cogiendo con gringas imperialistas, ya te conozco. Sí, ya te conozco, te hablo en serio. ¡Escúchame!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Puta madre! Había tardado en aparecer Tomás en su faceta de predicador, ahora emite su sermón: seriedad, disciplina, consistencia, abstinencia. Pretextos para justificar incómodos ce&amp;shy;libatos: condones ideológicos. Reglas para aquellos que en las fies&amp;shy;tas, en vez de bailar, recitan de memoria el libro rojo de Mao. El &amp;shy;qué hacer y deber ser dictados por los nuevos sacerdotes. Tomás cruza los brazos, esperando mi respuesta. Decido acabar con el encuentro y la desagradable conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cámara Tomás! Sigues igual de intolerante. Puro ro&amp;shy;llo. ¿No crees que ya estoy bastante crecidito como para que me vengas con regaños y posturas moralistas? No sé por qué pien&amp;shy;sas que voy hacerte caso. No tengo por qué rendirte cuentas. Si decido promover la sindicalización será a mi modo y a mi ritmo. Además, ya me tengo que ir, otro día platicamos con calma. Ahí la vemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un verano en la comuna, agosto de 1972&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La vida en la comuna transcurre en calma. Mario se pasa las tardes colocando ménsulas en las paredes de su cuarto, aco&amp;shy;modando libros y escribiendo cartas a Brenda, su amor californiano. Nació y creció en la colonia Portales, el barrio bravo del sur. Es el más tranquilo y terrenal de la comuna. Hijo de una mujer que dejó la belleza de sus mejores años en seis par&amp;shy;tos. Su padre es un hombre jovial, bien conservado y reventado maestro de un taller de mecánica automotriz. Mario también es el más apegado a la familia y a las costumbres de su barrio. Cada fin de semana almuerza con sus hermanos y hermanas; participa en las tertulias sabatinas del personal, clientes y ami&amp;shy;gos del taller de su padre; donde circulan las cubas y las botanas; los chistes y los albures a costa de quien se deje. Juega semanal&amp;shy;mente fútbol en el equipo de su calle y vuelve a la comuna para vivir su condición laboral de profesor de Física en un Colegio de Ciencias y Humanidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro cuarto, Julián lleva una semana de feliz enclaustramiento con una ninfa que llegó del Bronx y que se hace llamar Morning Star. Lo cautivó con su personalidad esquizoide. Por debajo de la puerta salen los aromas de patchuli, tabaco, incienso, sudores compartidos y orgasmos derrama&amp;shy;dos en siete días de sublime encierro. La sencillez de Mario contrasta con la superlativa complejidad de Julián. Erudición en la Física, en la Lógica Matemática y Dialéctica; autodestrucción y miedo a la muerte; avidez sexual y miedo a la entrega, se mezclan con la pereza para las tareas domésticas de este singular hijo de militar y partera. Como yo, él también nació en Tepito. El tesón obsesivo de una madre supertrabajadora y la pensión de un militar ilustrado lo llevaron a vivir en la fron&amp;shy;tera de la Portales con la colonia Narvarte, umbral geográfi&amp;shy;co entre un barrio bajo y un suburbio de clase media. Fugitivo de la represión militar y médica, fue el primero en salirse de su casa y poner un departamento. Por el momento está go&amp;shy;zando de cada segundo de su tiempo y de cada milímetro del cuerpo de su amante en turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, hijo de empleado federal congelado y una madre otorní. Antes de que yo cumpliera ocho años, ella regresaba a su tierra cada año, en las vacaciones de septiembre, con su único hijo, el nieto preferido de su padre. El abuelo fue la magia de mis años mozos, un viejo regordete que mataba las tormentas con los mo&amp;shy;vimientos de Su machete: nubes negras que se enroscaban, víboras de agua que el héroe de mi infancia destruía. Murió, y ya no tuve más contacto con el campo. La tierra rosada del pueblo donde nació mi madre dejó de ser fértil: se convirtió en roca y ella, que había huido de allí a temprana edad, no tuvo más motivos para regresar. A los trece años se había fugado con mi padre, su maestro de español y de otras cosas. Soy tepiteño de nacimiento, tlalpeño por adopción; apasionado amante, romántico militante; contador sin vocación y cronista burlón de pequeñas experiencias. Decoro mi recámara. Termino de pintar en la pared el respaldo imaginario de una alcoba celestial, con dos siluetas desnudas que se tocan con los hombros y cabezas. Dos figuras con las dimensiones de mi cuerpo y el de Ann, recargadas sobre una armadura de barrotes retorcidos, de donde penden anónimas pecadoras que juguetean con querubines y ninfas perseguidas por centauros. Barroquismo psicodélico, pintado con colores fosforescentes sobre un fondo azul obscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el último trazo escucho la voz de Julián, quien sale de su cuarto rumbo al baño, con la satisfacción sexual reflejada en el rostro y en la boca un cigarro a medio fumar. Me saluda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola maestro, y eso qué es - pregunta señalando la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una sorpresa para Cuando llegue Ann.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cuándo viene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé. Ha escrito poco y, la neta, no estoy seguro de que venga. I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cómo no sabes. ¡Puta madre! Y qué, ¿te la vas a pasar solo el fin de año? ¡Ya pídele que se defina! Mientras son peras o son manzanas, yo que tú, ya estaría buscando otra pareja, que tal si a la mera hora Ann te deja colgado de la brocha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí cabrón pero así eres tú, yo funciono diferente, maestro. Qué quieres, así es esto de los amores por correspondencia- res&amp;shy;pondo sin convicción, pensando que en parte tiene razón y, al mis&amp;shy;mo tiempo, abrigando la esperanza de que, a última hora, llegue la carta o la llamada de larga distancia que anuncie su visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno maestro, es tu pedo. Yo nomás decía. Buenas noches- Julián reacciona con la calma que acompaña a esa plenitud que nace de un sexo complacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julián entra en el baño mientras apago la luz del cuarto y me tiendo sobre el colchón que yace sobre una alfombra de yute amarilla con adornos en un vigoroso naranja. Las grecas y los di&amp;shy;bujos de la cabecera brillan con la luz negra, el humo del incienso serpentea y las sombras tiemblan con el parpadeo de las velas per&amp;shy;fumadas. Las apago y me acomodo en la cama. Mi mente comien&amp;shy;za a descansar al escuchar &lt;em&gt;Europa&lt;/em&gt; de Carlos Santana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto, Ann se muestra indecisa en sus cartas. Vacila sobre su posible paso por México a su regreso de un largo viaje a Inglaterra. Así es ella, imprevisible y ubicua. Un cálido sábado del mes de febrero del año pasado nos conocimos. Bastaron una invi&amp;shy;tación a una fiesta, una noche de baile, un concierto de jazz, una película en el Cine Club del Instituto Francés de América Latina, algunas pláticas agudas, extensas y profundas, varios fajes en un vetusto auto compacto o en la entrada de la casa de asistencia don&amp;shy;de vivía, para prendemos y prendamos. Después de la primera entrega ya no fueron suficientes los fines de semana para saciar los mutuos deseos acumulados. Ann alquiló un departamento adonde cualquier lugar se convertía en oportuno tálamo. Vivimos cuatro eromóticos meses en Coyoacán. En junio regresó a Nueva York para estudiar una maestría. En el aeropuerto nos despedimos sin saber qué iba a pasar con nuestra relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron cuatro meses de intercambio epistolar. Nunca imaginé tantas variantes para hacer atractiva una carta de amor. Había cartas perfumadas, con besos estampados, con fotogra&amp;shy;fías, con dobleces para mantener el suspenso; con diferentes tin&amp;shy;tas sobre diversas texturas y colores de papel. Tampoco pensé que una hoja escrita con palabras coloquiales y aromatizada con su fragancia preferida pudiera producir una erección. Aquellas misivas hicieron que olvidara los mitos escépticos sobre el amor a larga distancia. A mediados de octubre recibí una sorpresiva visita de Ann. Por aquellos días el Kamasutra había desbancado a Marx como lectura favorita de los miembros de la comuna. Leímos varias versiones del libro con avidez, fue tal la Kamasutromanía que acabamos comprando un cartel para re&amp;shy;cordar sus posiciones más conocidas. Lo pegamos en la puerta del baño y, poco a poco, fue cubriéndose con tachaduras y enmendaduras resultado de la experimentación. No sé si fueron las enseñanzas ancestrales de los hindúes o la pasión almacena&amp;shy;da durante cuatro meses, pero ese fin de semana rodamos por horas sobre un colchón sin fin, entre almohadas escurridizas y sábanas ondulantes. Horas para acariciar una piel clara cubierta de finos vellos dorados y aspirar su dulce aroma a Shalimar de Guerlain; horas interrumpidas por las explosiones sincronizadas de nuestros cálidos estallidos. Aquellos tres días sellaron un pac&amp;shy;to sin palabras. Volvió en diciembre, entonces prometí devolver la visita y en el mes de febrero me fui a Nueva York, sin grandes proyectos, sólo para reconocemos y rodar sobre el satín de las camas de su mundo; con atmósferas impregnadas con nuestras emanaciones y un magma de pensamientos y quehaceres identi&amp;shy;ficados. Desde entonces no la veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy comenzando a dormir. Su rostro, su cuerpo y sus piernas lucidoras bajo la minifalda que más le favorece se proyec&amp;shy;tan en algún punto de mi mente. Vendrá: ¡seguro! A lo lejos, escu&amp;shy;cho un requinto, llorón y relajante. Ann desaparece tras los reflejos del lente de una cámara contra el sol. A las siete de la mañana del siguiente día, tengo que salir a trabajar. La música se extingue; no sé sí cierro los ojos, desconecto el cerebro o realizo ambas cosas simultáneamente. Balbuceo: vendrá, sé que vendrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Fragmento de la novela del autor &lt;em&gt;Cuello blanco. Corbata roja&lt;/em&gt;, México, Eón, Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, 2005. 343 p. Reproducido con permiso del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-3661912836512063687?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/3661912836512063687/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=3661912836512063687' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/3661912836512063687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/3661912836512063687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2007/01/cuello-blanco-corbata-roja-por-jos-othn.html' title='Cuello blanco. Corbata roja, por José Othón Quiroz Trejo'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_2kWgnc0xTYk/Rae-dSULl7I/AAAAAAAAAAM/JDLwsjmJYKc/s72-c/Quiroz_Trejo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116561633759586583</id><published>2006-12-08T14:05:00.000-08:00</published><updated>2006-12-08T14:18:57.616-08:00</updated><title type='text'>El efecto Bukowski, por Rogelio Villarreal</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5075/1261/1600/501224/PortadaVillarreal.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5075/1261/320/355558/PortadaVillarreal.png" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El efecto Bukowski: la senda de los perdedores*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rogelio Villarreal**&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;He llevado una vida extraña y confusa, de total y espantosa servidumbre, en su mayor parte. Pero creo que la diferencia estaba en la manera en que me abría paso entre la mierda.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;                               Charles Bukowski&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. Charles Bukowski arribó al universo de las letras hispánicas en 1978, cuando Jorge Herralde, entusiasmado, lanzó al unísono tres volúmenes de este escritor en la colección Contraseñas de la editorial Anagrama: &lt;em&gt;Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones, La máquina de follar&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Escritos de un viejo indecente&lt;/em&gt;. Ya encarrerado, en 1979 publicaría &lt;em&gt;Se busca una mujer&lt;/em&gt;, en 1980 &lt;em&gt;Factotum&lt;/em&gt; y en 1981 &lt;em&gt;Mujeres&lt;/em&gt;, venturosamente seguidos en 1983 por &lt;em&gt;Cartero&lt;/em&gt; y la entrevista &lt;em&gt;Lo que más me gusta es rascarme los sobacos&lt;/em&gt; (el mismo año y en la misma colección en que se publicaron &lt;em&gt;Las cartas&lt;/em&gt; de ese otro gran insolente, Groucho Marx). De 1985 a 1993 vendría una andanada de libros del poeta alcohólico de Los Ángeles y, además, su biografía &lt;em&gt;Hank&lt;/em&gt;, escrita por Neeli Cherkovski. Sin embargo, aún hay un puñado de textos de Bukowski inéditos en español —sobre todo de poemas—, aunque no pasa un día sin que las pocas librerías del país llamen a los distribuidores por más reediciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se sabrá quién fue el primer mexicano en leer las madrileñas traducciones de Anagrama —¿cuándo lo leyeron Parménides, José Agustín o Gustavo Sáinz?—, pero lo cierto es que a mediados de los años ochenta ya había fieles seguidores de su vida y su obra —pocas veces éstas se encuentran tan indisolublemente entreveradas en un escritor. Gonzalo Martré había publicado en los años setenta las desenfrenadas y escatológicas &lt;em&gt;Jet set&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Safari en la Zona Rosa&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Coprofernalia&lt;/em&gt;, pero no puede hablarse aquí de influencias bukowskianas sino de gratas afinidades y coincidencias. En cambio, el xalapeño Fernando Nachón reconocería abiertamente esa raigambre en &lt;em&gt;De a perrito&lt;/em&gt; (1989), su vertiginosa novela en la que el alcohol, el sexo, los celos, el humor, la noche, la velocidad, la reflexión y una sana dosis de amoralidad y antiautoritarismo desbordaban cada página de esa obra memorable terminada en 28 días: homenaje fugaz a la desolación y el desarraigo. Había también estudiantes universitarios que empezaban a leerlo y que pocos años más tarde publicarían relatos y novelas en las cuales se adivinaría la huella del ex cartero angelino, como Eusebio Ruvalcaba (&lt;em&gt;Clint Eastwood, hazme el amor&lt;/em&gt;), Enrique Blanc (&lt;em&gt;Cicatrices del bolero, No todos los ángeles caen del cielo&lt;/em&gt;), Mauricio Bares (&lt;em&gt;Coito circuito, Streamline 98, Sobredosis&lt;/em&gt;), J.M. Servín (&lt;em&gt;Periodismo Charter, Cuartos para gente sola&lt;/em&gt;) y Rubén Bonet (sin título, sin nada). En &lt;em&gt;La Regla Rota&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La Pus moderna&lt;/em&gt;, las revistas que dirigí entre 1984 y 1996, publiqué a éstos y a otros incipientes autores que hacían suyas la ética y la estética de un escritor que a su vez admiraba profundamente al maldito Céline y al entonces desconocido Fante y que abominaba, justamente, a Shakespeare y a Shaw. La transformación de la derrota en victoria, la convicción de que se podía escribir con irreverencia y libertad, al margen de los exclusivos cánones de la tradición y centrándose en las experiencias propias —el rechazo, el deseo, la frustración, el desempleo, la supervivencia—, han sido un extraordinario estímulo para decenas de aspirantes a escritores desde entonces hasta nuestros días. (Abundan, desde luego, quienes han convertido a Bukowski en un santón y no han hecho más que copias lamentables de su escritura implacable.) Las revistas &lt;em&gt;Moho&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Generación&lt;/em&gt; han acogido en sus páginas a decenas de autores diversos pero cuyas líneas genealógicas conducen invariablemente al viejo Bukowski: Jorge Luis Berdeja, Alejandra Maldonado, Juan Mendoza, Ari Volovich, Rocío Boliver y Alfonso Morcillo (“En 1988 tomé un taller de cuento que no vale la pena mencionar. Algunos me dijeron que eran totalmente bukowskianos. Yo ignoraba todo de Hank. Ese mismo día fui a una librería y me compré &lt;em&gt;La máquina de follar&lt;/em&gt;. Dejé de escribir. No tenía sentido hacerlo”). Además, en internet hay decenas de blogs de autores que se editan a sí mismos y de los cuales muchos reflejan una visión de la vida moldeada por las enseñanzas del buen Buk. (Extrañamente, uno de ellos es mujer y publica de manera anónima sus ácidas y voluptuosas reflexiones en www.srtamasturbacion.blogspot.com)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. En el 2004 Herralde hizo una jugada similar a la que había hecho dieciséis años antes y publicó dos volúmenes al hilo del escritor mexicano Guillermo Fadanelli: &lt;em&gt;Compraré un rifle&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La otra cara de Rock Hudson&lt;/em&gt;. Fadanelli, el más acabado y conocido escritor surgido del underground local, leyó a Bukowski también a finales de los años ochenta, cuya obra encontró hojeando volúmenes en los estantes de las librerías. Después de ver &lt;em&gt;El amor es un perro infernal&lt;/em&gt; (Dominique Deruddere, 1987), dice, compró casi todos sus libros, incluyendo las ediciones de City Lights y Black Sparrow Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Escribí cientos de relatos a la manera Bukowski, publiqué algunos en Moho, después los guardé en un cajón para siempre”, confiesa Fadanelli. “Bukowski no es imitable pues detrás de su escritura hay una vida singular. Todos hemos leído a Bukowski, pero no existe ningún escritor mexicano, desde mi punto de vista, cuya obra tenga semejanzas con la suya. Quizás algunos jóvenes, pero se les quitará esa influencia cuando encuentren su propia voz.” Acaso tiene razón. El “estilo Bukowski” es inimitable pero los aprendices tratan de escribir bajo el influjo de su prosa corrosiva, al lado de otras influencias igualmente poderosas: Capote, el mismo Fante, Hunter Thompson... En todo caso, la lectura inteligente y reflexiva de la obra bukowskiana será siempre recomendable y benigna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sordidez, la violencia y la obscenidad de sus personajes, pero también su crudeza y su humanidad, hacen de los libros de Bukowski un cuerpo sólido y contundente que desmiente a cada hoja la seductora hipocresía del sueño americano —esa enorme fábrica de derrotados. El viejo Buk padeció con elegancia, durante años, humillaciones en talleres y oficinas, fue desdeñado por una crítica torpe y engolada y bebió lúcidamente cientos de litros de alcohol sin amilanarse por los estragos de la cruda. Y nunca dejó de escribir ni de ser auténticamente procaz y sincero. Sus casi cuarenta volúmenes son producto de la madurez, de la inteligencia y de la soledad, de una pasión a prueba de los más duros golpes. Quizá por eso nadie pueda jamás volver a escribir como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;El periodismo cultural en la época de la globalifobia&lt;/em&gt;. México, Ediciones Sin Nombre, CONACULTA, 2006. Reproducido con permiso del autor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;** Editor de la revista &lt;em&gt;Replicante&lt;/em&gt;. Nunca está de más recordar que dirigió, entre los años ochenta y noventa, las revistas &lt;em&gt;La Regla Rota&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Pus Moderna&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116561633759586583?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116561633759586583/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116561633759586583' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116561633759586583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116561633759586583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/12/el-efecto-bukowski-por-rogelio.html' title='&lt;strong&gt;El efecto Bukowski, por Rogelio Villarreal&lt;/strong&gt;'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116479754042743912</id><published>2006-11-29T02:48:00.000-08:00</published><updated>2006-11-29T02:52:20.443-08:00</updated><title type='text'>Somos muchos, por Jesús Blancornelas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5075/1261/1600/784839/Blancornelas_Horas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5075/1261/320/962125/Blancornelas_Horas.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Somos muchos* &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús Blancornelas**&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sr. Federico Mayor, director general de la UNESCO.&lt;br /&gt;Sra. Ana María Busquets de Cano, presidente de la Fundación Guillermo Cano&lt;br /&gt;Sr. José Facceto, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa.&lt;br /&gt;Sr. Antonio Meza, representante personal del señor presidente de la República Mexicana, doctor Ernesto Zedillo Ponce de León.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que don Guillermo Cano, yo debería estar muerto. Diez hombres me dispararon, repartidos en cuatro posiciones para formar una emboscada. Primero, apareció uno desde el lado contrario al chofer, atravesó su carro frente a nuestra camioneta para cerrarnos el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le vi la cara y a su pistola escupir con estruendo de relámpago las balas. Era una 9 milímetros. No la puedo olvidar. Por instinto, mi guardaespaldas que manejaba primero metió reversa. Luego con su cuerpo me protegió y me lanzó al piso. Mientras él recibió 38 impactos, a mí me alcanzaron cuatro. Terminada la balacera, alguien contó los orificios de las balas en nuestro vehículo: 138 de entrada con su respectiva salida. Todas de calibre 9 milímetros o de AK-47. Hubo más que pegaron en paredes, ventanas y rejas de casas cercanas a la emboscada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi escolta y yo sabíamos que nos atacarían, pero no cuándo ni donde. Éramos y soy como venados en el campo o leones en la selva, con la desventaja de no poder enterarnos cuándo llegarán los cazadores. Igual que los animales, hermanos en este mundo, los periodistas nos convertimos en blanco del narcotráfico sin deberla ni temerla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acurrucado en la parte delantera y baja contraria al volante de la camioneta, no sé por qué puse mi cabeza sobre el asiento y vi con claridad el pecho de mi guardaespaldas perforado en dos hileras como si las hubieran medido cuidadosamente en distancia y anchura. No sentí cuando dos balas abrieron otros tantos pequeños orificios en mi mano derecha. Pero no me quitaron la fuerza para tomar el radio portátil y comunicar a mi esposa en casa, y a mis compañeros en el semanario, que nos estaban balaceando y di la posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a rezar en voz alta: “Dios mío, en tus manos pongo mi espíritu y el de toda mi familia. Cuídalos.” Lo repetí no sé cuántas veces. Entonces sentí como si me golpearan muy fuerte en las caderas. Como si lo hubieran hecho con un madero. Como si me hubieran dado un garrotazo. Y luego empecé a respirar con dificultad; por eso cuando me oyeron en la radio no reconocían mi voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ambulancia llegó al parejo con mi hijo que es fotógrafo y empezó a tomar las primeras gráficas cuando me subían a la camilla porque ésa era su obligación antes que atender a su padre. Captó los últimos instantes de mi compañero y a la camioneta con todos los cristales rotos y perforada como las frutas cuando las picotean los pájaros. Cuando me depositaron en el quirófano, había perdido casi toda la sangre. No podían encontrarme vena para transfusión ni en brazos ni manos. Lo hicieron en un pie. Una doctora en medicina crítica me comentó que si hubiera llegado cinco minutos después, habría muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sentía, pero llevaba todo hinchado todo el cuello y los brazos amoratados. Pólvora y sangre revueltos. Cuando recobré la conciencia días después, vi como la fuerza de las balas que me pasaron cerca cambiaron el color de mi piel a un azuloso como el de los sellos de goma que se estampan en el papeleo burocrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una bala de AK-47 entró por mi costado derecho. Pegó con una costilla y la rompió, pero también el proyectil se partió en dos. La mitad me agujeró el hígado y un pulmón. La otra se elevó y se alojó entre la columna vertebral y el corazón. Primero el bisturí abrió mi abdomen hasta el pecho y bajo al lado derecho; 48 horas más tarde le tocó a mi espalda. Las doctoras, los médicos, maravillosos, expulsaron los proyectiles y también a la muerte. Cuando les di las gracias, me dijeron que mejor se las diera a Dios, porque Él guió sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recién abandoné el hospital, el FBI y oficiales del ejército mexicano me notificaron: los narcotraficantes, enterados de que no morí, firmaron dos contratos de 80 mil dólares cada uno para rematarme. Eso pagan por quitarme la vida. Pero ahora dicen que lo harán con pistola y a la cabeza. Es que cuando fueron diez, hubo fuego cruzado y mataron a su propio jefe, que se disponía a rematarnos con una escopeta. Quedó recargado sobre el arma a poca distancia de nuestro vehículo. Llevaba guantes especiales para disparar y no dejar huellas. También chaleco antibalas. Pero una bala que rebotó del piso le entró por un ojo y murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que salí del hospital, diez miembros del ejército mexicano me protegen y viajo en auto blindado. No voy a ninguna parte. Solamente de mi casa a la oficina y vuelta. Todos los fines de semana los paso en mi vivienda. No salgo para nada. Puedo ir a dondequiera, pero no lo hago porque siempre estoy rodeado de guardianes con ametralladoras y evidentemente causo incomodidad, susto y enojo. Por eso tampoco puedo ir a misa. Los que me cuidan tienen orden de estar junto a mí. Los sacerdotes me envían la comunión a mi casa y cuando viajo se asombran de verme rodeado. Revisan el avión antes de subir y al llegar al hotel, también inspeccionan primero mi cuarto. Hace mucho que no visito un restaurante ni voy a un centro comercial. Mi mujer me compra ropa o yo la escojo por catálogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para trabajar he tenido la dicha de que los funcionarios o particulares acepten hablar por teléfono en un país donde la creencia del espionaje es una obsesión. Otros me visitan en el semanario o en la casa. Mis editores y mis compañeros reporteros me auxilian. Otros que ni siquiera conozco me ayudan desde varios estados del país informándome sobre las actividades del narcotráfico. Ésa es mi vida a grandes rasgos. Por fortuna he vivido tanto que si me la paso encerrado, estoy resignado. Estoy en la tercera edad y no tengo gusto pendiente por satisfacer. Hoy más que nunca escribo y nadie me detiene. Tengo prisa por hacerlo, sabiendo que estoy viviendo horas extra. No sé cuándo se detendrá el reloj. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, como don Guillermo Cano Izaza, yo debería estar muerto. A él lo tirotearon por órdenes de la mafia y a mí también. Escribió sobre el narcotráfico y los capos. Y eso hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él debería estar recibiendo este premio. Él se lo merecía. Por eso se lo dedico sinceramente y a mi escolta asesinado, Luis Valero Elizaldi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe del asesinato de don Guillermo pero no de los detalles. He sido enterado de su coraje y eso me ha dado más fuerzas. Pero también estoy enterado de que, como a él, me apoyan hoy mis editores, a los que manifiesto desde aquí mi gratitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es irónico cómo un pistolero acabó con la vida de don Guillermo Cano, enorme, mientras diez sicarios casi le pusieron punto final a la mía, insignificante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de marzo me llamó una reportera desde Holanda. “Quero hacerle una entrevista por su último premio”, me dijo. Pensando en una confusión le respondí: “Bueno, el último es el Moros Cabot, pero fue el año pasado, en la Universidad de Columbia en Nueva York. De eso ya pasó tiempo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No –me aclaró-, ése no, el de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El de hoy? ¿Cuál?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mis dos preguntas contestó con otra: “¿No le han comunicado nada?” Al responderle con un no, me aclaró: “la UNESCO y la Fundación Guillermo Cano, de Colombia, votaron por usted y recibirá el Premio Mundial de Periodismo”. Me quedé turulato, pasmado, todo engarrotado y casi a punto del soponcio, como si a estas alturas de la vida el ginecólogo me hubiera llamado para anunciarme el embarazo de mi esposa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordé entonces cuando, a los pocos días de recuperar el conocimiento tras la balacera, me fue a ver el señor obispo de Tijuana al hospital. Bendiciéndome, dijo que si Dios no había decidido llevarme era porque algunos pendientes tenía en este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy creo que uno de esos pendientes era recibir este premio y honrar la memoria de don Guillermo. Alo mejor y él, desde donde esté, algo tuvo que ver. Pero también pienso en otro pendiente: seguir investigando y escribiendo sobre el narcotráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la balacera, muchos me aconsejaron retirarme y encamado aún casi lo decidí. Pero fui reflexionando y pensé en un par de cosas: si me retiro quedaré como un cobarde. Además, la mafia me tomará de ejemplo con otros periodistas diciéndoles: ya ves cómo le fue a éste, a ti te puede pasar igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso decidí seguir, aunque ya no tengo la necesidad de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tomar la decisión de continuar, lo más importante en mi vida fue el apoyo de mi esposa, de mis hijos y de mis compañeros de trabajo. No puedo olvidar especialmente a muchos periodistas de casi todo mi país. Hicieron tanto ruido que espantaron o frenaron temporal, pero no definitivamente, a mis atacantes. Por eso cuando me dijeron que el premio sería entregado en Colombia, mis amigos y algunos familiares me pidieron no venir. Me dijeron que aquí sí me iban a matar. Me dijeron que me iba a meter en la boca del lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí estoy. Toco madera. Por lo menos hasta este momento, el lobo y el león tienen parecido. No son como los pintan. Es como cuando dicen que México se va a colombianizar. Yo les respondo que si aquí pasaron o pasan amargos momentos en su tiempo y ahora los tenemos nosotros, esto no tiene etiquetas. Son cosas de la vida. Yo le digo que en vez de pensar en eso de colombianizar, pensemos en americanizar periodísticamente para espantar el mal del narcotráfico y los malos gobiernos que los solapan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déjenme recordarles el párrafo de lo que en su columna “Libreta de apuntes” escribió don Guillermo Cano a propósito de los mafiosos: “Se sabe quiénes son y por dónde andan los fugitivos de la justicia. Muchas gentes los ven, pero los únicos que no los ven o se hacen que no los ven son los encargados de ponerlos, aunque sea transitoriamente, entre las rejas de una prisión”. Don Guillermo tenía mucha razón. Sus línea son válidas en muchos países. La corrupción de los gobiernos es la madre del narcotráfico. Desde aquí hasta Alaska, en cualquier parte del mundo donde existe mafia es porque hay funcionarios corruptos. O como decimos en México: la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El narcotráfico ha crecido porque la política se ha rebajado. Y sin dar pasos sobre la nostalgia, hoy en nuestro continente es más fácil comprar un funcionario que un automóvil, sobre todo recién inaugurados los gobiernos o a punto de que se les acabe el calendario constitucional. La burocracia y la política de antaño no eran de una virginal pureza, pero sí les faltó mayor carácter, notable honradez y vida vertical, por eso vivimos las consecuencias. Ya lo escribió don Guillermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En octubre de 1998, cuando recibí en Nueva York el premio Moros Cabot en la Universidad de Columbia, dije que mientras los reporteros mexicanos arriesgábamos la vida frente a los mafiosos, los periodistas estadounidenses estaban más interesados en Mónica Lewinski y sus travesuras con Clinton. Y que los diarios de Estados Unidos dedicaban grandes titulares a las continuas ejecuciones de la mafia en México, pero no les ponían atención a los miles de jóvenes que diariamente mueren víctimas de las drogas. Por eso Estados Unidos no puede andar certificando a nuestros países si el suyo es el principal consumidor. Que no nos vengan con eso de que Colombia es de los cárteles y México de los narcotraficantes. Colombia y México son de sus hijos, no de maleantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto del narcotráfico visto desde la butaquería estadounidense es un thriller latinoamericano. Sólo ven y leen los apellidos como Arellano, Gallardo, Origel o Escobar. Pero desde un ángulo más continental, esto es como volver al viejo juego de qué fue primero, si la gallina o el huevo, pues los consumidores tienen otros apelativos: Williams, Marks, Smith o Sanders. Definitivamente Estados Unidos no puede ver solamente la causa sin reparar en el efecto. O en otras palabras, mientras exista demanda habrá producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México hoy libra una batalla como nunca. Me consta. Los propósitos y el esfuerzo del presidente Zedillo son notables y se apoyan fuertemente en el ejército. Pero no se puede acabar en seis años los que nació hace muchos. En México recién formamos la Sociedad de Periodistas. No para publicar esos manifiestos con la clásica frase de “los abajo firmantes”, que ya se hizo popular. En mi país ya pasaron los tiempos de la represión gubernamental y ahora somos víctimas de los particulares o del narcotráfico. Ahora el gobierno y el ejército nos protege.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes había más compañeros muertos. Ahora es mayor el número de penalmente denunciados o civilmente demandados. Somos menos víctimas del gobierno, y la libertad de prensa y la democracia que hemos alcanzado y estamos logrando son irreversibles y debemos aprovecharla. Nuestra sociedad, la Sociedad de Periodistas, no quiere ni hará manifestacions callejeras ni desea publicar esquelas de compañeros. Quiere protegerlos. No dejar a nadie solo en su quehacer reporteril sobre el narcotráfico. Reproducir sus notas de inmediato para que la mafia vea que no es nada más un hombre o una mujer. Somos muchos. O como escribió don Guillermo, a nosotros nos repugna la paz de lo sepulcros y por eso queremos que se ensaye la paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invito a mis compañeros de Bogotá a unirnos y caminar juntos en el Comité de Protección a los Periodistas de Estados Unidos, con Reporteros sin Fronteras de Europa, con Periodistas en Investigación, con la UNESCO, con la Fundación Guillermo Cano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente unidos y organizados podremos seguir adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi familia, mis compañeros editores y reporteros de Zeta y yo agradecemos a quienes me eligieron para este premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios bendiga a don Guillermo Cano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios bendiga a Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios bendiga a México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios bendiga a este continente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Discurso pronunciado en la recepción del Premio Mundial de Periodismo, otorgado por la UNESCO, en Colombia el 4 de mayo de 1999. Texto tomado del libro &lt;em&gt;Horas extra. Los nuevos tiempos del narcotráfico&lt;/em&gt;, México, Plaza y Janés, 2003. Reproducido con permiso del autor y con la autorización de Random House Mondadori.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;** Periodista, director del semanario de Tijuana &lt;em&gt;Zeta&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116479754042743912?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116479754042743912/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116479754042743912' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116479754042743912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116479754042743912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/11/somos-muchos-por-jess-blancornelas.html' title='&lt;strong&gt;Somos muchos, por Jesús Blancornelas&lt;/strong&gt;'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116415762609023239</id><published>2006-11-21T17:05:00.000-08:00</published><updated>2006-11-21T17:10:19.466-08:00</updated><title type='text'>Noberto Bobbio, por Giovanni Sartori</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/mETA%2050.11.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/320/mETA%2050.11.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Norberto Bobbio *&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giovanni Sartori&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Norberto Bobbio lo sabemos casi todo. Lo sabemos por la &lt;em&gt;Bibliografia degli scritti 1934-1993&lt;/em&gt; (1995), por la &lt;em&gt;Autobiografia&lt;/em&gt; (1997), por sus reflexiones en &lt;em&gt;De Senectute &lt;/em&gt;(1996), un diálogo en el cual Maurizio Viroli provoca a Bobbio y saca iluminantes respuestas. Queda un Bobbio, digamos, colateral: el &lt;em&gt;maitre à penser&lt;/em&gt; que promueve y sostiene la ciencia política en Italia. Es el Bobbio sobre el cual me compete rendir testimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bobbio provenía de la filosofía del derecho. Pero mientras en ese entonces la materia era encajonada por el grueso de sus estudiosos en la historia de la filosofía, o de todos modos en la filosofía, Bobbio fue kelseniano y abrazó el positivismo jurídico. La dicción no debe engañar. En aquel positivismo no existía nada de empírico. La de Kelsen fue la teoría “pura” del derecho que lo reducía, en última instancia, a forma pura. Por lo tanto, Bobbio no se acercó a la ciencia política por este camino. La conversión, por decirlo de alguna forma, viene en el ámbito del Centro de Estudios Metodológicos de Turín, fundado por Geymonat, en el cual Bobbio se empeñó mucho. Y el Centro lo interesó en el estudio del lenguaje y el método. “No importa —escribía— si entonces el método predilecto fuese el neopositivo o el neoempirismo”. Lo que importa, digo yo, es la sensibilización de Bobbio al conocimiento empírico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1962 presenté en el Centro de Turín una larga ponencia sobre &lt;em&gt;La metodologia della scienza politica&lt;/em&gt;; y fue en aquella ocasión que Bobbio y yo nos entendimos rápidamente. Y por pura casualidad —el Centro de Geymonat no tenía nada que ver— en 1959 mis primeras dispensas de mi primer curso de ciencia política en Florencia fueron sobre &lt;em&gt;Questioni di metodo in scienza politica&lt;/em&gt;. Siempre por casualidad yo me había interesado —y todavía lo estoy— en semántica y en lenguaje, mientras que Bobbio publicaba ya en 1950 un largo ensayo intitulado &lt;em&gt;Scienza del diritto e analisi del linguaggio&lt;/em&gt;. Por tal, nos encontramos rápidamente muy cercanos, bastante interesados en las mismas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte del Centro de Estudios Metodológicos, el acercamiento de Bobbio a la ciencia política fue también dictado por dos ulteriores razones. La primera estaba dada por los filósofos “clásicos” que más le apasionaron, y después por los autores modernos que más leía: Cattaneo, Pareto, Weber y Croce. En lo concerniente a sus “clásicos”, Bobbio precisa que sus escritos sobre Hobbes, Locke, Kant y Hegel “no son propiamente escritos de historia del pensamiento político, porque su fin último es la definición y la sistematización de los conceptos que servirán para la elaboración de una teoría general de la política”. Precisamente, de una teoría general de la política. Sin la cual, me parece —y siempre lo he sostenido—, la ciencia política en el estricto sentido de una disciplina de investigación, corre el riesgo de dar vueltas en el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra razón era su fortísima pasión civil. De sí mismo Bobbio escribe que “si volteo la mirada al pasado (...) no tengo dudas sobre cuáles hayan sido mis principales actividades: la enseñanza universitaria”. Sí, es verdad. Pero Bobbio estuvo activo en el Partito d’Azione, proviene de la cultura gobettiana, y se declaró siempre de izquierda. Por lo tanto, siempre ha sido un pensador “empeñado”; empeñado pero no “enojado”, no faccioso. Para Bobbio, el intelectual no debe ser indiferente, sino que debe permanecer independiente. En 1968, en el curso de la tormenta estudiantil que observó al hijo contestar al padre (y esto fue un verdadero drama para Bobbio) confirmaba que “cultura es equilibrio intelectual, reflexión crítica (...) aborrecimiento de cualquier simplificación, de cualquier parcialidad”.&lt;br /&gt;Politica e cultura de 1955 es definido por Bobbio “un debate de actualidad política”. Aquí, nuestro querido amigo exagera verdaderamente al disminuirse. Aquel libro, aquella espléndida colección de ensayos, es una de las obras que más me influyeron. Es un texto que nos enseña (espero) que el hombre de cultura debe evitar dos extremos: por un lado, el extremo de la cultura politizada que obedece a las directivas de los políticos, y por el otro lado, el extremo de la cultura que se encierra en una torre de marfil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es contado por él así: “En 1972 fui nombrado, en la recién nacida Facultad de Ciencias Políticas, titular de la cátedra de Filosofía Política (...). La invitación para transferirme a Ciencias Políticas se debía también al hecho de que yo tenía, desde 1962, el encargo de ciencia política (...) La fortuna de la ciencia política en nuestro país (Bobbio se refiere a Gaetano Mosca) se había escondido bajo el fascismo. Creo que las dos primeras cátedras fueron la mía en Turín y la de Giovanni Sartori, más joven que yo, en la Universidad de Florencia, primer titular de la disciplina después de un concurso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaré dentro de poco de la importancia, para la historia de nuestra disciplina, del encargo de Bobbio. Antes quisiera continuar citando: “Mis cursos tenían por objeto el argumento príncipe de la ciencia política: los partidos”. Por casualidad, Bobbio debutaba, en sus clases de ciencia política, con el tema de los partidos políticos. Siguiendo la casualidad, mi segundo curso de ciencia política en Florencia se intitulaba &lt;em&gt;Partiti e sistemi di partito&lt;/em&gt; (1965). Esta coincidencia es solamente fortuita. Pero véase acaso (y esta vez no era completamente una casualidad) que entre ambos nos hemos ocupado mucho, siempre, de democracia. Cuando lo iba a encontrar hablábamos poquísimo de política común, pero mucho de teoría de la democracia. Muchos comentadores han exagerado las diferencias, los puntos de disenso, entre nuestros respectivos textos. En nuestros coloquios estos disensos jamás surgieron. En tanto, ha sido Bobbio quien larga y atentamente me ha reseñado, y mejor que ningún otro. Y ciertamente podría ser mía, palabra por palabra, la definición “mínima” de democracia de Bobbio: la democracia es un “conjunto de reglas (primarias y fundamentales) que establecen quién está autorizado a tomar las decisiones colectivas y con cuáles procedimientos”. Aquí, las preguntas son: ¿quién decide? y ¿cómo se decide? Pero no basta. Porque para poder hablar de democracia es necesaria una tercera condición: el Estado de derecho. “De lo que resulta que el Estado liberal es el presupuesto no solamente histórico sino jurídico del Estado democrático”. Como se ve, nuestras vidas de estudiosos han estado particularmente entrelazadas. Haber perdido a Bobbio me deja la sensación de haber perdido una parte de mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomando el argumento, el hecho de que el mismo Bobbio hubiese elegido enseñar ciencia política le cortaba la cabeza al toro. Desde el momento en que entré en campaña —y fue una campaña larga y extenuante— para obtener del Consejo Superior de la Instrucción (en ese entonces el procedimiento era este) una modificación del estatuto que introdujese en Italia la ciencia política como materia de enseñanza, durante quince años escuché re-mezclada la objeción de que la política no es ciencia sino arte, y por lo tanto, que una disciplina de la ciencia de la política no podía existir. Fue inútil desgañitarse respondiendo que también el arte es (por definición) arte, lo que no impedía que fuese enseñada; y además, observaba que la política (ciencia) es una cosa distinta que hacerla (arte). Al final gané la batalla. Es así que en 1957 pasé al encargo, en Florencia, de ciencia política (la Facultad fue tomada a contra pie: jamás pensaron que yo “desfondase” al Consejo Superior), y que en 1966 obtuviera, por traslado, la cátedra. Había invertido 16 años; y si no hubiese sido por el hecho de que la materia estaba legitimada (desde cuatro años antes) por la enseñanza en Turín de Bobbio, quién sabe si lo hubiera podido lograr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe quedar claro que el Bobbio que enseña ciencia política se amarra sin solución de continuidad con el Bobbio profesor de filosofía de la política (que es la cátedra a la que pasa en 1972). Sin embargo, se puede distinguir entre el Bobbio que lleva a la teoría filosófica, y el Bobbio que lleva a la teoría empírica de la política. De este último quisiera recordar &lt;em&gt;Il problema del potere: introduzione al corso di scienza della politica&lt;/em&gt; (1966), y sobre todo &lt;em&gt;I saggi sulla scienza politica in Italia&lt;/em&gt; (1969) en los cuales el autor se detiene particularmente en Pareto y en Mosca. Pero la primera lectura que recomendaría a nuestros estudiantes es la antología de sus escritos editada por Pietro Polito: &lt;em&gt;Elementi di politica&lt;/em&gt; (1998), un texto que despliega sobre una bastísima temática la extraordinaria capacidad analítica de Bobbio, la perfección de su construcción argumentativa, el brillo y la claridad de su prosa. Y véase, contextualmente, en el &lt;em&gt;Dizionario di Politica&lt;/em&gt; dirigido por él y por Nicola Matteucci (1976) las 8 voces redactadas por Bobbio, comenzando por la voz de ciencia política. Agréguese “Dei possibili rapporti tra filosofia politica e scienza politica”, en AA.VV., &lt;em&gt;Tradizione e novità della politica&lt;/em&gt; (1971); “Gli studi sociali e politici nell’universitá italiana”, &lt;em&gt;Il politico&lt;/em&gt; (1973); “La scienza politica in Italia: da Mosca a Sartori”, en &lt;em&gt;Mondoperaio&lt;/em&gt; (1985); y “Scienza politica e la tradizione degli studi politici in Italia”, en AA. VV., &lt;em&gt;La scienza politica in Italia&lt;/em&gt;, editado por Luigi Graciano (1986).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la otra dirección, entre los escritos que Bobbio mismo considera de Filosofía política, existen al menos dos que el politólogo “teorético”, digamos, debe leer: &lt;em&gt;Da Hobbes a Marx &lt;/em&gt;(1965); e &lt;em&gt;Il marxismo e lo Stato &lt;/em&gt;(1976). Me detengo aquí porque, decía al inicio, todos los escritos de Bobbio (hasta 1993) están borrosamente enumerados en la &lt;em&gt;Bibliografia&lt;/em&gt;. Pero para no perder el hilo y orientarse en las 442 páginas de títulos, es necesaria alguna guía. Y aquí he intentado proveer una primera, un primer trazo de lecturas sobre el Bobbio que nos ha ayudado a nacer y que quisiera que nos continúe ayudando a crecer. Por lo demás, Bobbio merece el reconocimiento de toda nuestra cultura. Bobbio ha sido para todos los estudiosos —no importa de qué cosa— un modelo de cómo se debe escribir, enseñar, y también participar en la vida pública. En ocasión de su cumpleaños número noventa, el 18 de octubre de 1999, dije lo siguiente: “el rigor y la lucidez de su escribir son cartesianos (...). Todos sus textos siempre están exactamente preparados, razonados, documentados (...). Las bibliografías de Bobbio están siempre en orden”. En 1999, Bobbio aún me podía leer, y por tal lo elogiaba en voz baja, como gustaba y se adecuaba al elogiado. Pero ahora que no me puede decir más “¡has exagerado!”, ahora lo digo: Bobbio ha sido y permanece como el más grande de todos nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Texto tomado de la revista &lt;em&gt;Metapolítica&lt;/em&gt;, Núm. 50, noviembre-diciembre de 2006. Reproducido con permiso de los editores.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116415762609023239?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116415762609023239/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116415762609023239' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116415762609023239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116415762609023239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/11/noberto-bobbio-por-giovanni-sartori.html' title='&lt;strong&gt;Noberto Bobbio, por Giovanni Sartori&lt;/strong&gt;'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116354260939685336</id><published>2006-11-14T14:15:00.000-08:00</published><updated>2006-11-22T10:02:56.463-08:00</updated><title type='text'>World music o la dislocación de la música regional, por Héctor Villarreal</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/hectorvilla.1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/320/hectorvilla.1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;World music o la dislocación de la música regional *&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor Villarreal **&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una etiqueta mercadológica&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 29 de junio de 1987 un grupo de compañías discográficas reunidas en Londres comunicaron a la prensa la creación de la etiqueta &lt;em&gt;world music&lt;/em&gt;, para incluir en ella fonogramas de algunos artistas que no se ajustaban a las características de las divisiones que venían empleando.1 A su vez, en las tiendas de discos se creó una sección con el nombre world music, nombre que, por lo general, no se traduce, como tampoco se hace con el blues, el soul, el funk, el rock and roll, etcétera, aunque algunos le dicen &lt;em&gt;música del mundo&lt;/em&gt; y otros &lt;em&gt;música internacional&lt;/em&gt; (y debe escribirse en minúsculas). En esa sección se ha venido colocando la música que no es clásica, que no es pop, ni rock o ningún otro género o subgénero moderno. Es decir, engloba a todas las  expresiones musicales autóctonas y folclóricas que, como tales, no son propias de la civilización occidental o que se expresan de manera marginal a lo moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crítica a esa etiqueta es obvia: hay demasiada diversidad en lo que pretende abarcar. La explicación, de acuerdo con el párrafo anterior, es que se trata de una construcción mercadológica y no musicológica. Por tanto, en la sección world music no se clasifican los fonogramas por sus particularidades musicales sino por su referencia a una procedencia geográfica (aunque su producción es, por lo general, estadounidense o inglesa): Irlanda, India, Brasil, Suecia, etcétera, y desde su invención ha venido dando cabida a sellos discográficos que han hecho propia la denominación: Real World Music, Putumayo World Musíc, World Villa, Pirahna World Music y World Music Network, entre los más importantes. Por eso también, dentro de la etiqueta de worid music. hay quienes especifican si se traía de afro, indian, arabic, latin, etcétera, también con un criterio geográfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La deslocación de la música regional&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a la modernidad tecnológica —con inventos como el fonógrafo, el disco de acetato, la radiodifusión, el radio y los sustitutos o complementos de ellos— y también a la capacidad de las industrias y el mercado para abaratar el precio de venta, tanto de los soportes materiales de la música como de los&lt;br /&gt;aparatos para su reproducción o recepción, se abrió la posibilidad de que la música local de muchas regiones del mundo o de las metrópolis modernas tuviera audiencia entre sectores amplios de otros países o regiones distintos al propio, una especie de globalización de la oferta y demanda musical y su comercialización. Pertinente, al respecto, es la reflexión del antropólogo Jean-Marie Seca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué hay de realmente original en los grupos pop con respecto a los conjuntos musicales reales de los siglos XVII y XVIII? Hoy, como hace algunos siglos, algunos objetivos parecen los mismos [...] Lo que actualmente hay añadido, desde hace unas décadas, es la multiplicación de las posibilidades de acceso al placer musical y el aumento de las exigencias compartidas de calidad en las interpretaciones. Lo que hace un siglo era objeto de consumo reducido y en círculos restringidos es ahora venerado por millones de individuos en cualquier situación de la vida cotidiana”.2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esa infraestructura —ahora al servicio de la sensibilidad cultural posmoderna, que aprecia y está en búsqueda de lo no moderno— se abre también la posibilidad de conocer la música de &lt;em&gt;los otros&lt;/em&gt;. En este caso, la amplia distribución de la world music ha permitido que sus consumidores —cada vez más numerosos y diversos entre sí— recreen sus imaginarios geográficos y simbólicos respecto de &lt;em&gt;las culturas&lt;/em&gt;. Es decir, la música tradicional está apegada a un territorio, a un pueblo y a su historia, para el cual tiene una sola significación poco variable dentro de un código; pero el fenómeno de la world music extrae (desloca) fragmentos musicales de los distinto;) universos culturales (correspondientes a cada pueblo y lugar) y los pone en un mercado global en el que los consumidores los recomponen en la particularidad de sus respectivos referentes y significados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La nueva significación de los otros&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han sido precisamente los sellos discográficos especializados los que le han dado a la world music su elemento discursivo, por el que ha superado la etiqueta mercadológica bajo la cual se mantenía a la música de &lt;em&gt;los otros&lt;/em&gt; en un nivel de curiosidad en torno al subdesarroilo. Le han quitado mucho de lo &lt;em&gt;kitsch&lt;/em&gt; (signo que ha perdido su significado original) para trascender como parte de distintos movimientos que promueven los derechos humanos, según comentaremos con mayor detalle más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que si el turismo en gran escala ha sido una vía para configurar los imaginarios de la globalizacíón de los occidentales (estadounidenses, europeos y sectores desarrollados de otras regiones), el flujo cultural que acompañó a millones de inmigrantes de países pobres a los países ricos es otro de los vectores para recrear los imaginarios posnacionales, tanto de las &lt;em&gt;esferas públicas en diáspora&lt;/em&gt;, según las llama Arjun Appadurai, antropólogo de la Universidad de Columbia, como de las sociedades donde llegan a radicar. En este caso, la world music va más allá de ser un instrumento de emancipación política y se convierte en canto para reivindicaciones socioculturales recientes, tales como la &lt;em&gt;etnicidad&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;multiculturalismo&lt;/em&gt;. La primera es definida por Appadurai como el núcleo de la construcción y movilización consciente e imaginativa de las diferencias (raciales, lingüísticas y tradicionales),3 y la segunda se refiere a la demanda creciente de igualdad en cuanto a todas las culturas, en la medida en que todas tienen igual valor, según proclama Charles Taylor, entre otros autores promotores del multiculturalísmo.4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que puede constatarse es que la world music —a la que desde hace poco se le conoce también simplemente como world—, ha venido configurándose como un puente para el establecimiento del diálogo intercultural, que favorece la aceptación y el respeto del &lt;em&gt;otro&lt;/em&gt; en la medida en que &lt;em&gt;uno&lt;/em&gt; conoce y se apropia de las expresiones musicales ajenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La UNESCO y la música tradicional del mundo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como efecto de esta conciencia del valor de la música en calidad de expresión del espíritu de cada pueblo, la UNESCO contribuye a preservar y difundir la riqueza musical de la humanidad al considerarla como una parte importante de su patrimonio cultural intangible, mediante la grabación de una colección de música tradicional del mundo a fin de asegurar su conservación en soportes materiales. Se traía de grabaciones realizadas en su propio contexto que, en la mayoría de los casos, incluyen músicas populares, eruditas, sagradas, rurales, urbanas, de fiesta o de carnaval expresadas mediante el canto, los instrumentos musicales o la danza. Con este fin colabora con el Consejo Internacional para la Música Tradicional (CIMT), el propósito es llevar a cabo grabaciones inéditas; y también trabaja con e! Consejo Internacional de Música (CIM) para reeditar en disco compacto sus colecciones antiguas. Estas grabaciones forman una colección que consta de cinco series: Músicas y Músicos del Mundo, Antología de Músicas Tradicionales, Música Tradicional de Hoy, Colección Celebración y A la Escucha del Mundo. Y ha editado a la fecha más de un centenar de títulos desde su lanzamiento en 1988.5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Colección UNESCO no sólo documenta, ilustra y estudia un amplio abanico de formas y prácticas de músicas tradicionales; fomenta además la interpretación y la creación de músicas tradicionales a cargo de intérpretes contemporáneos. Así, la UNESCO presta su apoyo a festivales y conciertos con objeto de promover las músicas tradicionales, celebra seminarios científicos y mesas redondas en torno a las músicas amenazadas, y preserva los archivos sonoros en los centros de documentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;WOMAD Y LA PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un mundo de música, artes y danza&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1980 el músico Peter Gabriel, quien obtuvo fama como miembro del grupo británico de rock progresivo Génesis, entusiasmado por su gusto por la música tradicional de todo el mundo, creó World of Music, Arts and Dance, productora mejor conocida por su acrónirno Womad. En 1982, en Shepton MaIIett, Inglaterra, la Womad llevó a cabo su primer festival; desde entonces ha llegado a ser la principal productora de festivales de world music con más de l40 producciones en 22 países.6 Estas presentaciones se han caracterizado por ofrecer no sólo músicos, sino también el talento de muchos bailarines, artistas plásticos, actores y performanceros procedentes de distintos lugares, con lo cual diversos públicos pueden tener una impresión de otras culturas más acorde a lo que efectivamente son, todo lo cual ayuda a abatir prejuicios y discriminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo anterior, puede decirse que world music no es únicamenie lo musical, es también una expresión artística multidisciplinaria, que involucra el trabajo de diseñadores gráficos, educadores y otros profesionistas, todos ellos con aspiraciones y convicciones meta y extramusicales en favor de la justicia social. Si expresiones como el rock, el punk o el hip hop se han caracterizado por discursos y actitudes de protesta anarquista, en el caso de la world music sus activistas proclaman la protesta en el sentido de la construcción de un orden social sustentado en valores postmodernos: tolerancia, equidad y solidaridad, supletorios de los valores modernos en quiebra: libertad, igualdad y fraternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Militancia en escena&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las actividades de la Womad han estado determinadas por la militancia de Peter Gabriel en la promoción de los derechos humanos y la protección del medio ambiente, Sus conciertos se llenaron de consignas políticas en contra de! &lt;em&gt;Apartheid&lt;/em&gt; en Sudáfrica, y desde 1988 ha trabajado con Amnistía Internacional, cuando realizó la gira Humans Rights Now, en la que visitó numerosos países junio con Sting, Bruce Springsteen, Tracy Chapman y Youssou N'Dour. Colaboró también, poco después, con Greenpeace en el álbum &lt;em&gt;One World, One Voice&lt;/em&gt;.7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1989 Gabriel inauguró el sello discográfico y los estudios de grabación Real World para difundir (comercialmente, por supuesto) música de todos los rincones del planeta. Su catálogo incluye más de 3 mil títulos de piezas musicales; entre las más importantes, de Afro Ceit Sound System, Joseph Arthur, Nusrat Faíeh Ali Khan, Ayub Ogada and Geoffrey Oryema y, por supuesto, su fundador. Real World destaca que lo mejor de su catálogo no corresponde a piezas identificadas con nacionalidades o etnias específicas, sino que son resultado de la colaboración entre músicos de diferentes culturas.8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe comentar que muchas expresiones artísticas, las musicales entre ellas, han tenido desde hace cientos de años una intención política —ya sea revolucionaria, nacionalista, partidista o vinculada a cualquier línea de pensamiento y militancia—. pero es la puesta a disposición de mensajes, imágenes y símbolos en un escenario global (con los flujos que la caracterizan) lo que posibilita la renovación de las manifestaciones a favor de los derechos humanos ante situaciones inéditas, como el multiculturalismo y la etnicidad en relación con esferas públicas en diáspora, referidas anteriormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De la otredad a la nostredad&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su carrera como solista, Peter Gabriel dio rienda suelta a sus inquietudes políticas y a la expresión musical de ellas en su álbum &lt;em&gt;Us&lt;/em&gt;, de 1991, cuyo propósito era concientizar a cada individuo en la manera en que es visto por los demás y cómo ve a los demás, de modo que se mejoren la comunicación y las relaciones entre los seres humanos en todas las formas posibles. En tanto se designa a grupos de personas como unos &lt;em&gt;otros&lt;/em&gt;, se establece una barrera en relación con ellos. Por tal motivo Peter Gabriel ha apostado por la música como un medio de comunicación que permita superar esas barreras. La música de &lt;em&gt;Us&lt;/em&gt; y otras piezas importantes de la discografía de Gabriel se presentaron en concierto en una gira mundial llamada Secret Worid; ésta inició en abril de 1993 y participaron músicos, cantantes y bailarines de distintas nacionalidades, quienes aportaron sus particulares talentos para una escenificación espectacular presenciada por más de un millón de asistentes en los cinco continentes durante los 18 meses que duró la gira, y aún muchos más gracias al video del mismo nombre.9&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una línea de pensamiento francamente promotora de una sociedad multicultural, Womad sostiene proyectos' educativos en ese sentido desde 1983 mediante su Fundación (Womad Foundation); estos proyectos se llevan a cabo en talleres donde se emplean las publicaciones y otros materiales educativos que ella ha producido. Uno de sus proyectos se llama The Growth of Music, que consiste en una serie de sesiones educativas que presentan a músicos que ejecutan piezas tradicionales de sus países de origen. Otro proyecto es Cultura! Collaborations, que, como su nombre lo indica, reúne a músicos de diversas culturas para explorar formas de colaboración entre sí y aprender unos de otros o de gente más preparada en aspectos técnicos, lo cual abre nuevas posibilidades a la creatividad. Y el tercero importante es el de Voices of ihe Ancestors, enfocado a músicos que trabajan en la exploración de su herencia cultural.10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 "World Music History", en fRoots, www.frootsmag.com&lt;br /&gt;2 Jean-Marie Seca, &lt;em&gt;Los músicos underground&lt;/em&gt;, Barcelona, Paidós, 2004, p. 207.&lt;br /&gt;3 Arjun Appadurai, &lt;em&gt;La modernidad desbordada&lt;/em&gt;, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1996, pp. 28-31.&lt;br /&gt;4 Charles Taylor, &lt;em&gt;El multiculturalismo y "la política de reconocimiento"&lt;/em&gt;, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.&lt;br /&gt;5 Véase The Intematíonal Council Music en www.unesco.oig/ icm e Intemationa! Counril for Tradidonal Music en www.ethno-music.uca.edu/ICTM/&lt;br /&gt;6 Fuente: womad.org&lt;br /&gt;7 petergabriel.com&lt;br /&gt;8 realworldrecords.com&lt;br /&gt;9 petergabriel.com&lt;br /&gt;10 womad-org&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;Imaginarios musicales de la globalización&lt;/em&gt;. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, 2006. 130 p. (Fondo Editorial Tierra Adentro, 322) Reproducido con permiso del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;** Ensayista. Sitio web: http://hectorvillarreal.info&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116354260939685336?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116354260939685336/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116354260939685336' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116354260939685336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116354260939685336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/11/world-music-o-la-dislocacin-de-la_14.html' title='&lt;strong&gt;World music o la dislocación de la música regional, por Héctor Villarreal&lt;/strong&gt;'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116293369273211869</id><published>2006-11-07T13:07:00.000-08:00</published><updated>2006-11-22T10:03:38.266-08:00</updated><title type='text'>Tesis de política, por Enrique Dussel</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/Dussel%202.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/320/Dussel%202.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis de política &lt;/strong&gt;*&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Dussel &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras preliminares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas veinte tesis sobre política van dirigidas primeramente a los jóvenes a los que deben comprender que el &lt;em&gt;noble oficio de la política&lt;/em&gt; es una tarea patriótica, comunitaria, apasionante. Es verdad que la actividad política se ha corrompido en gran medida, en particular entre los países poscoloniales, porque nuestras élites políticas desde hace 500 años han gobernado para cumplir con los intereses de las metrópolis de turno (España, Portugal, Francia, Inglaterra y hoy Estados Unidos). Considerar a los de abajo, a la comunidad política nacional, al pueblo de los pobres, oprimidos y excluidos, es tarea que cuenta con poca prensa y prestigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, ante la reciente experiencia latinoamericana de una cierta “Primavera política” que se viene dando desde el nacimiento de muchos nuevos movimientos sociales (como las “Madres de Plaza de Mayo” o los “piqueteros”, los “Sin Tierra”, los “cocaleros”, las movilizaciones indígenas de Ecuador, Bolivia, Guatemala, y tantos otros) reunidos en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, y desde la inesperada elección de Néstor Kirchner, de Tabaré  Vázquez, de Luiz Inacio “Lula” da Silva, de Hugo Chávez, de Evo Morales, y de la perenne y proverbial figura del “abuelo” Fidel Castro (que como el Viejo Vizcacha del &lt;em&gt;Martín Fierro&lt;/em&gt;, y como el zorro, “más sabe por viejo que por zorro”), entre los que no hay que olvidar la figura simbólica del Sub Marcos, entre tantos otros signos de esperanza, debemos comenzar a crear una nueva teoría, una interpretación coherente con la profunda transformación que nuestros pueblos están viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La &lt;em&gt;nueva teoría&lt;/em&gt; no puede responder a los supuestos de la modernidad capitalista y colonialista de los 500 años. No puede partir de los postulados burgueses, pero tampoco de los del socialismo &lt;em&gt;real&lt;/em&gt; (con su imposible planificación perfecta, con el círculo cuadrado del centralismo democrático, con la irresponsabilidad ecológica, con la burocratización de sus cuadros, con el dogmatismo vanguardista de su teoría y estrategia, etc.). Lo que viene es una &lt;em&gt;nueva civilización transmoderna&lt;/em&gt;, y por ello &lt;em&gt;transcapitalista, más allá del liberalismo y del socialismo real&lt;/em&gt;, donde el poder era un tipo de ejercicio de la &lt;em&gt;dominación&lt;/em&gt;, y donde la política se redujo a una administración burocrática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La “izquierda” (aquel lugar ocupado por grupos progresistas en una de las asambleas de la Revolución francesa) exige una completa renovación ética, teórica y práctica. La izquierda gobernó desde los Comités centrales o como oposición. Pasar a la responsabilidad democrático política de ejercer un poder obediencial no es tarea fácil; es intrínsecamente participativa; sin vanguardismos; habiendo aprendido del pueblo el respeto por su cultura milenaria, por sus narrativas míticas dentro de las cuales ha desarrollado su propio pensamiento crítico, sus instituciones que deben integrarse a un nuevo proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo XXI exige gran creatividad. Aun el socialismo, si todavía tiene algún significado, deberá desarrollarse como indica Evo Morales, también como una “revolución cultural” (y no es ya para nada la de la China de 1966). Es la hora de los pueblos, de los originarios y los excluidos. La política consiste en tener “cada mañana un oído de discípulo”, para que los que “mandan manden obedeciendo”. El ejercicio delegado del poder obediencial es una vocación a la que se convoca a la juventud, sin clanes, sin corrientes que persiguen sus intereses corrompidos, y son corrompidos por luchar por intereses de grupos y no del todo (sea el partido, sea el pueblo, sea la patria, sea América Latina, sea la humanidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, estas &lt;em&gt;20 tesis&lt;/em&gt; situadas en un nivel abstracto deberán ir ganando, con su desarrollo posterior, mayor concreción. Así las tesis 1 a 9 son las más simples, abstractas y fundamentales, sobre las que se construye el resto. Como indicaba Marx, “hay que ascender de lo abstracto a lo concreto”. Las tesis 11 a 20 son más complejas y concretas, ya que integran la contradicción que supone que el pueblo toma la palabra y entra a la acción como un actor colectivo. En el futuro, nuevas tesis deberían situar estos niveles en un grado aún mayor de complejidad y concreción, al tomar en cuenta la integración del tema colonial, poscolonial, las metrópolis y el imperio, y la lucha de liberación contra esas fuerzas internacionales. Aún cabrían otras tesis, donde en un máximo de complejidad entren a jugar los procesos de dominación y alienación en todos los niveles, y cuando los principios normativos pueden enfrentarse y hay que elegir unos ante otros (dentro de la inevitable incertidumbre), y esto porque los pueblos no actúan como sujetos puros, sino como bloques contradictorios, que frecuentemente en la historia traicionan sus reivindicaciones más profundas. ¿Cómo pudieron elegir pueblos enteros a Hitler, G. W. Bush o gobiernos como los de Menem o Fujimori (porque el de Salinas no fue electo, sino que significó una vulgar usurpación)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Dussel&lt;br /&gt;Cerca de Anenecuilco, Morelos,&lt;br /&gt;24 de marzo de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Introducción&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.01] Para entender lo político (como concepto), la política (como actividad), es necesario detenerse en analizar sus momentos esenciales. En general el ciudadano, el político por profesión o vocación, no han tenido posibilidad de meditar pacientemente el significado de su función y responsabilidad política. En esta &lt;em&gt;Primera parte&lt;/em&gt; se trata de estudiar los diversos momentos de lo político, sus niveles y esferas, y en especial en tiempo de tanta corrupción la cuestión de los principios normativos de la política. Una vez que hayamos dado cuenta en abstracto de los momentos mínimos de lo político, podremos ascender a un nivel más concreto, conflictivo y crítico (que será el tema de la &lt;em&gt;Segunda parte&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis 1&lt;br /&gt;La corrupción de lo político. El “campo político”. Lo público y lo privado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.1] &lt;em&gt;La corrupción de lo político&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.11] Habría que intentar en primer lugar debatir sobre lo que lo político “no es”, para despejar el campo positivo. Lo político no es exclusivamente ninguno de sus componentes, sino todos en conjunto. Una casa no es sólo una puerta, ni sólo una pared, ni un techo, etc. Decir que la política es uno de sus componentes aisladamente es una reducción equivocada. Hay que saber describirla como totalidad. Pero además, en totalidad, hay malas casas, casas que no permiten vivir bien, que son demasiado pequeñas, o inútiles, etc. De la misma manera en lo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.12] Lo político como tal se &lt;em&gt;corrompe&lt;/em&gt; como totalidad, cuando su función esencial queda distorsionada, destruida en su origen, en su fuente. Anticipando a lo que después explicaremos, es necesario al que se inicia en la reflexión de lo que sea lo político prestar atención a su desvío inicial, que haría perder completamente el rumbo de toda acción o institución política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.13] La &lt;em&gt;corrupción originaria&lt;/em&gt; de lo político, que denominaremos el &lt;em&gt;fetichismo del poder&lt;/em&gt;, consiste en que el actor político (los miembros de la comunidad política, sea ciudadano o representante) cree poder afirmar a su propia subjetividad o a la institución en la que cumple alguna función (de allí que pueda denominarse “funcionario ”) —sea presidente, diputado, juez, gobernador, militar, policía— como la &lt;em&gt;sede&lt;/em&gt; o la &lt;em&gt;fuente&lt;/em&gt; del poder político. De esta manera, por ejemplo, el Estado se afirma como soberano, última instancia del poder; en esto consistiría el fetichismo del poder del Estado y la &lt;em&gt;corrupción&lt;/em&gt; de todos aquellos que pretendan ejercer el poder estatal así definido. Si los miembros del gobierno, por ejemplo, creen que ejercen el poder desde su autoridad autorreferente (es decir, referida a sí mismos), su poder se ha &lt;em&gt;corrompido&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.14] ¿Por qué? Porque todo ejercicio del poder de toda institución (desde el presidente hasta el policía) o de toda función política (cuando, por ejemplo, el ciudadano se reúne en cabildo abierto o elige un representante) tiene como referencia primera y última al &lt;em&gt;poder de la comunidad política&lt;/em&gt; (o del &lt;em&gt;pueblo&lt;/em&gt;, en sentido estricto). El no referir, el aislar, el cortar la relación del ejercicio delegado del poder determinado de cada institución política con el poder político de la comunidad (o pueblo) absolutiza, fetichiza, &lt;em&gt;corrompe&lt;/em&gt; el ejercicio del poder del representante en cualquier función.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.15] La &lt;em&gt;corrupción&lt;/em&gt; es doble: del gobernante que se cree sede soberana del poder y de la comunidad política que se lo permite, que lo consiente, que se torna &lt;em&gt;servil&lt;/em&gt; en vez de ser &lt;em&gt;actora&lt;/em&gt; de la construcción de lo político. El representante &lt;em&gt;corrompido&lt;/em&gt; puede usar un poder fetichizado por el placer de ejercer su voluntad, como vanagloria ostentosa, como prepotencia despótica, como sadismo ante sus enemigos, como apropiación indebida de bienes y riquezas. No importa cuáles aparentes beneficios se le otorguen al gobernante corrompido, lo peor no son los bienes mal habidos, sino el desvío de su atención como representante: de servidor o del &lt;em&gt;ejercicio obediencial del poder&lt;/em&gt; a favor de la comunidad se ha transformado en su esquilmador, su “chupasangre”, su parásito, su debilitamiento, y hasta extinción como comunidad política. Toda lucha por sus propios intereses, de un individuo (el dictador), de una clase (como la burguesa), de una élite (como los criollos), de una “tribu” (herederos de antiguos compromisos políticos), son &lt;em&gt;corrupción&lt;/em&gt; política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.2] &lt;em&gt;El campo político&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.21] Todo lo que denominamos &lt;em&gt;político&lt;/em&gt; (acciones, instituciones, principios, etc.) tienen como espacio propio lo que llamaremos &lt;em&gt;campo político&lt;/em&gt;. Cada actividad práctica (familiar, económica, deportiva, etc.) tiene también su &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt; respectivo, dentro del cual se cumplen las acciones, sistemas, instituciones propias de cada una de estas actividades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.22] Usaremos el concepto de &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt; en un sentido aproximado al de Pierre Bourdieu.1 Esta categoría nos permitirá situar los diversos niveles o ámbitos posibles de las acciones y las instituciones políticas, en las que el sujeto opera como &lt;em&gt;actor&lt;/em&gt; de una función, como participante de múltiples horizontes prácticos, dentro de los cuales se encuentran estructurados además numerosos &lt;em&gt;sistemas&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;subsistemas&lt;/em&gt; —en un sentido semejante al de N. Luhmann.2 Estos &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt; se recortan dentro de la totalidad del “mundo de la vida cotidiana”.3 Nos interesarán especialmente los &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt; prácticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.23] El sujeto, entonces, se hace presente en dichos &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt; situándose en cada uno de ellos funcionalmente de diversa manera. El sujeto es la &lt;em&gt;S&lt;/em&gt; del &lt;em&gt;esquema&lt;/em&gt; 1.2, que aparece en los campos A, B, C, D y N (como hemos dicho, en un campo familiar, de la vida de barrio o aldea, del horizonte urbano, o de los estratos sociales, de la existencia económica, deportiva, intelectual, política, artística, filosófica, y así indefinidamente). El &lt;em&gt;mundo cotidiano&lt;/em&gt; no es la suma de todos los &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt;, ni los campos son la suma de los &lt;em&gt;sistemas&lt;/em&gt;, sino que los primeros (el mundo, el campo) engloban y sobreabundan siempre a los segundos (los campos o sistemas), como la &lt;em&gt;realidad&lt;/em&gt; siempre excede todos los &lt;em&gt;posibles mundos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;sistemas&lt;/em&gt;; porque al final, los tres, se abren y se constituyen como dimensiones de la intersubjetividad. Y esto es así porque los sujetos están inmersos ya desde siempre en &lt;em&gt;redes&lt;/em&gt; intersubjetivas, en múltiples relaciones funcionales en las que juegan el lugar de &lt;em&gt;nodos&lt;/em&gt; 4  vivientes y materiales insustituibles.5 No hay campos ni sistemas sin sujetos (aunque puede considerarse a un sistema analítica y abstractamente como si no tuviera sujeto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.24] Todo &lt;em&gt;campo político&lt;/em&gt; es un ámbito atravesado por fuerzas, por sujetos singulares con voluntad, y con cierto poder. Esas voluntades se estructuran en universos específicos. No son un simple agregado de individuos, sino de sujetos intersubjetivos, relacionados ya desde siempre en estructuras de poder o instituciones de mayor o menor permanencia. Cada sujeto, como &lt;em&gt;actor&lt;/em&gt; es un &lt;em&gt;agente&lt;/em&gt; que se define en relación a los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.25] El &lt;em&gt;mundo&lt;/em&gt; de cada uno, o el nuestro, está compuesto por múltiples &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt;. Cada &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt;, por su parte, puede estar atravesado por otros; lo mismo que el campo por diversos &lt;em&gt;sistemas&lt;/em&gt;. El sujeto sabe cómo comportarse en todos ellos; tiene mapas cerebrales para cada uno de ellos lo cual le ha valido un largo aprendizaje del poder &lt;em&gt;moverse&lt;/em&gt; sin cometer &lt;em&gt;errores prácticos&lt;/em&gt;, de lo que &lt;em&gt;no tiene sentido&lt;/em&gt; desde del horizonte hermenéutico que cada &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt; supone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.26] Cada &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt; tiene grupos de intereses, de jerarquización, de maniobras; con sus respectivas expresiones simbólicas, imaginarias, explicativas. Se puede efectuar entonces una &lt;em&gt;topografía&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;mapa&lt;/em&gt; de las diversas fuerzas emplazadas, con respecto a las cuales el sujeto sabe &lt;em&gt;actuar&lt;/em&gt;. Pero dicho campo no es sólo un texto para ser leído (como opinaría P. Ricoeur), ni símbolos a ser decodificados, ni imaginarios para ser interpretados; son igualmente acciones puestas con finalidades, repetidas en instituciones, estructuradas en consensos, alianzas, enemistades. Son estructuras prácticas de poder de la voluntad y narrativas para ser conocidas por la razón práctica intersubjetiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.27] El campo es ese &lt;em&gt;espacio&lt;/em&gt; político de cooperación, de coincidencias, de conflictos. No es entonces la estructura pasiva (del estructuralismo), sino un ámbito de interacciones, que no sólo se distingue de la lógica de la mecánica cartesiana, newtoniana o einsteiniana, sino que se aproxima más a la lógica de la termodinámica de la teoría de la complejidad, con relaciones bifurcadas (o plurifurcadas) de causa-efecto no lineales sociales, políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.28] Todo &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt; está delimitado. Lo que queda fuera del campo es lo que no le compete; lo que queda &lt;em&gt;dentro&lt;/em&gt; es lo definido como componente por las reglas que estructuran las prácticas permitidas dentro del campo. Los &lt;em&gt;límites&lt;/em&gt; definen la superficie que fija la esfera del cumplimiento normativo de su contenido, diferenciando lo posible de lo imposible:6 “Estamos obligados a decir que el objetivo político de la guerra está situado realmente &lt;em&gt;fuera&lt;/em&gt; de la esfera de la guerra”.7 De manera que tanto el campo político como el de la guerra son diferentes, y sin embargo el actor puede cruzarse de uno a otro en un instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.29] Todo &lt;em&gt;campo&lt;/em&gt; tiene diversos &lt;em&gt;sistemas&lt;/em&gt;. El campo político puede estar institucionalizado por un &lt;em&gt;sistema liberal&lt;/em&gt; o socialista real, o por el &lt;em&gt;sistema&lt;/em&gt; de participación creciente (como lo intenta la Revolución bolivariana de Venezuela o la de Evo Morales en Bolivia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como los &lt;em&gt;campos&lt;/em&gt; se cruzan (el campo &lt;em&gt;económico&lt;/em&gt; puede cruzar al &lt;em&gt;político&lt;/em&gt;), los &lt;em&gt;sistemas&lt;/em&gt; de cada campo pueden a su vez cruzarse entre ellos (el sistema &lt;em&gt;capitalista&lt;/em&gt; puede cruzarse con el sistema &lt;em&gt;liberal&lt;/em&gt; o con un sistema poscolonial de élites formadas en la dependencia política). La burguesía, con la Revolución inglesa del siglo XVII, creó un sistema político parlamentario que le permitió desarrollar el sistema capitalista económico hasta alcanzar la revolución industrial (&lt;em&gt;sistema&lt;/em&gt; tecnológico subsumido materialmente dentro del &lt;em&gt;sistema&lt;/em&gt; capitalista). Como puede verse estas distinciones son mucho más adecuadas que la “instancia” de L. Althusser —pésima interpretación del marxismo &lt;em&gt;Standard&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.3] &lt;em&gt;Lo privado y lo público&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.31] Lo &lt;em&gt;privado-público&lt;/em&gt;8 son diversas posiciones o modos del ejercicio de la intersubjetividad. La intersubjetividad contiene ante sus ojos a] la trama desde donde se desarrolla la objetividad de las acciones y las instituciones (como el contexto de la existencia y del sentido), y es también b] un &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt; de la &lt;em&gt;subjetividad&lt;/em&gt; (ya que siempre es un momento constitutivo anterior, génesis pasiva).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El matrimonio monógamo, por ejemplo, es una institución social &lt;em&gt;objetiva&lt;/em&gt; (ante la conciencia como un objeto), y es al mismo tiempo (en referencia a la madre y el padre concretos de la subjetividad del hijo) lo que está &lt;em&gt;debajo&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;antes&lt;/em&gt; constituyendo la propia subjetividad del niño. La democracia es una institución política &lt;em&gt;objetiva&lt;/em&gt;, que origina al mismo la subjetividad tolerante de los ciudadanos desde la cuna, como supuesto &lt;em&gt;subjetivo&lt;/em&gt;. Es decir, toda subjetividad es siempre intersubjetiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.32] Se denominará &lt;em&gt;privado&lt;/em&gt; el accionar del sujeto en una posición intersubjetiva tal que se encuentre protegido de la presencia, de la mirada, del ser agredido por los otros miembros de los múltiples sistemas intersubjetivos de los que forma parte. Sería una práctica externa al &lt;em&gt;campo político&lt;/em&gt;. En la relación privada hay siempre participantes (al menos dos) que no hacen perder al otro el carácter de privada de la relación. Son los participantes de la esfera de los “próximos”, de los “nuestros”, de los “propios”, de los “habituales”, de los “familiares”. Es por ello por lo que, sistémico-institucionalmente, se habla frecuentemente de la familia, de los que se encuentran “para-adentro” de las paredes del hogar; paredes que nos separan de lo “extraño”, “ajeno”, “exterior”: de los “elementos”, de lo “peligroso”, que debió aterrorizar en los tiempos primitivos al ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.33] Lo público, por el contrario, es el &lt;em&gt;modo&lt;/em&gt; que el sujeto adopta como posición intersubjetiva en un “campo con &lt;em&gt;otros&lt;/em&gt;”; modo que permite la función de “actor”, cuyos “papeles” o acciones se “representan” &lt;em&gt;ante la mirada de todos los otros actores&lt;/em&gt;; papeles definidos desde el relato o narrativa fundante (el libreto completo) de un cierto sistema político. “Entrar” en la “esfera pública” es “salir” de una esfera privada (privacidad donde deja de darse la escenografía del “teatro”, del ser actor y del cumplir papeles; aunque los habrá de alguna manera, en la esfera privada). Hay entonces “limites”, “líneas”, umbrales, que continuamente se están atravesando, sobrepasando, entrecruzando como cumplimiento de las reglas o como trasgresiones. Lo público es el ámbito de lo &lt;em&gt;ostensible&lt;/em&gt;, y por ello el lugar más público imaginado posible es el de la asamblea política de los representantes —vistos y observados responsablemente por los representados, que juzgan con derecho si son correctamente representados en sus intereses. Desde el “ágora” griega o el “magno consejo” de Venecia, la política es sinónimo de “lo público”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1.34] Lo obrado por el político (en cuanto tal) en la oscuridad no-pública (que unos videos pueden poner públicamente &lt;em&gt;a la vista de todos&lt;/em&gt;) es corrupción (en tanto oculta al representado, a la comunidad, actos no justificables a la luz pública). Por su parte, la “opinión pública” es el medio donde se alimenta lo público político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 Véase de Pierre Bourdieu sobre el “campo”, &lt;em&gt;Questions de Sociologie&lt;/em&gt; (Bourdieu, 1984); &lt;em&gt;L’Ontologie politique de Martin Heidegger&lt;/em&gt; (Bourdieu, 1989); &lt;em&gt;Les Régles de l ’Art. Genèse et Structure du Champ Littéraire&lt;/em&gt; Bourdieu, 1992).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 Sobre Luhmann véanse sus obras &lt;em&gt;Die Politik der Gesellschaft&lt;/em&gt; (Luhmann, 2000) y &lt;em&gt;Poder&lt;/em&gt; (Luhmann, 1995).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 El “mundo de la vida cotidiana” (&lt;em&gt;Lebenswelt&lt;/em&gt;) no es el “en-donde” los sistemas colonizan, sino que es el todo dentro del cual hay sistemas componentes de la misma “vida cotidiana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Véase Manuel Castells, en el volumen 1: &lt;em&gt;La sociedad red&lt;/em&gt;, de su obra &lt;em&gt;La era de la información: Economía, sociedad y cultura&lt;/em&gt;(Castells, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 Véanse muchas definiciones sobre “subjetividad”, “intersubjetividad”, etc., en mi trabajo “Sobre el sujeto y la intersubjetividad”, en &lt;em&gt;Hacia una filosofía política crítica&lt;/em&gt; (Dussel, 2001, pp.319 ss).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6 Lo “imposible” es aquello que supera el horizonte del campo y lo transforma en &lt;em&gt;otra práctica&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7 K. von Clausewitz, &lt;em&gt;De la guerra&lt;/em&gt;, L. I, cap.2 (Clausewitz, 1999, p.26).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8 “Lo público” viene del latín &lt;em&gt;Publica&lt;/em&gt; significa las “rentas del Estado”; &lt;em&gt;publico&lt;/em&gt; (como verbo), en cambio, es “confiscar adjudicando al fisco un tesoro común”; &lt;em&gt;publicum&lt;/em&gt; significa el tributo, el subsidio, y el lugar o territorio donde se pone lo común del Estado. De allí la &lt;em&gt;respublica&lt;/em&gt; (genitivo &lt;em&gt;reipublicae&lt;/em&gt;) son “los bienes de la comunidad” en primer lugar; y, por extensión, todo lo común a la comunidad, los lugares de las acciones comunitarias. En castellano lo “público” es “lo sabido y visto por todos” ((Moliner, 1992,  vol. 2, p.876).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Fragmento del libro del autor &lt;em&gt;20 tesis de política&lt;/em&gt;. México, Siglo XXI, Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, 2006. Reproducido con autorización de la editorial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116293369273211869?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116293369273211869/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116293369273211869' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116293369273211869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116293369273211869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/11/tesis-de-poltica-por-enrique-dussel.html' title='&lt;strong&gt;Tesis de política, por Enrique Dussel&lt;/strong&gt;'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116232894804058289</id><published>2006-10-31T12:58:00.000-08:00</published><updated>2006-10-31T13:16:48.413-08:00</updated><title type='text'>Dos textos de periodismo de Amado Nervo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/Nervo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/320/Nervo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dos textos sobre periodismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amado Nervo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cuestión importante ¿Deben casarse los periodistas? *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hojeando mi &lt;em&gt;Correo de la Tarde &lt;/em&gt;del lunes último, encontré el siguiente párrafo al final de la segunda columna de la segunda plana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   "Ahora que todo se discute, la prensa inglesa está arguyendo sobre si los periodistas deben o no casarse. Uno de los escritores, en el Hospital de Londres, dice que el periodista casado no puede hablar con franqueza ni dar su sincera opinión al público, por temor de las consecuencias, que podrían dejar a su esposa e hijos sin pan que comer. Sería interesante oír la opinión de la prensa mexicana sobre esta materia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí nadie me pide mi opinión; pero usando el derecho que tengo para hablar sobre lo que me parezca, voy a echar mi cuarto a espadas en el asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ha muchos días que hallé entre varios aforismos, relativos a la difícil profesión de periodista, el siguiente: "El periodista no debe tener amigos, para que el temor de desagradar a alguno no tuerza su energía; y lo trueque imparcial”.&lt;br /&gt;En otra parte, no recuerdo dónde, leí asimismo: "El periodista no debe ser rico; no sea que el temor de perder su fortuna, le impida abogar por los fueros de la razón y de la justicia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No para aquí la cosa; más tarde leí, tampoco recuerdo dónde, probablemente en algún periódico: "El periodista no debe tener apego a la libertad ni a la vida; pues sólo así obrará con entera independencia en su difícil misión".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen: el periodista no debe tener amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista no debe tener mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista no debe tener hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista no debe tener dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista no debe tener cariño a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista no debe tener apego a la libertad individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodista no debe tener... ni madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Caspitina! ¡San bomba! Pues vea usted que es envidiable la profesión.&lt;br /&gt;Y no crean ustedes que yo juzgo falsas las máximas expresadas; nada de eso, pero pregunto: el periodista que las observa ¿qué recompensa recibe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La satisfacción de su propia conciencia; responderán por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, de poco sirve esta satisfacción cuando se tiene hambre y frío, y soledad y abandono, y se carece de libertad, y es uno en fin el chivo expiatorio de todos los crímenes que no ha cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última expresión es algo chusca, algo ruda pero exacta. Los periodistas son "eso" y nada más: sigan leyendo y lo verán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un gobierno tiraniza y se le ataca por la prensa, ¿de quién es el delito, de la prensa o del que tiraniza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del segundo. Oh, &lt;em&gt;right&lt;/em&gt;, como diría mi amigo Sam; ¿y quién paga el pato?&lt;br /&gt;El periodista, puesto que lo meten a la cárcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se comete un delito y el delincuente es rico, y el periodista lo denuncia, el rico denuncia a su vez al periodista, y vuelve éste a pagar el pato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí... pero no acabaría; el periodista es víctima si flagela y víctima si acaricia; porque aún una lisonja se toma con frecuencia en otro sentido, o simplemente no agrada, porque se desea otra, y el periodista queda mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es, pues, el periodista una parodia del "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque corrige, lo combaten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque enseña, lo denigran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque marca a los pueblos el sendero del progreso, la ingratitud humana marca su frente con el estigma del infortunio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es preciso todavía que no tenga ni dinero, ni mujer, ni hijos... ni madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pase que no tenga miedo... ¡Para eso es hombre!, pase que no tenga amigos: al fin y al cabo dicen que los amigos son como los melones: para encontrar uno bueno hay que calar ciento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pase que no tenga madre... política: puede muy bien admitirse esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que no tenga mujer, cuando, como decía el ranchero: "Dios se la prescribe y el cuerpo se la pide"... es durillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que no tenga dinero... ¡Oh, esto es atroz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi opinión es, pues, que tales máximas deben reformarse, o de ponerse en vigor, habrá que arrojar lejos de sí la péñola, y meterse a... sochantre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Prosa ligera&lt;/strong&gt; *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que escribe artículos humorísticos para la edición literaria de un periódico, se asemeja mucho a un &lt;em&gt;clown&lt;/em&gt; (creo que alguien ha hecho esta observación; si no es así, hágola yo, porque me parece muy exacta). Esa prosa gemebunda que un literato melenudo, de levita raída y camisa asaz maculada, escribía, mojando la pluma con lágrimas, ya pasó de moda. Al lector nada le importan los pesares secretos del articulista, paga porque se le proporcionen lecturas amenas; quiere paladear el relato fácil, la observación picante, el pensamiento ingenioso, envuelto en galana frase, y eso debe servírsele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que el articulista padece?, ¡pues qué! ¿Los escritores humorísticos tienen dolores?, ¡peregrina idea! Imaginaos a LuisTaboada o Vital Aza llorando... absurdo.&lt;br /&gt;Bell no deja de salir a la arena del circo Orrin, sonriente siempre, porque le afecte alguna pena moral; ¡para qué serviría Bell, entonces!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al gaitero de Gijón, según Campoamor, se le murió su madre, cosa que a cual quiera le sucede; pero debía tocar en una fiesta, y tocó. Cierto es que según el mismo Campoamor confiesa, mientras la boca estaba sopla que sopla, lloraban los ojos "del gaitero, del gaitero de Gijón".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto no interrumpía la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llore en buena hora el articulista y manche las cuartillas, mas que la mancha no cubra de luto el pensamiento, que debe salir de su casa para presentarse al público, muy majo y halagüeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez sucede que, mientras se escribe, llega &lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;a la mesa de redacción y os trae una esquela enlutada: vuestro hermano, vuestro amigo, vuestra madre, acaso, ha muerto; pero vive el público que leerá mañana el artículo humorístico, la crónica de actualidad, y para que los lea ¡claro está!, hay que escribirlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descanse, pues, en paz la santa mujer que os llevó en su vientre, allá donde no hay periódicos... y a vuestro quehacer, vamos, empezad. Hay que hablar de un baile: ¡un baile, cuando se lleva en el alma un entierro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y qué!, yo he visto en algunas casas de vecindad de México, gentes que bailan en el principal, mientras que en el tercero, hay gentes que velan un cadáver...&lt;br /&gt;Se trata de una boda, y ¿acaso vuestra novia os acaba de dar calabazas?, ¡pues digeridlas como podáis!, y al grano: "la novia —diréis— llevaba un traje de seda, cándido como el campo de la nieve"; vos en cambio, tenéis un humor más negro que la tinta, un humor de todos los diablos (las calabazas producen efectos desastrosos); pero esto a nadie le importa, "porque si sufro no hay quién me lo mande", como dijo Acuña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos ahora el reverso de la medalla: la sociedad está de luto porque pesa sobre sus miembros más conspicuos (léanse ricos) una inmensa desgracia: vos en cambio tenéis el alma alegre, alegre como unas pascuas, como unas castañuelas, como un aleluya: decís acaso como Bécquer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el cielo y la tierra me sonríen, &lt;br /&gt;hoy llega al fondo de mi alma el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuidaos sin embargo, de que en lo que escribís se advierta el excelente estado de vuestro ánimo: no faltaría quien os dijese:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero hombre, ¡no tienes educación! ¡Cómo, todos sufren!, ¿y tú te atreves a estar contento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y habrá que vestir las ideas que surgen del cerebro, luminosas y risueñas, con negro atavío y lamentar "la crueldad de la Parca que cortó prematuramente el hilo de una vida preciosa"; habrá que disfrazar esas ideas con máscara de tristeza. Fuerza es que lloren aun cuando para esto sea necesario (¡perdón por la frase!) untarles cebolla, y aun cuando al través del velo de lágrimas que las cubre, se advierta su sonrisa de felicidad, como se advierte en la faz llorosa de un niño a quien se devuelve el juguete perdido; como se advierte el dulce fulgurar del sol a través de la lluvia (porque suele llover con sol, y entonces pagan los drogueros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menguada tarea la del periodista en uno y en otro caso; pero nada extraordinaria si bien se mira, puesto que, periodistas o no, muchos nos vemos en la triste necesidad de hacer que nuestro rostro refleje lo que tenemos delante. Y reímos con los alegres y lloramos con los tristes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo al alma no llega esa tiranía; ella "es como el mar", han dicho todos los poetas; y nunca el mar estará alegre cuando el cielo se debata en convulsiones tempestuosas, y nunca estará triste cuando el cielo, en profunda calma, luzca su risueño azul. Así al alma, cuando su cielo se nubla, no le pidáis sonrisas; sonría el rostro en buena hora; ella protestará con terribles agitaciones; ella os martillará el cerebro con una idea y de cuando en cuando, asomándose a vuestras pupilas las iluminará con un relámpago o las empañará con una lágrima; relámpago que mal velarán los párpados, lágrima que correrá silenciosa por las mejillas como un reproche mudo a vuestro fingimiento e irá a amargar el vino que bebáis en el festín.&lt;br /&gt;¡Pero dónde voy a parar! La verdad es que amanecí un poco triste, ahora que debía estar alegre, ¡como que se celebra en esta mi casa y la de ustedes un aniversario!, el noveno de la fundación de El Correo de la Tarde, nueve años de vida; ya veis que se trata de un acontecimiento para nosotros. Durante estos nueve años, ¡se ha luchado tanto, se ha sufrido tanto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salió de nuestras prensas pequeñito y enteco ese Correo, hoy medianamente fortachón, la nodriza, el público, no le aseguraba larga vida. Era empresa "tonta". ¡Un diario en Mazatlán, donde nada sucede; donde nadie lee... vaya! Si el editor hubiera establecido una cervecería, en buena hora (don Jacobo Lang hizo negocio con un establecimiento de este género), pero en un diario, ¡ca!&lt;br /&gt;El público gusta más de refrescarse con el lúpulo que de nutrirse con la idea...&lt;br /&gt;Eso decía la nodriza y por fortuna no acertó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para sostener la publicación había constancia y ya se sabe lo que la constancia supone. Víctor Hugo lo ha dicho: toda la vida está encerrada en esta palabra: perseverando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal palabra fue también el lema de &lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt; y ya lo veis, vive aún para celebrar su noveno aniversario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Verdad que hay motivo para estar contento? ¿Verdad que se debe brindar alegremente por la prosperidad de &lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;? Si cayese una lágrima tonta (como la empresa de &lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt; según la nodriza) en el &lt;em&gt;champagne&lt;/em&gt;... no le quitaría no obstante su buen sabor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡El &lt;em&gt;champagne&lt;/em&gt; es tan dulce!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Textos tomados del libro del autor &lt;em&gt;Lunes de Mazatlán (crónicas:1892-1894)&lt;/em&gt;. Edición de Gustavo Jiménez Aguirre. México, Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Océano, 2006. 347 p. (Col. Obras, 1) Reproducidos con permiso de la editorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;** Artículo en el que el también poeta hace referencia al periódico &lt;em&gt;El Correo de la Tarde&lt;/em&gt;, publicado en Mazatlán a finales del siglo XIX.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116232894804058289?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116232894804058289/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116232894804058289' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116232894804058289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116232894804058289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/10/dos-textos-de-periodismo-de-amado.html' title='Dos textos de periodismo de Amado Nervo'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36857817.post-116228714555740003</id><published>2006-10-31T01:29:00.000-08:00</published><updated>2006-11-22T10:04:17.270-08:00</updated><title type='text'>¿Qué es la Guelaguetza?, por Andrés Henestrosa</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/Henestrosa%20M%3F%3Fgica.0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/320/Henestrosa%20M%3F%3Fgica.0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué es la Guelaguetza?&lt;/strong&gt; *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrés Henestrosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mosaico de usos y costumbres de México, destaca por sus inconfundibles particularidades, una fiesta de raíces muy viejas y muy hondas que se denomina Guelaguetza. ¿Qué quiere decir esta palabra zapoteca? Se han propuesto al respecto muchas eti­mologías, casi siempre caprichosas. De la confusión de su sentido verdadero, resulta de un modo natural una mala interpretación de esa costumbre. Guelaguetza no es sino una errónea transcrip­ción de la voz Guendalizá, que quiere decir parentesco, amistad y vecindad. Esa sílaba final, &lt;em&gt;za&lt;/em&gt; , en efecto, entra en todas esas pala­bras que hemos enumerado, y es inseparable a cuanto atañe a la cultura zapoteca. Así el nombre del idioma y de la raza de estos indios, la incluye y está presente en todas aquellas cosas que la definen en lo esencial. Dentro del mecanismo de la organización indígena antigua, todos los hombres de la raza zapoteca son, en potencia, familiares. Guendalizá, o Guelaguetza, como errónea­mente aparece en historiadores y cronistas y como ha logrado sobrevivir y prevalecer, viene a ser de ese modo, el hecho de per­tenecer a una misma comunidad, esto es a la condición de ser fa­miliar, vecino, amigo, huésped, en una palabra, prójimo, o próximo. Guelaguetza significa, pues, ese ánimo de servirse entre sí los hombres en la certeza de que todas las alegrías y todas las des­venturas pueden ser en un momento dado propias de cada uno. Es la Guelaguetza, al decir de José Antonio Gay, una ayuda que los indios se ofrecen a porfía en los acontecimientos fundamentales de la vida: el nacimiento y la muerte, la erección de una casa y el matrimonio, digamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este espíritu de cooperación y de ayuda a los parientes y ve­cinos y paisanos y amigos, es algo que se encuentra vivido en la vida diaria y nunca tiene carácter esporádico o eventual. Viene de la más remota antigüedad, de tal suerte que no dejando de ma­nifestarse sus efectos, no puede decirse en realidad que entraña reciprocidad. La ayuda que los zapotecas se otorgan es de dos maneras: la una es una dádiva o limosna, la otra es una suerte de préstamo o cooperación. Por ejemplo, es gratis la ayuda que se presta a un doliente para cavar un sepulcro, para levantar una enramada, para poner los cimientos, los muros y el techo de una casa. En cambio, es cooperación aquella que se da para su­fragar los gastos de una mayordomía, de un matrimonio, de una fiesta profana o religiosa. Esta cooperación puede consistir en metálico o en especias. El favorecido, cuando de este caso se tra­ta, lleva un pormenor de las aportaciones que recibe a efecto de corresponder en aportación igual cuando el caso se presente. Todo indica que ésta es una manera moderna de la vieja Guendalizá o Guelaguetza. Porque, en efecto, algo hay en el sedimento espiri­tual de estos pueblos, que les impide dejar de ofrecer su ayuda al pariente que lleva al cabo alguna obra. No en balde en la lengua zapoteca a este tipo de acontecimientos, se les llama "trabajo". Algo hay de permanente en el alma colectiva que impide a los hombres a presentarse con las manos vacías a una festividad. Hasta cuando el anfitrión es persona rica los invitados aportan a la fiesta una cooperación por humilde que sea, que llaman significativamente, un "cariño", con lo cual quieren decir que es una muestra del afecto, de la amistad, del parentesco, del cariño, en una palabra, que une a todos los hombres de la colectividad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos tiempos, y en virtud de Ia facilidad con que las diversas regiones del país se comunican entre sí, la práctica de la Guelaguetza o Guendalizá ha adquirido nuevas modali­dades: de ellas se valen para demostrar a los mandatarios la adhe­sión de los pueblos; a los visitantes distinguidos, la alegría que produce a sus vecinos, su visita. Entonces se mira bajar de todas las sierras a los indios cargados con sus ofrendas, que no siem­pre es de orden pecuniario ni de utilidad práctica inmediata. Un ramo de flores, con frecuencia, simboliza la vieja costumbre de concurrir en auxilio del necesitado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bella costumbre, sin duda ésta de los pueblos oaxaqueños, par­ticularmente de los zapotecas, a cuyo idioma pertenece la pala­bra que la designa. En otro tiempo la propuse para que sustituyera a la fea palabra "chubasco" o a la aún más fea de "shower", con que los descastados van reemplazando las hermosas palabras del idioma español. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Miércoles 18 de diciembre de 1957] &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Guelaguetza &lt;/strong&gt;* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, por virtud de unos trabajos electorales que a la sazón rea­lizaba, llegué a San Miguel Chimalapa: un pueblo remoto, huraño, perdido entre altas serranías del istmo de Tehuantepec. A San Miguel se llega por un caminito tortuoso, de ásperos terronales, a caballo, en carreta, cuando no a pie. La única compensación a tan penoso tránsito fue, aparte el paisaje y un precioso atardecer, encontrar en aquel pueblo a gentes, a más de amables, genero­sas. Habíamos salido del Ingenio de Santo Domingo, situado a las orillas de la carretera Cristóbal Colón, ya muy avanzada la tarde. Pero los vecinos del pueblo, a pesar de que ya era a desho­ras de la noche, nos esperaban con hachones y linternas a la ori­lla de su río tutelar. A esas horas celebramos la reunión, y tras la cena y el baile que ofrecieron al visitante, lo condujeron al lugar en que debía pasar la noche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Miguel Chimalapa es pobre, rodeado de inmensas rique­zas, como aquel cuadro que pintó Francisco Goitia: un hombre desnudo sentado sobre un montón de oro. Una huerta, una labor, un naranjal, pueden adquirirse por un centenar de pesos. Y las frutas, sobre todo la naranja que allá se da muy grande y muy dulce, apenas si se aprovecha en una mínima parte: aquella que las vendedoras istmeñas pueden vender a bordo de los trenes o en las estaciones del ferrocarril. No obstante su pobreza, habían hecho el sacrificio de la recepción, y todavía a la mañana siguiente tuvieron voluntad para ofrecernos un desayuno con una variedad de platos, a cual más ricos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó la hora del regresó. Bajo la sombra de un huanacastie, tan grande que protegía con sus ramas la totalidad del parque mu­nicipal y las primeras casas vecinas, se congregaron en torno del viajero. Entre la multitud se fue abriendo paso una "vejuca tem­blona y pueblerina", como la abuela que pinta el poeta Baldomero Fernández Moreno, hasta llegar adonde nos encontrábamos. Des­calza, pobrísima, tocada con un pequeño lienzo, vestida con un traje humilde que acaso ella misma hubiera confeccionado, puso en mi mano un minúsculo huevo de gallina, como de paloma, al tiempo que me decía: "No tengo otra cosa con qué ayudarte en tu campaña." &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recordé entonces aquel paisaje bíblico referido por Marcos: el de la viuda pobre que echó dos blancas en el arca de las limos­nas del templo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Marcos que un día, estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho. Y cómo vino una viuda pobre, echo dos blancas, que son un maravedí. Entonces, llamando a sus discípulos, les dice: "De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca: Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento." &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blanca, ya se sabe, fue una moneda. Pero tal vez en sus oríge­nes significó huevo de gallina. Por su color. Una blanca, esto es, un huevo, fue la primera moneda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja de San Miguel, al obsequiar su alimento de aquel día, puso en manos del viajero una de las dos blancas bíblicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regaló todo su alimento. Hizo el mayor sacrificio. Cumplió, en medio de mil privaciones, la remota ley de la comunidad zapoteca: socorrer al vecino, al pariente, al prójimo, al viajero, al huésped, al paisano, en la medida de sus pobrezas, que no de sus riquezas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal es la Guelaguetza, de la que todos los lectores habrán oído hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Jueves 21 de abril de 1966} &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;* Textos tomados del libro del autor &lt;em&gt;Mágica y hechicera Oaxaca&lt;/em&gt;. México, Miguel Ángel Porrúa, Instituto Oaxaqueño de la Culturas, Gobierno del Estado de Oaxaca, 2001. Reproducidos con permiso de la editorial. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36857817-116228714555740003?l=bibliofilia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bibliofilia.blogspot.com/feeds/116228714555740003/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36857817&amp;postID=116228714555740003' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116228714555740003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36857817/posts/default/116228714555740003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliofilia.blogspot.com/2006/10/qu-es-la-guelaguetza-por-andrs.html' title='¿Qué es la Guelaguetza?, por Andrés Henestrosa'/><author><name>Ariel Ruiz Mondragón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15087243739634034349</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='15' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5075/1261/1600/ariel55.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
